<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289</id><updated>2012-02-11T08:26:55.782-03:00</updated><title type='text'>Esteban Bedoya</title><subtitle type='html'>Cuentos, relatos, crítica literaria.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>14</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-598187631948932450</id><published>2007-03-17T17:29:00.000-04:00</published><updated>2007-03-17T18:06:36.748-04:00</updated><title type='text'>Osos, serpientes y una reina en Berna Swiss Info</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;'La fosa de los osos y otros relatos', de Esteban Bedoya, es el más reciente ejemplo literario surgido de una pluma latinoamericana en Suiza.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Bedoya explica su compendio de cuentos como una forma de denuncia literaria.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;El título del libro, presentado este jueves en el Instituto de Lengua y Literatura Hispánicas de la Universidad de Berna, desconcierta: 'La fosa de los osos'.Para entender el porqué de este título hay que llegar al noveno y último cuento de los relatos del paraguayo Esteban Bedoya.Se trata de la única de las historias escritas en Suiza y que se desarrolla en el casco viejo de la ciudad medieval con personajes que hablan el idioma de Bedoya. El cierre de este cuento se escenifica, justamente, en la conocida fosa de los osos, punto turístico y símbolo de la ciudad... y ombligo de Berna, a ojos del escritor."El último cuento es un homenaje a la ciudad de Berna, una ciudad que me ha apasionado mucho", explica a swissinfo el autor, quien describe en su relato 'La fosa de los osos' una peculiar percepción de los diseños del río Aar sobre el mapa bernés:"Desde ese lugar durante las noches de invierno, cuando el frío y el silencio se juntan en amoríos, se puede escuchar el eufórico recorrido del río entre las piedras, sus aguas del color de la menta durante siglos diseñaron una península que para 'quebranto' de los puritanos, no puede ocultar la pecaminosa forma de pene arrogante (espolón del meandro del río, o forma de lengua dicen otros)".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;Resurgimiento&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Bedoya encontró en Berna el ambiente propicio para dar a luz 180 páginas de lo que califica como una expresión de denuncia literaria.Los primeros ocho cuentos, escritos durante su estadía en Buenos Aires y en Asunción, quedaron en borradores por un largo periodo, hasta que en Berna fueron finalmente corregidos para dar nacimiento a 'La fosa de los osos y otros relatos'.Esteban Bedoya, a los 45 años, recuerda sus inicios como cuentista: "Empecé a escribir a los 18 años, tuve un par de premios literarios y a los 25 años dejé de escribir. Pensé que era algo bastante narcisista y no era realmente comprometido a nivel social. En el Paraguay había una dictadura y me pareció más lógico dedicar el tiempo a trabajar con la oposición en el exilio, que dedicarme a meditar y a hacer el papel de romántico".Pero los tiempos han cambiado. El Bedoya escritor resurgió y explica los objetivos de su libro: "Es un desafío para mí mismo ir superando el nivel de literatura con el que empecé y, aparte, es una forma de transmitir mensajes, ideas mías, opiniones con un contenido literario. Hay personajes desesperanzados, es una denuncia que yo hago a ciertas situaciones sociales; sobre todo de los marginales, a quienes meto dentro de mis historias".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Cuando nieva, el silencio es más intenso&lt;br /&gt; Esteban Bedoya&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mezcla mágica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aparición de 'La fosa de los osos y otros relatos' sigue a la presentación de otras dos obras de escritores latinoamericanos en los últimos días en Berna, algo que para el Profesor de Literatura Hispánica, José Manuel López de Aviada, de la Universidad de Berna, enriquece la cultura en la inmigración.El periodista tesinés Leandro Manfrini fue el encargado de presentar el libro del paraguayo, indicando su "gran fuerza e increíble libertad en el que no hay personaje que domine, sino una montaña de información que lo convierte en una mezcla mágica".Manfrini también subrayó la importancia de las descripciones de Bedoya en las que gallinas, serpientes, un gato, una mosca y hasta una reina de los animales visten a sus personajes, y que nada tienen que ver con cuentos para niños como la esposa de Bedoya suponía. Una confesión que hizo riendo, antes de dar lectura a 'El amor del gato y la mosca'.En una noche de amigos se convirtió la presentación del libro, en una Berna donde el frío -que tanto gusta a Esteban Bedoya- se intensificaba con la aparición de los primeros copos de nieve: "Cuando nieva, el silencio es más intenso. El frío invita al abrigo, al recogimiento, lo mismo el silencio; y Berna tiene eso".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;swissinfo, Patricia Islas Züttel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-598187631948932450?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/598187631948932450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=598187631948932450' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/598187631948932450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/598187631948932450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/osos-serpientes-y-una-reina-en-berna.html' title='Osos, serpientes y una reina en Berna Swiss Info'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-1786372128074024813</id><published>2007-03-17T17:26:00.000-04:00</published><updated>2007-03-17T17:27:57.248-04:00</updated><title type='text'>A Esteban, de Horacio</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Hola, Esteban:&lt;br /&gt;He leído y repasado tus dos libros como si fuera para dar un examen y lo hice con la facilidad y el entusiasmo de estudiar una materia que a uno le encanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Raúl me anunció que contaba con un libro tuyo para mí pensé, juntando los datos que tenía de vos :&lt;br /&gt;- “Qué bien, Esteban escribió un libro sobre arquitectura”.&lt;br /&gt;El título me sorprendió de entrada, La fosa de los osos y otros relatos, y me sorprendió aún más –y muy gratamente, claro- cuando le di la primera lectura.&lt;br /&gt;El inteligente arquitecto no sólo escribía ficción sino que era un cuentista de primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando recibí Los Malqueridos  que me prestaron Raúl y Glorita confirmé la excelente impresión que me causó tu obra, a tal punto es así que abriré lugar en el estante de mi mesa de luz para tus libros entre los que tengo siempre a mano, en una especie de bric-à-brac donde, como en “Cambalache”, (el apretuje es casi mi autorretrato radiográfico) se codean Jardín Umbrío de Valle Inclán, con Lecciones preliminares de filosofía de Manuel García Morente, con Groucho y yo de Groucho Marx, con Cómo evitar las preocupaciones de Dale Carnegie, con Los Idus de Marzo de Thornton Wilder, Gaspar de la Noche  de Aloysious Bertrand... libros que retomo para aliviarme, como si fueran medicamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensando cómo enfocar mis observaciones, se me ocurrió que debía valerme de mi tendencia a  buscar el pelo en la leche y ver qué decían tus críticos y prologuistas (vos incluido), para arrancar con mis opiniones acerca de sus análisis.&lt;br /&gt;Bien o mal, para coincidir o no, ellos (y vos) me habían abierto un camino que me facilita el comentario.&lt;br /&gt;En Swissinfo, el monitor me enseña un título :“Osos, serpientes y una reina en Berna” (28 de noviembre de 2003), donde leo: ”Bedoya expresa su compendio de cuentos como una forma de denuncia literaria”, opinión con la que vos coincidís aunque sólo en parte diciendo de los objetivos de tu libro, que allí hay...”un desafío para mí mismo... y aparte, es una forma de transmitir mensajes, ideas mías, opiniones con un contenido literario. Hay personajes desesperanzados, es una denuncia que yo hago a ciertas situaciones sociales, sobre todo de los marginales, a quienes metí dentro de mis historias”.&lt;br /&gt;Con tus palabras decís (así lo entiendo yo) que algunos de tus relatos contienen denuncias de ciertas situaciones sociales. Porque no todos tus cuentos denuncian, ya que en su importante variedad de temas no predomina la actitud de queja, sino una desbordante capacidad de imaginar historias. Sería acotar ese despliegue rotulándolo todo como literatura de denuncia.&lt;br /&gt;Ella está, y muy diestramente presentada en Adán, el exterminador de serpientes..., y en Faustina, el padrino y yo. Este niño Adán, a quien uno de tus prologuistas califica de “entrañable”, es claramente una muestra del abandono al que condena la pobreza, supongo que en todo el mundo pero sobre todo en nuestros países latinoamericanos, donde la tan cantada “patria” no tiene un largo brazo para sacar a tanta gente de su marginación.&lt;br /&gt;Adán es otro “Chiquilín de Bachín”, que nos conmueve. Este “Sebo´i”, sumergido en la soledad y la ignorancia que lo mantienen perdido, sin sur ni norte, sin valores que lo orienten, al pedir que se respete su nombre : “Adán, señora...Adán!” (reclamo que ya le había hecho al policía), muestra un atisbo de dignidad, que él intuye debe ser preservada. ¡Claro que conmueve!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Refiriéndome a esta historia, que es una maravilla, encuentro otro “pelo en la leche” en el comentario de Leandro Manfrini, cuando opina que en tu libro hay “una gran fuerza e increíble libertad en el que no hay personaje que domine, sino una montaña de información que lo convierte en una mezcla mágica”.&lt;br /&gt;Yo veo que en este relato toda la “montaña de información” –que está- de ningún modo sepulta el protagonismo de Adán, aunque lo rodee un elenco de personajes muy fuertes y pintorescos como Catolina Pikova, el Lekayá, Rafael Acuña y Leiva, con su “mamotreto” del “tal” Hernando de Soto... Y en Faustina, mi padrino y yo, el personaje que domina es el chico que cuenta la historia, el observador de los “extraviados” de entre los que  aparece Faustina, y donde el chico encuentra a su rival en el amor por la bella , el padrino Florencio Gómez, quien se convierte al mismo tiempo en una figura paterna más fuerte que la de su propio padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al margen, debo citar la presentación que hace el narrador del novio de la señorita Faustina, porque es una síntesis perfecta de la tensión que vive el chico entre el respeto y el odio que no puede evitar: “No pasó mucho tiempo para que la señorita Faustina nos sorprendiera con un novio. Su nombre era señor Florencio Gómez... (la puta que lo parió)”.&lt;br /&gt;Es genial el mix entre la síntesis y el humor. Vuelvo a leer el fragmento y vuelvo a reírme.&lt;br /&gt;Julio Peñate Rivero, cuyos comentarios endoso, con un respeto que es más envidia que otra cosa, encontró lo que yo en el cuento citado, otro “recurso a la ironía”, cuando se refiere a la “conmiseración” de don Francisco, “cuya piedad para con una atractiva criada le impulsa a acogerla benévolamente en su propia cama...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde “el amplio panorama de los años que he vivido” (Núñez de Arce) vi que el humor es el recurso de los tristes que ya saben que sus posibilidades de restaurar son limitadas, porque le han tomado la temperatura a la realidad y ya saben que es muy poco lo que pueden enmendar. En los relatos ambientados en nuestras geografías nativas, encuentro la fuerza de nuestros escritores latinoamericanos. (Siendo yo sólo un proyecto de narrador, me incluyo en el rubro, “figuro en la guía”.) Esta tierra no explorada del todo transmite un don misterioso que  nos permite  percibir lo que no conocimos nunca. Es algo mágico.&lt;br /&gt;Hay mucho de europeo en nosotros, pero esa otra presencia nativa nos llena de sensaciones desconocidas.&lt;br /&gt;Liberados, recordamos cosas que en realidad no hemos vivido.&lt;br /&gt;Es natural que te hayas documentado sobre el ambiente de la Asunción marginal. Pero lo que transmitís es más de lo que podrías haber experimentado en forma directa.&lt;br /&gt;Hace pocos días, releyendo  Del Amor y otros demonios de García Márquez y encontré un párrafo que creo explica lo que quiero decir:&lt;br /&gt;“Los  crepúsculos alucinantes, los pájaros de pesadilla, las podredumbres exquisitas de los manglares parecían recuerdos entrañables de un pasado que no vivió”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te confieso que me asombró –conociéndote-  tu versación sobre “la vida rea” en tu tierra natal. Ella va más allá de lo que pueden proveerte las consultas bibliográficas.  Tras cartón, recordé mi curioso manejo lunfardo y tanguero que aparece de golpe, tomándome por sorpresa, la nostalgia de algo que no me pasó, sino muy de refilón.&lt;br /&gt;Quizá nuestra Sudamérica nos estimula con esa facilidad para que la conozcamos más a fondo y así facilitar la tarea de contar a los demás, al mundo, como es por dentro, en su lado trágico. Quizá ese misterioso reclamo haya sido recibido por Gabriel García Márquez, por Vargas Llosa, Miguel ÁngelAsturias.  Opino que tenés méritos más que suficientes para unirte a ese equipo.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Con esto no digo que debas limitarte a lo telúrico, claro.&lt;br /&gt;Contás muy bien y pintás muy bien los ambientes en que las cosas suceden. Tus viajes te dieron una buena base. &lt;br /&gt;Se ve que te ha apasionado Suiza y sobre todo Berna, de donde sale “la fosa de los osos” del Bärenplatz, por lo que insisto en que, donde y sobre cualquier tema que se te ocurra,&lt;br /&gt;debés soltar tu imaginación.&lt;br /&gt;En tus batallas literarias, el maestre de campo es ella, tu imaginación. No digo que no arrancarás a escribir tus relatos sin una previa estrategia, pero aquélla reacciona ante cualquier circunstancia que aparezca y a veces lo hace sin previo aviso, creo yo, con cambios tácticos que deben sorprenderte a vos mismo. Tu imaginación te impone virajes impensados y salidas cargadas de humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, ella nos deja “de araca” (Treinta y tres grados seis décimas, El amor del gato y la mosca y  el mismo Adán, el exterminador de serpientes). En el primero y el último - en los finales de ambos relatos –el remate nos deja un signo de interrogación boquiabierto y grandote; no así en el segundo donde la incógnita arranca con el título y sigue en sus dos breves páginas, que son delirantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Hablando de títulos, el de La importancia de llamarse Jean Baptiste Pororó  es imbatible y anticipa el humor que brota permanente de su texto, como cuando la abuela le escribe a Coco que la humedad de su pieza vacía “se llenó de humedad, lamentablemente se arruinaron los poster de Olimpia Campeón, y de esas chicas del taller mecánico (los tuve que sacar).” (¡Vieja ladina!)&lt;br /&gt;O cuando Coco se refiere a María:”...de quien muchos decían,” es medio culona...y tiene manos de arquero”. (“¡¡Tiene manos de arquero!!...)&lt;br /&gt;O cuando  dice: “La construcción era “el sobrante” de un crédito japonés para el desarrollo...no había alcanzado para azulejar todo el frente y así poder tapar los negros agujeros de metralla revolucionaria”.&lt;br /&gt;O cuando Coco/Jean Baptiste y el Comandante Juan Agustín Domecq dialogan:” –Qué pasó con el chino Freddy? –Qué qué?...-¿Dónde conoció a Freddy Chu? -¡Freddy...Freddy era el coreano del barrio! -¡En qué quedamos! ¿Era coreano o chino?”, más todo lo que sigue, (que es desopilante.)&lt;br /&gt;En este punto tengo que volver a la sabia introducción de Julio Peñate Rivero, con quien encontré, desde mi limitado conocimiento literario, con una impresión en común que me entusiasmó. “en cuanto a las peripecias, pueden ser mínimas como en el cuento ahora citado (se refiere a El amor entre el gato y la mosca) o revestir una complejidad que desafíe incluso las posibilidades del relato corto, como sucede  precisamente en  Mi hijo es un ángel  y sobre todo en La fosa de los osos, el más extenso de todos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí viene una pregunta: ¿con éste comentario no se te encendió la lámpara para escribir Los Malqueridos ¿...&lt;br /&gt;Porque es indudable que este relato, el más largo de todos los de La fosa..., es anterior a tu segundo libro. Si no me equivoco, Los malqueridos fue empezado, a pie forzado, por el final,&lt;br /&gt;por La Fosa de los osos...&lt;br /&gt;¡Toda una hazaña!...&lt;br /&gt;Es como dibujar al revés, bocetando a la inversa ;¡dificilísimo!&lt;br /&gt;Es como diseñar el dorso de un tapiz, atinando en su bordado inverso de modo tal que quede bien cuando se lo mire de frente, ¡qué lío!&lt;br /&gt;Empezar con el asesinato de Vivianne, la frustración de Gregorio (Grigu) García, la entrada en escena del vendedor de paneles solares, Miguel Podestá, el remate del cuento en el Bärenplatz,&lt;br /&gt;haciendo malabares con los racontos, para iniciar una larga historia que debe empalmar con este final preexistente ¡no es moco de pavo!&lt;br /&gt;Bartolomeo Marietti (un “Petiso Orejudo” con más presencia), su encuentro con Luigi Lucheni, el asesinato de Sissi, la relación pervertida con Frederick von Thylo, las descripciones de los Alpes (y también el diálogo con Satán –esta vez un gallo enorme de plumas negras y cresta abundante- que se parece de algún modo al pacto de Adán con el diablo Lekayá) son un muestrario de tu capacidad para cerrar el rompecabezas magistralmente. Allí están todos los recursos: el jab, el cross, el uppercut...)&lt;br /&gt;Y ahora paso a Daniel Leuenberger, que prologa a Los Malqueridos (también un excelente crítico de tu obra) y que dice por ahí:&lt;br /&gt;“Esteban Bedoya se suma a las filas de una tendencia artística sobre la que han confluido algunos autores hispanoamericanos y que básicamente consiste en la conjugación de... realidad y fantasía, existencia e hipérbole...”&lt;br /&gt;Vuelvo nuevamente a Peñate Rivero cuando cierra :“Estos textos valen ciertamente por lo que anuncian en futuros trabajos de su autor pero también valen por sí mismos y están llamados a figurar dentro del patrimonio reducido pero muy brillante de las letras paraguayas y de la lengua española en general”.&lt;br /&gt;Por supuesto, Esteban, que yo pienso lo que ellos. Sólo que no tengo la misma maestría para expresarlo con tanta calidad.&lt;br /&gt;En mi próxima entrega (¡¡no se la pierda!!) te contaré mis peripecias con las letras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te felicito y te deseo la mejor de las suertes con la obra que sigue y con todo lo que hagas.&lt;br /&gt;Un abrazo de tu amigo viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horacio V.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-1786372128074024813?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/1786372128074024813/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=1786372128074024813' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' 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href="http://bp2.blogger.com/__SjLBP1nOh0/RfxbwKs8foI/AAAAAAAAAAo/4eXEEyJuz7I/s1600-h/UniFribourg.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5043006565812829826" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/__SjLBP1nOh0/RfxbwKs8foI/AAAAAAAAAAo/4eXEEyJuz7I/s400/UniFribourg.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-6891338692674435292?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/6891338692674435292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=6891338692674435292' title='0 comentarios'/><link rel='edit' 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width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-6775773744721142342</id><published>2007-03-13T10:48:00.000-04:00</published><updated>2007-03-13T10:55:56.617-04:00</updated><title type='text'>La fosa de los osos (Libro)</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/__SjLBP1nOh0/RfLhPT15VgI/AAAAAAAAAAU/JSW3xYPtviY/s1600-h/La_fosa_de_los_osos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5040338586121623042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/__SjLBP1nOh0/RfLhPT15VgI/AAAAAAAAAAU/JSW3xYPtviY/s320/La_fosa_de_los_osos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;a href="http://www2.blogger.com/%3Ca%20href=%22http://www.estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/introduccin-una-invitacin-la-lectura_11.html%22%3EIntroducción:%20Una%20invitación%20a%20la%20lectura%3C/a%3E"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://www.estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/introduccin-una-invitacin-la-lectura_11.html%22%3EIntroducción:%20Una%20invitación%20a%20la%20lectura%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://www.estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/introduccin-una-invitacin-la-lectura_11.html"&gt;Introducción: Una invitación a la lectura&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;7&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/treinta-y-tres-grados-seis-dcimas.html%22%3ETreinta%20y%20tres%20grados%20seis%20décimas%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/treinta-y-tres-grados-seis-dcimas.html"&gt;Treinta y tres grados seis décimas&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;23&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/i-nosotros-y-los-otros-algunos-de-mis.html%22%3EFaustina,%20el%20padrino%20y%20yo,%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/i-nosotros-y-los-otros-algunos-de-mis.html"&gt;Faustina, el padrino y yo.&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;27&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/los-plantadores-de-amapolas-tienen.html%22%3E%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/los-plantadores-de-amapolas-tienen.html"&gt;El plantador de amapolas&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;43&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/adn-el-exterminador-de-serpientes-y-su.html%22%3EAdán%20el%20exterminador%20de%20serpientes%20y%20su%20pacto%20con%20la%20muerte.%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/adn-el-exterminador-de-serpientes-y-su.html"&gt;Adán el exterminador de serpientes y su pacto con la muerte.&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;55&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/mi-hijo-es-un-ngel.html%22%3EMi%20hijo%20es%20un%20ángel%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/mi-hijo-es-un-ngel.html"&gt;Mi hijo es un ángel&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;89&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/amor-en-una-noche-de-verano.html%22%3EAmor%20en%20una%20noche%20de%20verano.%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/amor-en-una-noche-de-verano.html"&gt;Amor en una noche de verano.&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;111&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/san-antonio-17-de-diciembre-mi-querido.html%22%3ELa%20importancia%20de%20llamarse%20Jean%20Baptiste%20Pororó%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/san-antonio-17-de-diciembre-mi-querido.html"&gt;La importancia de llamarse Jean Baptiste Pororó&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;117&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/el-amor-del-gato-y-la-mosca.html%22%3EEl%20amor%20del%20gato%20y%20la%20mosca.%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/el-amor-del-gato-y-la-mosca.html"&gt;El amor del gato y la mosca.&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;137&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://%3ca%20href=%22http//not-a-real-namespace/http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/la-fosa-de-los-osos.html%22%3ELa%20fosa%20de%20los%20osos%3C/a%3E"&gt;&lt;a href="http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/la-fosa-de-los-osos.html"&gt;La fosa de los osos&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;141&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-6775773744721142342?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/6775773744721142342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=6775773744721142342' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/6775773744721142342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/6775773744721142342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/la-fosa-de-los-osos-libro.html' title='La fosa de los osos (Libro)'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/__SjLBP1nOh0/RfLhPT15VgI/AAAAAAAAAAU/JSW3xYPtviY/s72-c/La_fosa_de_los_osos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-1095158081912420547</id><published>2007-03-12T18:59:00.000-04:00</published><updated>2007-03-12T20:31:21.126-04:00</updated><title type='text'>La fosa de los osos (Cuento)</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Presentía que el silencioso círculo de ojos&lt;br /&gt;relampagueantes, lenguas ansiosas y flotante silencio&lt;br /&gt;se cerraba sobre ella tal como lo había visto otrora&lt;br /&gt;cerrarse sobre sus adversarios derrotados.&lt;br /&gt;Jack London&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Como gallinas al maíz, los curiosos atropellaron la entrada al cuarto doscientos dos. Rumiando y cacareando llantos penosos, contemplaron el cuerpo tendido sobre la alfombra de arabescos. Vivianne yacía delicadamente expuesta al apetito voraz de los pensionistas; en vano, el hotelero había intentado taparle los muslos tibios color caramelo. Ella se exhibía como si fuese la obra más perfecta de Helmut Newton, recostada sobre el brazo derecho, con las piernas ligeramente flexionadas, ¡La estética y la plasticidad de la muchacha, trascendían a la propia vida! Los glúteos duros valdrían más que mil montañas de oro...los senos coronados con rojas frutas silvestres, serían el más delicioso de los manjares...¿Es que semejante prodigio de la naturaleza decidió morir para buscar su sitio entre los Dioses?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación no estaba violentada, incluso el aparato de radio seguía prendido en la emisora de la Suisse Romande ”La meteo, indique.... tempêtes de neige et chute graduelle de la température....”, Ni siquiera la cama estaba desecha, todo mantenía el orden racional que Vivianne sabía darle a las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de empujar amablemente a los curiosos, el oficial Frederick Etter se arrodilló detrás del cuerpo y lo observó, cómo lo haría un glotón con el último bocado de un banquete. El hotelero y demás “deudos” respondieron profiriendo toda clase de insultos silenciosos. Etter nunca se dio por enterado de las maldiciones y envidias que arrancaba a los presentes, y ordenó “despejar el área”. Se sentó a meditar en el borde de la cama, buscando explicaciones. Sus ojos que reflejaban el brillo y la sabiduría del búho, se posaron sobre las marcas rojas que rodeaban la cintura de la víctima; parecían huellas de dedos sobre la arena mojada del mar...”¡Qué fuerza bestial habrá tenido el asesino para sujetarla de esa forma!...¡la cogió por detrás!”... (pensó el policía). Se puso de pie sin dejar de mirarla y dijo, “¡Schade&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;, Schade!”. Sonó como si fuese el último piropo que recibiría la víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;García sufría, cuando el Oficial posaba sus ojos de pajarraco sobre las zonas púdicas de Vivianne; empalidecía de celos, refugiado en el umbral de la puerta… “aguantando como&lt;br /&gt;buen macho que era”, codo a codo con Canuto Noble, (su mediocre asistente y leal confidente) quién parecía más interesado en saber como era esa increíble mujer en pelotas, que atrapar al asesino. Gregorio García era dueño del hotel y editor de un pasquín denominado “oportunidades de negocios”; en ese momento, su pequeño mundo empresarial había perdido sentido, sus ilusiones se habían desmoronado estrepitosamente. Gregorio (“Grigu” desde que se radicó en Suiza), había llegado a soñar en el día de la boda y en la casa y en los hijos que le daría Vivianne ... Ahora, nadie más que él querría hacer justicia, basado en sus sólidas sospechas sobre la identidad del asesino. Ansioso aguardaba el interrogatorio, mientras observaba impotente, el cuerpo inerte de su amada, quién desde la muerte le regalaba, la misma arrogante e indiferente sonrisa cotidiana…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Porqué tuvo que suceder esto, porqué no modificar la historia ¿porqué alquilé la pieza al podrido vendedor?. Repetía García, a la espera de dar su versión al Oficial de Policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Expresión de congoja.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;II&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Cruzar el puente metálico que une las márgenes del río Aare, a la altura de la Thunstrasse, genera la misma sensación que cruzar una rampa que conduce a un enorme barco a punto de zarpar. Llegar hasta allí da la impresión de estar ingresando en un sitio exclusivo, donde solamente beneficios espirituales se pueden esperar de tanta armonía. Desde ese lugar durante las noches de invierno, cuando el frío y el silencio se juntan en amoríos, se puede escuchar el eufórico recorrido del río entre las piedras, sus aguas del color de la menta, durante siglos diseñaron una península que para “quebranto” de los puritanos, no puede ocultar la pecaminosa forma de pene arrogante, (espolón del meandro del río, o forma de lengua dicen otros) Allí, es donde se erige la conservadora y protestante ciudad de Berna, orgullo de los descendientes del duque Bertoldo V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre esta ciudad, el “vendedor de paneles solares” había escuchado un atractivo comentario, referido a la existencia de un club de brujos dirigido por un druida. Obviamente no desperdiciaría la oportunidad de comprobar la veracidad de la versión, teniendo en cuenta sus pretensiones esotéricas y su capacidad para convivir con lo marginal. Esto además, vendría a compensar el tedio propio de su trabajo, así como las muchas otras aburridas referencias sobre Berna. Para darse ánimos se dijo -“¡Pero si acá, Einstein logró pasar a la posteridad…!, ¡está bien, sería inteligente el judío!, ¿pero y yo?…Mejor no comparar méritos (pensó, mientras bajaba del tranvía). Una vez en la vereda, y como el conquistador que clava su espada en la tierra, giró sobre sí para observar la multitud de jóvenes y ancianos que se esparcían como hojas barridas por el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Podestá, dejaba que los copos de nieve le humedeciesen el sombrero tirolés, le encantaba el frío e imitar los trenes de su pueblo, largando el vapor del aliento con su boca&lt;br /&gt;en forma de volcán. Era un cosmopolita de sólidas raíces en Capiatá&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;1Fue el quinto hijo de una familia de siete hermanos, quién siempre destacó por su capacidad para memorizar (desde números de teléfonos, a teoremas matemáticos, frases de libros, autores, cumpleaños, los artículos de la constitución Nacional, los versículos de la Biblia etc.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos términos llegó a la Universidad, donde en meteórica carrera obtuvo el título de Químico Farmacéutico. Disciplina que le quedó pequeña, …el mundo le hubiese quedado pequeño, de no haber sido por una calificación “torcida” de su examen de ingreso a una reputada institución científica argentina. Allí se hubiese consagrado en estudios superiores…Finalmente, la vida está plagada de injusticias, y apenas pudo salir de la depresión y la mala racha que le sobrevinieron luego del frustrado examen. Durante algún tiempo recorrió la Pampa Húmeda como una nave a la deriva, hasta que recaló en la Plata (ciudad preferida para redadas policiales). Podesta cayó preso, mientras curaba sus penas en la cama de “la desaparecida” Alejandra Holguín. La presencia del representante del Nuncio Apostólico en la sordidez de las cavernas pareció tranquilizarlo …pero él nada tenía que confesar, solamente podría contar algunas cosas para cumplir con las exigencias del Santo Oficio ¡Pero nada más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Explicó infructuosamente el motivo de su relación con Alejandra, pero en cada interrogatorio cambiaba la versión…no sabía que argumentar para dar el gusto a los verdugos, pero de lo que estaba seguro, era de entregar el alma para no quedar en ese infierno. Así fue como confesó la forma en que dio muerte al gato de la vecina, además de involucrar en sus historias, al primero que se le venía en mente... conocidos, amigos, tíos, sobrinos, padres, madres, e incluso mencionó a Luisito Ruiz Diaz, como responsable de haberle enseñado el “compendum maleficum del año 1608”, pero Luisito no era más, que el mecánico de un taller de Nueva Italia, un caserío dormido sobre la tibieza del Río Paraguay, Para su suerte, la Cruz Roja Suiza dio con él; ¡justo un 8 de diciembre, día de la virgen!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado 26 años desde aquellos tiempos duros, y como si fuese un camaleón, Podestá se transformó, de ser un intérprete amateur del Tarot, a curandero reputado, gracias a su habilidad para mezclar melaza de alas de mariposa, con hierbas recogidas en los ricos suelos de los cementerios. El decía, “Hago el Bien para placer de los demás”, y como si fuese la Biblia, llevaba consigo a todas partes, la obra de Sirdo Martel “La fuerza curativa de las plantas o su uso malvado”. Los pocos pesos que ingresaban en la alcancía que ubicó en la entrada a su “consultorio”, le obligaron a cambiar de rumbo, y se transformó en un experimentado vendedor, profesión alternativa que le permitía escapar de la rutina. Representaba a una empresa de paneles solares para la generación de energía eléctrica y había logrado buena reputación en las granjas que circundan los centros urbanos de todo el país, el promedio de sus ingresos daba cuenta de su creciente éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana que llegó a Berna, le zumbaba la cabeza a causa del cruce del San Gottardo y de una grappa de dudosa reputación. Por tal motivo, deambulaba con la única esperanza de encontrar un hotel apropiado en el cual poder dormir plácidamente, sin tener que rendir cuentas a nadie, ni a su patrón, ni a Isabella Arduino (su tercera esposa). Le gustaba fumar en la cama, con la mirada puesta en el horizonte, ahí, donde construiría su casa equipada con la más sofisticada tecnología solar; y para eso, nada mejor que el anonimato de un cuarto de hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las ilusiones puestas en una cama tibia, Miguel Podestá, fue avanzando decididamente en dirección al núcleo de la ciudad. Luego de diez minutos de caminata, se detuvo a observar una fuente, de cuyo centro surgía una columna conmemorativa sosteniendo la figura de un oso soldado empuñando una lanza, allí, se mojó la cara, mientras descubría en el agua el reflejo del cuadrúpedo que tras las rejas de su casco, lo observaba con complicidad. Cerró los ojos para disfrutar el agua helada, y como un iniciado que saborea los sentidos en plenitud, olió aroma de café, indicándole la dirección a seguir. Su corta y ancha nariz de refinado olfato, lo llevó hasta la Brunngasse, una pequeña calle de trescientos metros, que al final del recorrido esconde un hotelito llamado “Flora”. Debajo del letrero iluminado dice, “Hotel familiar”. En la puerta del establecimiento, Grigu García parecía inmóvil, tieso, ¡tal vez! a causa de la pequeñez del sacón de astracán, herencia de su difunta esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía frío, en la mañana gris como el color de la vereda, Podestá llegó a pensar que el portero no le daría oportunidad de entrar en el hotel, ya que empuñaba la escoba como si fuese un garrote. Se chupó el estomago para no rozar a Grigu, y en un abrir y cerrar de ojos, se encontró en el “hall, confitería, conserjería”, donde seis personas almorzaban sin darse cuenta que entre ellos se hallaba el vendedor, músico y mujeriego, más exitoso de la Confederación. En frente, custodiando la barra estaba Enrique Recille (gallego como García), restaurador de muebles, cuyo mayor mérito era imitar la voz chillona del Topo Gigio&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;…”¡Hola Griguuu!,…¿cómooo estásss? . Sus imitaciones arrancaban risas histéricas a los “narices rojas”, (similares a los siete enanos del cuento) hombrecillos, cuyas máximas aventuras se limitaban al intercambio de insultos con los cholos, que cada sábado se apoderaban de las veredas de la Marktgasse, para soplar con energía, las ruidosas pero melodiosas quenas del altiplano andino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que los presentes, el sitio exponía una ingenua decadencia... sin pretensiones. Las fotos cepias que colmaban las paredes, mostraban tiempos mejores; ya que hasta los años cincuentas, el Flora, fue uno de los pocos establecimientos de la ciudad vieja, donde durante la Pascua, se servía el Bärentatzen&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Lo que explicaba el porqué de la piel de un osezno en el dormitorio de García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El marchito salón que hace años fue refugio de largas y secretas tertulias revolucionarias, entre Lenin y Albert “el relativista”, mantenía una atmósfera saturada de aires rituales, nadie era consciente de tal fenómeno, pero el mismo solía reflejarse periódicamente en las pesadillas de los pensionistas del “Flora”. En ese ámbito vivía “La Reina de los Animales”, así le decían a la joven Vivianne, debido a su dedicada labor en favor de la fauna. Era una mujer que sin desearlo, aceleraba los latidos de los corazones y arrancaba aullidos al bosque, durante sus largas caminatas. Cargaba sobre sus hombros una espesa melena castaña, y un porte principesco, ajeno a sus antecedentes campesinos. Su buena reputación, le hacía mucho bien al hotelito, teniendo en cuenta la fiel clientela que bebía y disfrutaba, mientras aguardaba esperanzada la posibilidad de observarla pasar, aunque más no fuese como “la suerte esquiva” (decía Canuto). En realidad, nadie sin antecedentes legítimamente decentes podría tan siquiera hablarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;1.- Pueblo a 20 kilómetros de Asunción del Paraguay.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;2. El Topo Gigio, caricatura de un ratón que hizo muchos méritos pero no llegó a superar a Mickey, vivió entre la década del sesenta y del ochenta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Bärentatze, (garras de oso) se llamaba al plato típico ofrecido en tiempos de la Pascua, dicha tradición se remontaba a la Edad Media, y era posible reeditarla año tras año, sacrificando a los oseznos nacidos durante el invierno anterior, evitando en esa forma la sobrepoblación de esos animales en la fosa de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;III&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Veinte años pasaron desde que Grigu (Gregorio) García llegó de Logroño, donde se había graduado en periodismo, hotelería y Relaciones Públicas, en un curso dictado en “La Casa de la Juventud”, institución protegida del Club de Leones. Berna era una ciudad receptora de talentos, Goethe y Giacomo Casanova, entre otros, así lo demostraron; Grigu jamás abandonaría la ambición de sumarse a esa lista y confiaba en las herramientas que traía consigo. Luego de los primeros tropiezos, parecía que nunca levantaría cabeza. Salió del pozo, gracias a la oportuna recomendación de unos conocidos del círculo gallego, quienes le consiguieron un trabajo de portero, ocupación que finalmente le cambió la vida. Un par de años más tarde, empezó a habituarse al confort, y al cariño que generosamente le brindaba la dueña del hotel, la tierna María Viktoria Brunner. “He conocido una mujer que me colma de amor”…(Le escribió ilusionado a su hermana Paulina).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si se tratase de una vieja dama, García cuidaba el edificio del Hotel familiar con esmero y devoción, lustrando los bronces de los picaportes y los timbres de la recepción, exactamente el mismo cuidado que daba a María Viktoria, cuya delicada presencia otorgaba un toque de clase al pequeño edificio de la Brunngasse. Pero eso no duró mucho, ya que luego del casamiento, Grigu optó por seguir los consejos de Recille, y se deshizo de los anticuados Biedermeier, los Louis Philippe y algunas piezas de Art Nouveau, ...“es para lograr un aire más contemporáneo”, (le dijo el especialista) además de insistirle en las “posibilidades de decoración que ofrecían las últimas tendencias del kitch”. Este hecho, fue el que seguramente aceleró la anunciada muerte de María Viktoria, una octogenaria, quién luego de toda una vida de rectitud, resultó vencida por el cansancio y el matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la semana de la muerte de Frau María Viktoria de García, su viudo se encontró con una respetable herencia, con la cual comenzó a planificar un semanario que se llamaría “Oportunidades de Negocios” (compra-venta, ofrecidos, Trueques, etc.) El fue un aventajado con la poesía, y ahora con 51 años, su sueño de ser el mejor periodista del mundo seguía vigente. A consecuencia de esto, cambió su imagen insegura, por la de un hombre de madurada presencia, al frente de un hotel y de una publicación con pretensiones.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;IV&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Era evidente que alguien como Gregorio García, ambicioso y con las energías intactas, no podría vivir indiferente a lo que se presumía, serían las cualidades o virtudes sexuales de Vivianne, a quien nadie se atrevía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pragmática naturaleza del empresario gallego, decretó que su finada esposa, (a la que él juraba haber amado) ya era historia…la había enterrado como hacen los perros con los huesos, ahora había llegado la mujer justa, en el momento preciso de dejar descendencia. El, así lo decretó, y se alimentaba con ilusiones y con la adulonería de los parroquianos, -“Pero oye, esa mujer no te saca los ojos de encima”, o “¿Qué estás esperando para responder a sus insinuaciones?”...todas mentiras que iban “cebando” sus falsas expectativas, algunas de éstas, iban desde las más tiernas hasta las más audaces...no podía dejar de pensarla, y la imaginaba desnuda sobre la cama matrimonial barroca que compró en un brocante de Bümplitz, y así, entre persignación y espejismos, la veía, extendida en las sábanas blancas, espléndida, dura , redonda con los senos altivos como los Himalayas y con el pubis cubierto con hilos de seda...se sentía culpable, ya que la mujer a la que quería coger salvajemente, era infinitamente honesta, y prueba de ello era su constante indiferencia; pero él no podía dejar de pensarla… sufriente varón, más de una vez deseó verla muerta, como remedio a la cobardía que le impedía exteriorizar su tormentosa pasión.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;V&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;¡Bueno, bueno!” (dijo García con la voz temblorosa), “¡Como está la más bella?”&lt;br /&gt;“¿Y cómo me ve Usted, Señor García?” (respondió Vivianne).&lt;br /&gt;-“¡Bien!, ¡bien! Y me alegra que sea así, …acuérdate, para lo que necesites…yo estoy a tu disposición”. (García en realidad quería decirle, “esta noche te espero en mi habitación…quiero chuparte la concha y apretarte las tetas), pero no, él jamás se atrevería a esa bajeza… incluso se atormentaba al recordar que alguna vez, a causa de la calentura, había pensado en ofrecerle dinero.&lt;br /&gt;- ¡Cual es el mejor sandwich que hoy me preparó?”&lt;br /&gt;Jamón serrano, en pan árabe, con rodajas de queso de cabra!” ...hay que mantenerse saludable!”&lt;br /&gt;¡No se olvide de la miel!…&lt;br /&gt;¡Mañana mismo me traen un litro de miel de lavanda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivianne, no era de largas conversaciones, así que guardó su almuerzo en la mochila, y montó la bicicleta, dejando ver sus largas piernas. Como todas las mañanas, ese era el único momento en que regalaba una palabras a quien estuviese en el bar. Luego, simplemente se la veía alejarse hacia la Universidad, donde cursaba el cuarto año de biología, además de hacer la práctica con animales, alimentándolos y limpiándoles las jaulas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gregorio García gritó, “¡Mierda!...se va de nuevo”, y giró violentamente al sentir que el extraño lo escuchó, sin la más mínima consideración hacia su intimidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Podestá estaba allí, como una presencia que se asemejaba a un mal incurable, el mismo sentimiento era compartido por los demás pensionistas; sin embargo él, no parecía darse cuenta del rechazo que generaba. Había pasado por situaciones realmente difíciles, como cuando saltó desde un segundo piso, para huir de la furia y el deshonor causado a los hermanos y el padre de su añorada Hermelinda Balbuena, ¿porqué debería preocuparse por el mal humor de los presentes?, además, podría neutralizar los estímulos o las influencias negativas, generados por su fácil sonrisa de “difícil” explicación. Demasiadas virtudes para un hombre de 57 años, a quién le resultaba imposible esconder la sensualidad de sus palabras justas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;VI&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Tenía tres días por delante, y ya casi había terminado la lista de clientes a visitar; nadie había decidido firmar el ventajoso contrato que ofrecía la firma que representaba”, ¿tal vez sería tiempo de ir pensando en cambiar por el rubro de alimentos o de prendas de vestir! ¿pero porqué quejarse, si hasta el momento los éxitos sumaban el triple que los fracasos?...Con un último pensamiento positivo decidió caminar hasta la parada del tranvía 9, desde donde iría hasta Wabern, para luego subir al Gurten, donde se encontraría con el Gerente del complejo turístico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Podestá se acomodó en el tranvía, giró la cabeza para ver a la mujer que perfumaba el vagón. Se encontró con un africano semi dormido que hubiese caído al piso, de nos ser por los muslos de Vivianne, que lo sostenían desinteresadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero...y la bicicleta? (preguntó sorprendido).&lt;br /&gt;-Hoy no es día para bicicletas....además tengo que subir el Gurten.&lt;br /&gt;-¿El Gurten?....¡qué casualidad...yo voy a ver a un cliente!&lt;br /&gt;-¿Un cliente?&lt;br /&gt;-¡Sí! (dijo parándose para cederle el asiento, mientras le entregaba su tarjeta con el logotipo en relieve azul, de Solar System).&lt;br /&gt;-¡Nó, nó Gracias! (dijo Vivianne, dando vuelta la cara para indicar el fin de la conversación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podestá lo entendió y para disimular el desplante que acababa de sufrir, buscó un pequeño mapa en el bolsillo del impermeable. Durante los quince minutos que duró el viaje, estudió las calles de Berna, una y otra vez, y entre que lo abría y cerraba, ya estaba viajando en el funicular que lo llevaría a la cima del cerro. Con fastidio se ubicó lo más lejos posible de Vivianne, para que ella comprendiese que no todos los hombres sucumbirían ante su presencia. “¡Debería llamarse Lilith&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;...Nó Vivianne!” (murmuró quejumbroso). Los Cinco metros entre los dos no hicieron más que resaltar su espléndida figura; tobillos perfectos, pantorrilla y rodillas que invitaban a soñar. Todo estaba en su lugar, el vestido, los zapatos, el sobretodo verde musgo abierto a la altura de los senos, y sobre el sweater del mismo tono que el conjunto, un collar de perlas blancas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó con simple lógica, ¿cómo una estudiante sin recursos tiene semejante vestuario?...debe ser García. quién le paga el hotel y la ropa a cambio de favores...lo mismo, que él mismo había hecho con Eva, la estudiante polaca que casi lo deja en la calle. Prefirió olvidar ese detalle, y alzó la mirada para deleitarse con los labios carnosos de la muchacha. Los ojos de Podestá destellaban estupidez y fueron presa fácil de la engreída y violeta mirada de Vivianne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me agarró infraganti! (pensó, y cedió el control de la situación a la mujer, mientras él optó por observar a través de la ventana, las colinas nevadas y la vista de Wabern desde la altura).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Lilith: legendario demonio asirio, encarnado en una hermosa mujer.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;VII&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;La entrevista había resultado un éxito, Matías Horta, dio el visto bueno definitivo para la adquisición de dos gigantescos paneles de células fotovoltaicas, las que entrarían a operar a fines del próximo verano. Con el ego montado en las nubes, Miguel Podestá volvió a sonreírle a la vida. En el viaje de regreso, notó que Vivianne se acercaba, y miró al piso para no volver a caer en la trampa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Señor Podesta!, ¿como le ha ido?...¡no crea que soy curiosa! (Dijo sin esperar respuesta)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero por favor!...¡faltaba más!, ¡nunca se me hubiese ocurrido pensar en eso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los ánimos contagiados de optimismo, hicieron el viaje de regreso a la ciudad vieja,&lt;br /&gt;Se ubicaron uno frente al otro, balanceándose, rítmicamente sostenidos de los pasamanos. Podesta pudo apreciar a Vivianne en todo su esplendor…la piel tostada de sus estilizadas manos, los huesos que enmarcaban las perfectas formas de la mandíbula, los labios carnosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó en lo increíble que sería besarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“En el college me decían miss Jagger” (Dijo subrepticiamente Vivianne).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Perdón!…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, ¡Miss Jagger!…¡por que tengo los labios carnosos como Mick Jagger!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah sí,…sí claro! (Dijo Podesta terriblemente contrariado, ante la posibilidad que la muchacha le hubiese leído los pensamientos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es su primera vez en Berna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-..¡¡Nó, nó, la conozco más o menos bien! (El locuaz vendedor, no lograba coordinar pensamientos inteligentes, el aliento de la joven tenía perfumes narcotizantes, parecidos al aroma de la lluvia sobre la tierra seca, a imágenes voluptuosas, a fluidos pecaminosos…¿serán carnosos sus labios? (dijo pensando en la paradisíaca vagina de la mujer que lo estaba sacando de quicio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y usted que piensa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pienso de qué? (Le respondió con tono sumiso, asumiendo la perdida del control del dialogo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivianne aparentaba tener plena conciencia de la situación, y lo observaba, como si éste fuese uno más, de los animales con los que experimentaba en el laboratorio de la Universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podesta se atrevió a fijar la mirada en Vivianne, cuyos ojos violetas salpicados con manchas azules, eran más salvajes que una tormenta furiosa en el Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vivianne!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vivianne…¿Porqué…porqué la gente le llama la reina de los animales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A quíen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡A ti..!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo sabía…! (La joven sonrió, desplegando el abanico de nácar de su boca)…¡ Aunque supongo, que por mi dedicación…por mi desinteresado amor hacia ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es muy destacable, que alguien de su juventud haya asumido ese compromiso. (Le dijo con tono aburrido, apesadumbrado por no poder romper el esquema de los comentarios insípidos; sus esperanzas estaban puestas en recibir una salvadora inspiración celestial, la cual le ayudaría a inyectar testosterona a su conversación)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi entrega es en favor de los más indefensos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante el tranvía dobló cerradamente por la Monbijoustrasse, y “Miguelito” aprovechó para pegar su cara a la de la muchacha; maliciosamente le rozó la cabellera con los labios, “la respiró” profundamente para robarle el alma…y le dijo al oído,…”¿De donde salió tan hermosa mujer?”&lt;br /&gt;El maquinista decidió separarlos, realizando una enérgica contracurva. Aparentemente, Vivianne no escuchó la elogiosa pregunta de Podesta, y se limitó a sonreír sin despegar los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es de las mujeres difíciles” (sentenció el varón sudamericano).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tranvía se detuvo suavemente en la parada de la Kornhausplatz, dando por terminado un inolvidable trayecto. “Estos instantes fueron más intensos que todos mis viajes de boda” (Pensó él).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajaron del tranvía con cuidado, Vivianne aceptó el brazo de Podesta para no resbalar sobre el hielo de la vereda, y así, casi en complicidad, entraron en el hall del hotel familiar, donde intercambiaron un par de sonrisas mientras conversaban, ante la atónita mirada de Canuto Noble y de Grigu García, quienes se encontraban compartiendo el “whiskicito” del Happy Hour. Ninguno de los dos entendía que pasaba, ni que se estarían diciendo Vivianne y el desagradable vendedor. Canuto dejó escapar...-“A ese tío lo mato si le pone las manos encima…y a ella también”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;García, dejaba descansar el whisky en el buche, para contener la furia de las palabras trancadas en la garganta. Respiró como le habían enseñado en el Ejército y le recomendó a “su socio”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No digas estupideses Canutin!...que un hombre grande no puede andar con tonteras de celos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya va, ya va, ...pero ese hijo de puta la está envenenando!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parados junto a la escalera, Podestá parecía transportado al hall de un gran hotel.&lt;br /&gt;-¡Vivianne...no querría ser inoportuno, ¿pero porqué no tomamos un café?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No, muchas gracias Señor, pero estoy en período de exámenes y no tengo ni tres minutos libres!…¡cási ni para mis animalitos! (No fue la respuesta esperada, pero él sabía perfectamente cuando “retirarse”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya tendremos ocasión!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivianne no contestó, y su silencio fue como un golpe en el estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía apenas tres horas, sintió desprecio hacia la joven, ahora en cambio sufría su alejamiento. Quedó inmóvil, viéndola perderse en el corredor donde estaban las habitaciones y los baños compartidos entre los siete cuartos de la pensión. Esperó unos&lt;br /&gt;minutos y se fue siguiendo el mismo camino. Una vez en el altillo, no encontró mejor opción que tirarse en la cama con el firme propósito de olvidar a esa extraña. “Ese amor por los animales corresponde a un alma noble”. Fue la última frase obsesiva, antes de cerrar los ojos para inspirarse en la redacción de una carta …“Mi querida esposa Isabella, ¡es tan bello mi amor hacia ti!…aunque la vida nos ha negado la pasión, y tu sabes reina mía, la importancia de ese detalle en mi cultura. ¡Isabella!…¡perdoname!”…¡Pero que carajo estoy diciendo!! (gritó avergonzado, y se dio una tregua encendiendo un cigarrillo para neutralizar el olor a humedad de su pequeño refugio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su habitación, encajonada en las alturas, se equilibraba apoyada en las chimeneas de piedra que escaparon a los incendios medievales. De ella salía un mirador, que como un faro vigilaba los tejados de la vielle ville. Se acercó a la pequeña ventana de vidrios “repartidos”, apoyó la cabeza sobre la superficie fría y observó el patio interno que separaba el hotel de otro edifico en estado de abandono. Desde allí observó unas gallinas corriendo hacia una puerta y vio también un par de cerdos montándose bajo la luz de la pálida luna. -¡Un chiquero en plena Berna! (se preguntó y se volvió a recostar, esperando aclarar las cosas y juntar hambre para salir a comer y celebrar su buena suerte).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No eran las nueve y media cuando bajó, García y Noble seguían en el hall, en evidente complicidad con el alcohol. Podesta se quiso sacar la duda y les preguntó,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No sabía que en plena ciudad se pudiesen criar cerdos!&lt;br /&gt;(García y Canuto quedaron inmóviles ante la grosería del repulsivo vendedor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué qué...?, ¿De qué cerdos habla? (preguntó García, convencido que era una ironía dirigida hacia ellos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De los cerdos que están en el patio, el chiquero ese,… allá afuera.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;.*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Para que lo sepa, este es un país civilizado! ..¡cerdos al chiquero! (Dijo Canuto indignado sin retirarle la mirada). Podesta atribuyó el mal humor al evidente estado de embriaguez, y optó por salir sin pérdida de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oye! ¿quieres ahuyentarme a ese imbécil?, ¿quieres que pierda el alquiler del peor cuarto que tenemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Está bien, está bien, ...¡ pero cerdo será el padre de ese cabrón!&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Hasta los primeros años del siglo XIX, los patios internos, ocultos entre los edificios de la ciudad vieja, eran espacios comunes donde se criaban animales domésticos para el consumo, por lo tanto, habían pasado más de dos siglos, desde la desaparición de los corrales y chiqueros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;VIII&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Ya fuera del Flora, comenzó el ritual de sus paseos nocturnos, el termómetro con números rojos de la farmacia Bären, marcaba 6º bajo cero, las calles estaban cubiertas por el manto helado y protector de la niebla...hacía frío, parecía frío antiguo, era como el aliento de las entrañas de los edificios, era la respiración moribunda de la ciudad vieja. Podestá tenía pendiente desde su llegada, la visita al druida que habitaba un edificio ubicado en la “punta de la lengua”, Al final de la Gerechtigkeitsgasse, frente a la iglesia Nydegg. Allí no se llegaba con cita previa ni por conductos formales, sencillamente había que responder a los instintos. Como conocedor de las complicadas artes de lo sobrenatural, no dejaría escapar la oportunidad de confraternizar con Daniel, o el “Tuerto” como lo llamaban otros integrantes de la cofradía. Este llegó a sus oídos accidentalmente, cuando escuchó a la esposa de un cliente que decía “El Tuerto me cocinó, derritió mis metales y me dio de comer fórmulas reservadas a los príncipes de la iglesia”. El Tuerto Daniel no habría justificado su fama de no haber sido por las pastas y salsas salidas de su laboratorio…seguramente su reputación de alquimista había crecido cocinando pucheros compuestos de embustes y embelecos. Decidió ir hacia allá; caminaba envuelto en su bufanda de seda, escondiendo las mangas en el tapado que había heredado de alguno de sus suegros. No tuvo que esforzarse mucho para encontrar la morada del Druida; ésta, no disimulaba sus pretensiones de adueñarse de la colina, donde desde hacía siglos se marcaba el límite entre lo civilizado y lo salvaje, era una perfecta frontera cultural alimentada por la sangre de numerosas generaciones de helvetas. Allí estaba la “Maison Druida”, implantada sólidamente como un cuerno de rinoceronte; un lugar con atmósfera mágica, a donde hombres como él podrían llegar sin demasiadas explicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta de calle se hallaba sin tranca, y tuvo la certeza que lo estaban esperando; la empujó con todo el cuerpo para poder moverla. Sorprendido, observó como desde los sótanos de la histórica construcción, ascendían raudales de oscuridad. “Es luz negra” (pensó Podesta). Los candelabros de la escalera caracol, parecían luchar por no ser devoradas por la negritud que se esparcía como una incontenible inundación. Sus dedos iban dejando huellas en su ascenso circular; al llegar al primer piso se le cruzaron un par de orientales semidesnudos, como si fuesen lauchas que atravesaban las paredes de piedra. Ya en el segundo piso, dos antorchas daban realce a la entrada barroca, en la cual, los dorados titilaban como estrellas ante los caprichosos destellos de las llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpeó tres veces, sujetando con fuerza la cabeza de león del llamador. Le respondieron con un abrir y cerrar de la mirilla, la puerta gimió, y apareció una diminuta dama cubierta con hábitos franciscanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oui Monsieur!…¿Qu ´est-ce que vous voulez?&lt;br /&gt;-Ver al Druida…&lt;br /&gt;(La dama le inspeccionó los zapatos y el sobretodo) -¡Siéntese allá!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podesta ya estaba dentro de la reputada residencia, y se sentía como el habitué de un gentlemen club… encantado con el lujo, la altura de los techos, los muebles, los mármoles y cuadros que le daban la impresión de estar atrapado en un museo. Eligió un sillón con patas en forma de garras, y se acomodó para escuchar el tic tac de un reloj de pared, y planificar el diálogo que tendría con el “Tuerto Daniel”…”¿Prefiere la brujería de Castilla, o la de Escandinavia?…¿Qué opina de las fórmulas de Sidro Martel?” (Miguelito querría impresionarlo…hablarle de igual a igual)…”¿Has probado la mandrágora con sirop de maple y pimienta blanca?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nó, en realidad nada de eso le interesaba, aunque él no lo aceptase, el amor le estaba carcomiendo los hemisferios cerebrales y el aparato digestivo. Quería escuchar la opinión del Tuerto Daniel sobre la conveniencia de una mujer como Vivianne&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“¿Estás deprimido?…¿enamorado? (Le preguntó con tono comprensivo el Tuerto, quién para sorpresa del visitante, se hallaba a su costado, casi imperceptible, con las piernas cruzadas, y acariciando los hilos de oro del tapizado del trono&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo escuché!! (dijo sobresaltado Podesta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-…¡Ayhh…ese es nuestro gran problema,…la sordera del alma!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nó, nó…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No diga nada…¿Cómo llegó hasta acá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podesta sintió que podía confiar en el Tuerto Daniel, la sencillez de su pantalón y la blusa marroquí así le indicaron, y le contó, como gracias a la mujer de un cliente, pudo dar con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ahh…Marie Antoinette!…¡Un encanto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A decir verdad, el Druida se parecía más a Rodolfo Valentino peinado a la gomina y con aires de beduino, que a un mago celta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maestro!..yo tengo una consulta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Llámeme Daniel!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Si, si claro!…Es hermosa y me hace sufrir (fue lo único que pudo decir Podesta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hay mi querido, cada persona es responsable por la construcción de su propia realidad, y&lt;br /&gt;de su comportamiento como parte de un sistema!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Perdón pero no entendí! (confesó con tono sumiso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Que esos amores terminan en tragedia!…¡Hayyy Dios de los Primitivos...has algo por este escorpión!...¿Probó con medicinas subsaharianas? (le preguntó destellando el vidrio del ojo derecho).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-…Nó…¡claro que nó! (respondió Miguelito, emocionado ante los secretos que se estaban por revelar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Fátima!, ¡Fátima! (vociferó el mago, acompañando su dulce voz con dos aplausos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diminuta dama se acercó, deslizándose silenciosa, con las manos entrelazadas dentro de las anchas mangas de la sotana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ouí Monseigneur?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dale la fórmula sudanesa…¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel…Miguel Podesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Después te veo!…(Dijo el mago, alejándose mientras fregaba la piedra filosofal que escondía en el bolsillo de su pantalón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fátima lo guió hasta un largo pasillo con puertas enfrentadas, en cuyos blancos tableros se leían…”Cote d´Ivoire, Indochine, Dominicane…Soudane”, debajo de cada nombre, un dibujo de planta exótica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fátima dio un par de golpes suaves y sin esperar respuesta abrió la puerta sujetando la manija; con la mano izquierda hizo un metódico gesto de bienvenida, invitándolo a entrar. Miguelito ingresó en la habitación ahumada con sahumerios. De entre la cálida niebla, surgió una enorme negra, de tal tamaño, de tal altura, que lo podría haber acunado entre sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿”Será una pitonisa?” (Pensó Podesta) Sus dudas se vieron aclaradas, cuando la mujer dejó caer su robe de satin rojo sobre el piso. Las enormes tetas de pezones negros como el ébano, parecían dos bombas de la Segunda Guerra cayendo sobre Varsovia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios mío…Dios mío! (Suplicó Podesta) y sin la menor consideración hacia la dama, huyó del cuarto, implorando encontrar la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Monseigneur!, ¡Monseigneur!…¡Le client s`est enfuit!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podesta corría maldiciendo su curiosidad, sin prestar atención a los lamentos subsaharianos, ni a los sillones y lámparas que iban cayendo como producto de su incomprensible actitud,… una loca carrera en busca de la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Monseigneur!, ¡le client s´est enfuit!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-…¡Bueno, bueno!…¡Haber si me dejás de espantar a la gente!…¿Qué le hiciste al sudaca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inmensa dama negra se encogió de hombros y agachó la cabeza ante las reprimendas del mago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la calle, corrió unas cuadras hasta adentrarse en la Münstergasse, recién ahí pudo sentarse en el parapeto de una tienda de extravagancias, desde allí observó la torre de la catedral que se incrustaba luminosa en las negras entrañas de la noche; disfrutó la soledad, ya más tranquilo caminó unos metros y pudo escuchar sus pasos. Hubiese permanecido en estado de armonía, de no ser por un sonido grave que crecía a sus espaldas…llegaba desde la colina maldita. Giró sobre sí, y se aterró al ver a lo lejos, un hombre inmenso levantándose del suelo, “será el Druida que viene por mi” (pensó). Se detuvo un instante sin dejar de mirar,...no parecía una persona, no, era simplemente un bulto oscuro y amorfo que se desplazaba pesadamente, generando sonidos filosos, de uñas rasgando las piedras del piso...chispas salían a cada paso de la mole que se acercaba hacia él como un bólido astral. Podestá tuvo que pegar su cuerpo a la vidriera, para que el gigantesco oso no lo atropellase. Estupefacto quedó cuando cruzó su mirada con la del animal que no dejaba de morder un zapato que llevaba aprisionado entre los dientes. No salía de su asombro, y de no ser por el olor bestial que quedó impregnado en su ropa, se hubiera creído delirando de fiebre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiró profundamente, para darse ánimos y poder despegarse del vidrio que lo protegía; a esa altura, el frío había perdido sentido y se desenroscó la bufanda, como cuando las amas de casa abren las ventanas en las mañanas. Decidió olvidar la visita a lo del “tuerto Daniel”, “finalmente, este no es el motivo de mi estadía en Berna” (reflexionó apesadumbrado) y volvió presuroso a refugiarse entre las cuatro paredes del hotelucho. Caminaba tembloroso por el medio de la calle para no hacerlo en la oscuridad de las recovas, con cuidado pisaba las finas capas de hielo, que se quebraban como delgadas copas de vino. Al llegar a una fuente, metió las manos temerosas en el agua helada, y sintió recuperar la cordura, luego aceleró la marcha en dirección a la torre del reloj. Desde allí vio salir a un noctámbulo en patineta, que impulsado por el declive de la calle, era tragado suavemente por la oscuridad de la Kramgasse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Fue una noche de emociones, o de alucinaciones?… prefirió pensar que su afición a la magia y su pasado repleto de culpas le estaban jugando una mala pasada. El jueves 14 de febrero, durmió profundamente, y solo se despertó cuando el olor del almuerzo trepó hasta su altillo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En veinte minutos se limpió con un trapo húmedo, según había aprendido años antes, en una pensión de Bruselas, cuando el frío aún no lo acobardaba. Acomodó sus papeles en el maletín y descendió los tres pisos. No era una mañana bulliciosa, nunca ocurría eso; Se acercó al mostrador y tuvo que esperar a que García pudiese destrabar su inmenso culo de los apoya brazos del silloncito marrón. Grigu lo miró con desazón ya que había apostado, a que Podesta (seguramente interesado en Vivianne), prolongaría indefinidamente su estancia en el hotel, pero no fue así, él pagó por adelantado las dos últimas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante entró Canuto Noble, con la hoja de prueba del pasquín. Nuevamente se repetía la escena de la noche anterior...los tres solos, compartiendo el mismo desprecio. Podestá lo entendió y aunque necesitaba hablar, contar a alguien la aterradora experiencia con el oso, prefirió callar, ya que tenía fresco en la memoria el rechazo que produjo su comentario sobre los cerdos y las gallinas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;IX&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;"Ethically we are nevertheless still in a certain schizophernia".&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;(Silvia Ricci Lempe”A Study Not For Narrows Minds; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Switzerland”)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Salió a la calle como quién acaba de ser parido, no tenía dirección establecida y mucho menos, compromisos que cumplir...Ya le explicaría al jefe, que tuvo un problema gástrico, o simplemente que no tuvo tiempo...o que mantuvo un romance con una mujer increíble...algo se le ocurriría; además, Enzo Zanetti comprendería razonablemente las espontáneas necesidades de un latino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podestá no era novato en esta ciudad, hacía varios años había presentado su curriculum en la Tobler; fue un mal comienzo porque la empresa no tenía la política de contratar un químico para embalar paquetes de chocolate. Berna no era un buen recuerdo, pero aún así, decidió darle una segunda oportunidad...eso sonaba a una excusa, ya que lo inquietante no era su pasado, sino, la inexplicable noche anterior...tenía que olvidarla, o mejor, encontrar una respuesta lógica y descartar definitivamente la posibilidad de una demencia senil. -¡57 años no es nada!!!... (dijo mirándose al espejo, sentado en la barra del café Adriano´s). La moza le sonrió con tono de aprobación. ...Ahora podría disfrutar del tiempo libre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrió el Museo de Historia, muy entusiasmado con las reconstrucciones de interiores de época, las cocinas y las salas, armadas como rompecabezas, con pedazos originales de viviendas extinguidas. Disfrutó como un niño ante las maravillas que revelaba el pasado, y con ese espíritu, salió de allí para meterse en el vecino Museo de Historia Natural; antes de iniciar el recorrido se sentó en el bar a comer un sandwich, al que le sacó las rodajas de pepinos. Estaba bien, se sentía protegido en el ambiente académico que alguna vez le fue cotidiano; observando a los jóvenes estudiantes añoró los tiempos de las ilusiones...Se puso de pie, se sacudió las migas que habían quedado pegadas en el pantalón de dibujo escocés, tosió un par de veces, como si estuviese dando arranque a un viejo motor, y se encaminó a la sala de animales embalsamados; allí, había luz de caverna, repleta de vidrieras, dentro de éstas se reproducían magistralmente, escenarios silvestres con los animales correspondientes. Así, desfiló frente a las cebras, águilas y leopardos, y ya casi al final del recorrido, en un rincón se recreaba un escenario rocoso dando marco a un enorme oso pardo en posición de ataque. Instintivamente dio un paso atrás y debió pedir disculpas a la madre del niño que acababa de pisar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Entschuldigung!! ¡¡Entschuldigung!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de luz le impidió ver los ojos del oso, pero si, pudo observar los enormes colmillos blancos. Podestá se inclinó hacia adelante, a causa de un bajón de presión, se apoyó contra la pared, y sintió el frío bajándole desde la cabeza hasta el estómago...no se enderezó, hasta estar seguro de poder sostenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de camino al hotel, pensó en tomar un vehículo y retirarse presuroso de la ciudad. Fue en vano, una simple aspiración para alguien a quién no respondían sus reflejos. Optó por seguir deambulando con el pensamiento puesto en la “Reina de los animales”, aunque eso no lo mortificaba, al contrario, se sentía dichoso de desear a alguien tan intensamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Que ocurrencia!, ¡Pero qué ocurrencia Miguelito! (Se dijo así mismo mientras se dirigía al Kornhaus)…Un gran café, en un galpón con aires mundanos, que bien podría ser la confitería de la Gare de Lyon, o del Ferrocarril Belgrano; allí depositaba sus esperanzas de jugador de ruleta, la misma que tal vez le permitiría encontrar alguien con quien conversar. Se ubicó en un sofá vacío, esperando con paciencia de pescador …pasaron 35 minutos y eso se parecía al Mar Muerto; cambió varias veces de posición para evitar los cada vez más frecuentes calambres, tomó tres “expresos” y se entretuvo viendo la diversidad de personas desfilando en la peatonal. Se estaba ocultando la tarde y los letreros luminosos empezaban a reflejarse en la calzada mojada…era un carnaval de colores silenciosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra jornada estaba finalizando, el barman bajó el volumen de la música y apagó el par de velas que daban luz crepuscular a una fuente de canapés. Hubiese sido un día jueves sin pena ni gloria, de no haber visto a Vivianne, que entre la multitud, y con suave pedaleo se abría paso en dirección a la pensión. Pagó a las apuradas y se fue sin esperar el vuelto…caminaba enérgica y ansiosamente, escuchando los latidos de su corazón… Temblaba como un adolescente en una noche de suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atropelló el hotel sin reparar en nadie, y llegó al cuarto dando grandes zancadas, se enjuagó la boca, tomó un sorbo de colonia “after shave”, se peinó con las palmas de las manos, se miró al espejo, olió el perfume y se lo derramó generosamente. Luego abrió su maletín, y como si manipulase una carga explosiva, cerró los dedos en pinza y tomó un picaflor hembra, delicadamente adornado con perlas y piedras de coral, lo envolvió en seda y se lo puso en el saco azul marino. Era un amuleto infalible para atraer a la mujer amada. Cerró la puerta, apoyó su espalda en ella y respiró profundo para darse valor; con la palma de la mano presionó el bolsillo que guardaba el amuleto, y ceremoniosamente le dijo una&lt;br /&gt;oración…”¡Oh Chuparrosa divina!, tu que das y quitas el néctar de las flores, tu que das e inculcas a la mujer el amor, yo me acojo a ti como a tus poderes fluidos para que me protejas y me des las facultades de querer cuanta mujer yo quiera, ya sea doncella, casada o viuda. Para que me concedas lo que yo te pido, te rezo esta oración, Oh mi Chuparrosa hermosa!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un piso y tres puertas lo separaban de Vivianne …Hoy la invitaría a salir, y de ser posible, hoy mismo dormiría con ella. Bajó los escalones gastados con la convicción de alguien que va a pedir algo que le corresponde. La puerta de la habitación 202 lucía luminosa, se paró frente a ella y levantó el puño para anunciarse…los dedos se le abrieron de tristeza, Vivianne estaba acompañada, se escuchaba su voz enamorada diciendo galanterías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oye, que fuerte eres mi amor!...¿qué quieres de mi?&lt;br /&gt;. ¡Que hagas lo que más temes... aquello que rechazas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podesta no pudo dominarse y salió corriendo del Hotel, como si se estuviese dirigiendo a la cita más importante del mundo. Eran lágrimas y no lluvia lo que tenía en las mejillas; caminó hacia el Bahnhof, una vez allí volvió a respirar, compró un licor que terminó de tomar en el andén 3…la noche le daba vueltas, y como pudo se sentó en el vagón de fumadores del tren a Fribourg.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durmió la larga noche en la pensión du Jura, comprendió que todo lo que tenía no era nada, al lado de lo que le faltaba. En unas pocas horas había sentido más angustia que en los últimos años…¿Porqué este amor tan loco?…¡Tal vez estuviese sola, recitando un monólogo!, ¿Porqué debería ser un amante? (Se dijo dándose ánimos para volver a intentar).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;X&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Regresando a Berna, almorzó en el vagón comedor…¡al cuerno se fueron los viáticos ahorrados! Pero todavía podía saborear el éxito obtenido con Matías Horta. Al fin y al cabo, hacía un buen tiempo que no se tomaba vacaciones. Caminó desahogado y entró en el edificio de Loeb para comprar un regalo a su esposa; él nunca volvía con las manos vacías, Tuvo que recorrer todos los escaparates y los cinco pisos de la tienda, para decidirse por el foulard italiano. Se sintió satisfecho, y se sentó en la cafetería donde se dio el gusto con dos chocolates calientes…se miró al espejo y sonrió con franqueza, estaba saliendo de una pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar en el Flora, saludo con cortesía a García, a Canuto y a los siete enanos. Hasta hubiese compartido una grappa con ellos, de no ser por el profundo cansancio acumulado en los párpados y en la lengua . Los despidió como a viejos camaradas y subió al altillo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;XI&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;em&gt;Los buscadores del destino, no perciben que viajan&lt;br /&gt;montados sobre una bestia fuera de control.&lt;br /&gt;(epitafio en tumba Maká).&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Antes de sumergirse en la cama, y a fin de evitar ser manipulado mediante un sueño provocado, balbuceó unas oraciones, y bendijo el colchón y las sábanas y luego se acostó. Durmió vestido, profundo, con la boca abierta humedeciendo la almohada. Los sueños eran flashes ininterrumpidos, historias incoherentes e inconclusas, se vio de niño, trepado en el mango, corriendo descalzo en el corredor de la casa de la abuela, en el baldío donde Oscarcito Herrero le pegó en la nariz, vio a su finado hermano y hasta soñó con Hermelida Balbuena, ...cándida, con la cabellera ondulada tapándole púdicamente los senos. Cuando se despertó, no reconoció la pieza del hotel, abrió los ojos buscando a Hermelinda, tanteaba con las manos hacia sus costados, y suspiró angustiado al reconocer la ventanita del altillo; ya era de noche, seguramente de madrugada, se puso de cara al techo, la luz del velador delataba las grietas en la estructura de madera...tuvo muchas ganas de orinar, y se dirigió al baño de caballeros del segundo piso, todavía estaba cansado por lo que apoyó la cabeza contra los azulejos de la pared, dejó caer el chorro pesada y ruidosamente en el agua del inodoro, era una sensación de alivio comparable a la liberación de los pecados...se acordó de las confesiones al cura Barrientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió tanteando con pies y manos el pasillo oscuro que lo llevaría al altillo, en el trayecto escuchó unas risas contagiosas que resbalaban debajo de la puerta de la Señorita Vivianne. Se detuvo, con el recuerdo fresco de lo ocurrido la noche anterior, se pegó a la pared para hacerse invisible y poder enterarse de los motivos de tan ruidosa diversión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dime algo, dime algo!! (pedía la joven)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Me sentaré sobre la noche, luego de haberte amado, y después levantaré los techos&lt;br /&gt;de Berna antigua para apoderarme de sus deliciosas recetas secretas!. (La voz del hombre,&lt;br /&gt;era muy grave... gripal).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué ocurrente ...mi amor!...¡no seas bruto...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Éres un tóxico mujer narcótica!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Hay que grande!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dáme miel!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tócame allí...si allí...si!!!. (imploró Vivianne)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podesta escuchaba incrédulo y desilusionado la bajeza de la mujer...¡tener que entregarse por dinero!…¡es una puta de lujo!. ¡…y con García!, ¡Si podría ser su padre!. (Dijo apretándose los dientes, mientras pegaba la oreja a la puerta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cógeme!…animal de mierda, ¡¡ cógeme te dije!!…¡no, nooo!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gritos de placer de Vivianne se fueron silenciando a medida que unos golpes secos hacían temblar la pared.&lt;br /&gt;¿Qué hacen estos miserables? Se preguntó Podesta, quién consumido por la curiosidad y la calentura, se agachó a mirar por el agujero de la cerradura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese preciso instante, terminó de orinarse en el pantalón las últimas gotas de la noche…quedó sin aire en los pulmones, aferrado a la cerradura, observando la forma en que un enorme oso montaba a Vivianne, mientras con las garras le apretaba la cintura, aferrándola contra sus patas traseras. Vivianne era sacudida con cada eyaculación del animal, y como si fuese una muñeca de trapo, su cabeza descontrolada golpeaba la pared….una y otra vez. Las peores pesadillas se le estaban revelando reales. Podesta no podía aceptar tal situación y comenzó a golpear la puerta con los puños, mientras gritaba ¡¡¡Hay que matar al asesino!!!…¡Hay que matar al asesino!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta de Vivianne se abrió lentamente, y vio azorado, como el oso le mostró los colmillos, antes de saltar por la ventana que da al patio de los cerdos y las gallinas. En ese instante llegaba corriendo alertado por los gritos, Canuto Noble, quién terminaba de pasar la cabeza en el cuello de la remera. Cuando llegó a la puerta de la habitación, se frenó como si se tratase del borde de un precipicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuadro no podría ser más evidente, Vivianne desnuda, desparramada en el piso, y el vendedor sin escrúpulos, arrodillado a su lado.&lt;br /&gt;Podestá no encontró posible explicar la situación, y de un salto abandonó el cuarto 202, empujando violentamente a Canuto sobre la cama de la víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helaba, no lo sentía, sólo corría intentando imaginar explicaciones convincentes. Siempre creyó que decir la verdad era la mejor y la única solución, ¿pero quién le creería si contaba lo que realmente ocurrió?…mejor sería decir que estaban cogiendo parados, y que la mujer&lt;br /&gt;cayó al piso y de desnucó…¿qué más podría decir?…qué nunca estuvo allí, y que lo que decía Canuto Noble era un invento producto de los celos…¿Quién le creería la historia del oso, cuando todos conocen el Compendium maleficarum de Guazzo de 1608, que dice “A nadie le hagan creer, que un ser humano realmente pueda transformarse en animal”.¿y cómo explicar su paseo nocturno con una camisa de verano en medio del hielo? Podesta pensaba enloquecido, como una rata desesperada en un laberinto, la angustia lo estaba enloqueciendo…él seguía corriendo cuesta abajo, los últimos trescientos metros hasta llegar a la fosa de los osos le convencieron de pedir una explicación al animal, y si nada consiguiese intentaría hacer justicia por su cuenta.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;XII&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;La policía acababa de llegar, alertada por un vecino del edificio. Los pensionistas se juntaron frente a la escena del crimen. En el final del pasillo, Canuto le murmuraba a García, -“yo no vi cuando el miserable vendedor asesinó a Vivianne, pero lo encontré arrodillado a su lado.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero la asesinó o no?, (preguntó García con autoridad).&lt;br /&gt;-¡Y no sé…!, ¡yo no lo vi!…¡¡pero salió corriendo!!&lt;br /&gt;- ¡Pero no se puede decir que sea culpable! (sentenció García, haciendo honor a su transparente trayectoria).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Oficial Etter salió del cuarto, luego de revisar el cadáver de Vivianne, se dirigió hacia García y Noble, quienes se separaron para no despertar sospechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo ocurrió? Preguntó mirando serenamente a Canuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;García se interpuso arbitrariamente entre los dos y dijo: -¡Fue, fue el pensionista de la habitación 305!…¡yo lo vi!, vi cuando le soltaba el cuello…si, ¡fue el vendedor..!!! ¡Fíjese en estas cartas! (Exclamó sacando un mazo del bolsillo trasero del pantalón)...¡Fíjese...¡es magia negra!.. ¡Acá está la calavera!…¡y que me dicen de este pajarillo muerto, lleno de joyas!&lt;br /&gt;-¿Qué es eso?&lt;br /&gt;-¡Lo encontré en la habitación del extranjero... evidentemente practica el satanismo! (Afirmó, mientras derramaba unas lágrimas ante sus sorprendidos interlocutores).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;García no se animo a mirar a los ojos atónitos de Canuto, y pidió permiso al Oficial, para sentarse en la barra del bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Vaya, vaya que ya lo alcanzo!! (le dijo el Oficial Etter con tono comprensivo). ¿Y Usted donde estaba? le preguntó a Canuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yo?…¡yo duermo muy temprano!…estaba en la cama. Contestó Canuto Noble, quién sintió que el gesto fraternal de su jefe, le sacaba un enorme peso de encima, al haber decidido cargar con la responsabilidad de la acusación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;García aguardaba en el bar, apretando el cuello de la botella de grappa, con la otra mano se fregaba los ojos y pensaba. ¡No le alcanzó con cogerla…la tuvo que matar!!! Grigu lloraba como un niño, en minutos, todas las ilusiones, todas sus esperanzas se habían destrozado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;XIII&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Cuando Podestá llegó a la fosa....había empezado a nevar copos teñidos de oscuridad; Miguel sintió que el mismo cielo lo castigaba y empezó a correr tomado de&lt;br /&gt;la baranda circular que lo separaba del pozo profundo y oscuro como un aljibe. No vio a los osos que día a día alimentan la curiosidad de los turistas; le costó distinguir los troncos volcados en el piso, el piletón donde nadan los animales, y las entradas a las cuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un niño travieso se trepó a la baranda y miró hacia abajo antes de saltar, se balanceó como si estuviese sobre el árbol de mango de la casa de la abuela, y se soltó, volando en un viaje interminable. Aterrizó su sobrepeso sobre su tobillo izquierdo, y cayó de boca sobre el arenal pedregoso. Desde el piso vio a dos osos ocultándose en las cuevas. Tuvo miedo y sin moverse comprobó que era imposible trepar los cinco metros de muro que lo rodeaba. Se arrastró hasta un árbol seco que se encuentra en el medio de la arena, se puso de pie con mucha dificultad y se aferró a las ramas, como si fuesen muletas. Empezó a sentir que el frío lo estaba inmovilizando, mientras los copos le daban el aire de un muñeco de nieve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía los ojos duros, vigilantes, rojos de furia e histeria cuando reconoció al oso asesino saliendo de la cueva; era enorme y solitario, de caminar pausado y determinado a enfrentarse con el intruso. “Es el Jefe” (pensó) y se volvió a orinar; el hilo tibio descendió acariciando su pierna herida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Hijo de puta!!!...¿Asesino...asesino!!!, (gritó, intentando justificar su presencia vengadora en el lugar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El oso se paró en dos patas mostrando las enormes garras; Podesta alcanzó a verle la mirada hueca, y comprendió que estaba por perder la partida. En plena y desesperada confusión, estiró la mano pensando tocar al Druida… No hubo más respuesta que la sirena de una patrullera que llegaba al sitio para atrapar al sospechoso. Los policías gritaron “Quédese quieto...no se mueva”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te ví, yo sé todo, yo te vi…¡Eres el diablo disfrazado de oso!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El animal caminó hacia Miguel Podesta, como el verdugo que llega a cumplir su tarea; gigantesco e imperturbable se elevó sobre el extranjero herido. Los policías apuntaban con sus armas, ayudados con sus linternas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“Asesino, asesino!!! Seguía gritando. Envalentonado por la presencia de otros humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–“Nadie te va a salvar, así como nadie salvó a Alejandra …estoy harto de holocaustos de carneros y de grasa de novillos cebados…la sangre de los toros, corderos y machos cabríos no me es grata. ¿Quién os ha pedido que vengáis a pisar mis atrios?” Le dijo el oso explicando lo inexplicable, luego le aplastó el cráneo con la piedra que escondía en sus garras.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;XIV&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;La prensa relató el intento de suicidio de un extranjero en la Fosa de los Osos,... “quién posiblemente atormentado por el horrible crimen cometido, optó por buscar la muerte en esa dramática forma, ante la mirada asombrada de los agentes de la Policía, que nada pudieron hacer, debido a la falta de luz y a la tormenta de nieve que se abatía sobre Berna”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...“De haber disparado, podríamos haber matado al extranjero, sin herir al oso”, declaró el Oficial Etter a los periodistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Berner Tagblatt, en su editorial dominical trajo a colación, lo acontecido en la década del cuarenta, cuando un súbdito británico en estado de ebriedad cayó en la fosa y salvó de milagro ante la agresividad del oso que le perdonó la vida. En esa oportunidad el guardia también optó por no disparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la difusión pública del luctuoso suceso, la comuna de Berna invitó a una conferencia de prensa sobre el tema “La seguridad de nuestros ciudadanos y de sus osos”. El responsable de la Intendencia se limitó a recomendar “Prudencia a los turistas y público en general, además de advertir, que “El oso reaccionó como un animal que protege a los suyos y a su territorio…¿Podemos castigar a una bestia, por su reacción ante la in conducta de seres inteligentes?”. Finalmente concluyó con una expresión de deseo, “Es de esperar que el Señor Miguel Podesta se recupere del coma profundo en el que se encuentra, a fin de rendir cuenta ante la Justicia, y poder cerrar definitivamente el caso que tuvo como víctima a la Joven Vivianne Blickenstorfer-De Oliveira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodolph Le Cerdat, dio por terminada la reunión, dejándose retratar frente al escudo de la ciudad, en el cual el oso negro sonreía sin disimulo, exponiendo obsceno su arrogante pene rojo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-1095158081912420547?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/1095158081912420547/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=1095158081912420547' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/1095158081912420547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/1095158081912420547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/la-fosa-de-los-osos.html' title='La fosa de los osos (Cuento)'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-240471847137348731</id><published>2007-03-12T18:36:00.000-04:00</published><updated>2007-03-12T18:38:13.711-04:00</updated><title type='text'>El amor del gato y la mosca.</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;Podría ser un elefante o un gato siamés, de todas formas, llamaba la atención el modo en que atrapaba moscas mientras descansaba en la rama de su árbol favorito... un helecho.&lt;br /&gt;Sería algo monótono describir alguno de sus hábitos, pero lo que siempre llamó mi atención, fue la forma  en que miraba, ¡ talvez por sus ojos de serpiente y felino!, ¡no sé!, pero de lo que no puedo arrepentirme, fue de haber intentado hacerle el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue fácil acercarme, y superar su atento y disimulado control de las cosas, mientras se relamía los amplios cachetes de  tono verde azulado, adornado por aureolas de plumas amarillas. Apenas adivinó mis intenciones, empezó a gemir para disimular su excitación; cuando tuve al espécimen a menos de dos metros, me di cuenta que su sombra enfriaba mi cabeza; un raro cosquilleo recorrió mi nuca, y ya nada pude hacer. Su brazo derecho se apoyó en mi hombro y sentí, como sus garras cortaban el saco de hilo comprado la semana anterior; me quise desprender, pero el gato siamés  me enroscó el cuello con su trompa. Mis ojos latían tratando de escapar de sus órbitas... y tibiamente una gota de orín, descendió hasta mojarme las medias color habano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era la primera vez que me encontraba en algo similar, y opté por una situación salomónica... tratar de seducir a la bestia, hablarle, marearle, convencerle.&lt;br /&gt;Le expliqué sobre la conveniencia de casarse, tener hijos, viajar, construir un hogar con bases sólidas, perfeccionarse en idiomas... poco a poco fui relajando el ambiente. Sus cientos de kilos se transformaron  en caricias, fue el instante en que cruzamos y entrelazamos nuestras miradas. Entonces sentí que la bestia se había vuelto cándida, ingenua y hasta algo estúpida. Opuestamente a esa situación, empecé a regular mi respiración, mientras mi rostro traducía firmeza... era yo, el ser temido que habría de domesticar con un acto amoroso, a aquella que fuera la bestia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di un paso al costado, o mejor... ella lo dio; incomprensiblemente, ambos flexionamos las extremidades inferiores para comenzar la ceremonia de apareamiento... fue un instante de duda interminable, en el cual vi, como de entre sus rojos labios, se desplegaban los diecisiete carnosos kilos de su lengua, mientras con romántico gemido, me dijo, “ Devórote otra vez mosca mimosa”.    &lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-240471847137348731?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/240471847137348731/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=240471847137348731' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/240471847137348731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/240471847137348731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/el-amor-del-gato-y-la-mosca.html' title='El amor del gato y la mosca.'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-7745626016938498710</id><published>2007-03-12T18:05:00.000-04:00</published><updated>2007-03-12T18:18:38.251-04:00</updated><title type='text'>El plantador de amapolas.</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;Los plantadores de amapolas tienen sueños prolongados&lt;br /&gt;Sueños en los que sus manos se liberan de las hojas aromáticas.&lt;br /&gt;Sus cuerpos gachos, se alimentan con la esperanza de flamear en libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los pueblos sin tiempo ni mapas, nadie irá a rescatarlos.&lt;br /&gt;Son castas perpetuas que se reproducen en forma de espiral.&lt;br /&gt;Los hombres de amapolas, sueñan con beber su independencia y emborracharse en la abundancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son hombres olvidados de Nepal, Barrio San Pedro y Florencio Varela, Sur del Gran Buenos Aires. Algún día, la suerte les puede bendecir, tal vez el señor les conceda un animal para el sustento y para transportar sus sueños.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;--**--&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;"Yo, nací en la periferia de la periferia, donde los planetas giran como trompos caprichosos en las manos de un niño, desde allí, un día llegaré a reinar. Los hombres de lenguas extrañas me construirán un altar, ellos me ayudarán a encontrar la bestia liberadora con la cual habré de conquistar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maradona, 6/6/1973&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Los sueños y la Libertad&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Libre de mi mismo y de Dios, di rienda suelta a mis instintos... (a algunos).&lt;br /&gt;No fue fácil descender entre los cañones montañosos del Himalaya,&lt;br /&gt;en cuyos pétreos murallones se concentran no solo las aguas del otoño,&lt;br /&gt;sino las energías positivas del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la suavidad del vuelo a ras del piso, fui arañado impiadosamente por los arbustos espinosos del desierto, de cuyas ramas secas y sedientas, brotaron rubíes y esmeraldas vegetales, al nutrirse con mi sangre espesa.&lt;br /&gt;Era un sitio mundano, poblado de hombres cuyos rostros denotaban una avanzada demencia religiosa. En ese lugar afable, podría saborear desde perros acaramelados, hasta almas solitarias.Allí se produciría el contacto con el animal que me transportaría, hasta la más deseada de las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como parte de la fatalidad y a consecuencia de unos ronquidos obscenos y bestiales, llegué hasta un horno de ladrillos que fuera acondicionado como establo para animales domésticos; grande fue mi sorpresa al descubrir un elefante aromático, atrapado en su propia inmensidad.&lt;br /&gt;Si bien no podría reproducirme con él, éste se transformaría en mi confidente y protector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los años de peregrinar había tenido oportunidad de contemplar, desde manadas salvajes, hasta bestias circenses con olores frutales . Fueron cientos los que vi, pero ninguno tan atractivo como "Hazme Feliz"; así le llamaban sus dueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaba el día revolcándose en un chiquero y bañando en barro las casas del vecindario. Hasta yo, Prakash, Feliciano de los Angeles Zapata "el elegido"... (según me llamaban los plantadores) recibí un poco de su inmundicia. No era el típico elefante de trabajo, en todo caso se parecía a un animal que había adquirido ciertos vicios en los fumaderos de opio... no basaba mi sospecha en su mirada extraviada, sino en la fragancia de su respiración. Por más que quisiese, "Hazme Feliz" no podría ocultar su encanto, producto de años de convivencia con Suchitra. El había sido el animal preferido de la princesa, bajo cuyas patas recibieron castigo quienes la desearon sin merecerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de su vejez, era innegable la imagen altiva y orgullosa del paquidermo... de su gris claro mezclado con marrón, surgían altivas sus orejas arcillosas. Con dedicación y afecto, le enseñé a alejarse del hábito del chiquero, para lo cual le hice construir un templete inspirado en una clásica construcción de zoológicos urbanos; cuyas paredes fueron recubiertas con frescos bucólicos, gracias al ceremonioso trabajo de dos panaderos, ahora dedicados a la albañilería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por momentos, "Hazme Feliz" me hablaba y me contaba los deseos intensos que Suchitra le había confiado...en otros instantes me preguntaba con desparpajo, cuanto había pagado por él a sus anteriores dueños; yo hacía silencio, y prefería no pensar en el motivo que me llevó a cambiarlo por las lágrimas de oro que generosamente la luna derramó sobre mí, en una noche de explosiones celestiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUATRO Y VEINTICINCO DE LA MADRUGADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez hayan sido instantes, o quizás meses, los que dediqué a la contemplación de mi inversión, "Hazme Feliz" escondía en sus arrugas, las líneas que trazaban un futuro glorioso, él, sería quien me permitiría ver desde su lomo, las indecencias ocultas tras las grandes murallas del palacio del maharazá; con él atravesaría sus puertas para imponer mi voluntad y casarme con Suchitra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba determinado a lograr lo deseado, porque por sobre todas las cosas, siempre confié en la justicia...yo no sería uno más en morir bajo las patas de un elefante, por la sola osadía de mirarla y mucho menos a causa de mis tiernos deseos juveniles.&lt;br /&gt;Tal vez el mismo "Hazme Feliz" haya sido el autor de los crímenes...y tal vez esa duda me haya generado casi tanto interés en él, como en la princesa. ...esa mujer indescriptible a la que por momentos parecía necesitar tanto como a la respiración, y a quien solo conocía por precisas descripciones de sus sirvientes, bípedos frugívoros, narcotizados hasta la idiotez, con el principesco aroma vaginal, que escapaba a los cortinados que protegían sus baños al atardecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suchitra amaba ser bañada con aceites, teniendo cuidado al elegir a las más bellas cortesanas, quienes con esmero y delicadeza deberían untarle los senos... marrones como el Ganges y duros como su corazón.&lt;br /&gt;Ella conocía las debilidades que provocaba tanto en hombres como en mujeres, lo que aprendió a explotar potenciando su encanto con los aprendizajes de la danza y la práctica del Kamasutra. Cuando el palacio olía a jazmines, significaba mucho más que la quema de inciensos, ya que respondía a la ceremonia de seducción de la princesa, quien ataviada con túnicas de oro, flotaba sobre el piso dejándose penetrar por el humo blanco que lamía sus labios, el pubis y las entrañas. Ella era tibia y generosa en su mirada, generadora de locuras que en más de una ocasión desvanecieron al marahá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------ENVIDIA -ANIMAL---------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me avergonzaba de envidia al pensar que la princesa compartía sus juegos y su desnudez con mi paquidermo, quien con indisimulada malicia, describía la forma como la empujaba a un estanque de camalotes, para luego tomarla de la cintura y lanzarla al aire para volver a recogerla y depositarla sobre las fauces de un dragón de mármol cuyos ojos parecían vivir.&lt;br /&gt;-¡Hazme Feliz!, (gritaba la princesa) y el animal bañaba con un chorro violento de su trompa, las nalgas de mi futura esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cambio de esos relatos, me exigía golosinas y a cambio de las golosinas, yo le exigía me dejase dormir sobre los serpenteantes huesos de su columna, como si ella fuese la delicada espalda de Suchitra.&lt;br /&gt;Durante el descanso, en silencio y con alevosía le olía la trompa,... ¡excitante!; entre pensamientos y caricias, recorría sus dos mil kilos y me alucinaba con las palpitaciones de su inmenso corazón.&lt;br /&gt;Desde la distancia, me acompañaban cientos de curiosos, cuyas cabezas prolijamente alineadas sobre la pared medianera, brillaban como pedazos de vidrios multicolores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día ocurrió un inexplicable suceso; tal vez la apatía o la ciclotimia, hicieron que me viera dominado por un sentimiento de "odio repentino", no podría precisar si fue dirigido a "Hazme Feliz" o a mí mismo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con profundos arañazos rompí mis uñas en su lomo y le saqué un gemido de espanto. Accidentalmente, capté en su mirada perturbada y marrón, los crueles ojos del Marahá. "Hazme Feliz" reaccionó escapando ruidosamente de mi incomprensión, y me tuve que tirar a un costado para no morir aplastado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto animó a los espectadores que reposaban en la pared, quienes reventaron la tarde con estruendosos alaridos. Se pasaron horas con la expectativa de volver a gozar de un espectáculo similar, pero el cansancio y el sol fueron restando cabezas.&lt;br /&gt;Entre ellas, una permanecía inmutable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros días fui indiferente, pero sus murmullos, como pesadas gotas, golpeaban rítmicamente en mi nuca. No podía imaginar quien sería el que osaba molestarme, hasta que un día, "Hazme Feliz" me confesó con su aliento caliente ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Es el Marahá que viene por tí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a pensar que sería un demonio, que esperaba la oportunidad para devorar mis ilusiones. Por las noches rezaba para que nunca más volviera, pero con cada amanecer, irremediablemente estaba allí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Tuvo que pasar cierto tiempo hasta lograr acostumbrarme al intruso, y al atreverme a observarlo sin disimulo le pude decir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Tu rostro no parece el de un marahá¡...-Tus fosas nasales son como abanicos chinos, tus ojos grises son de gato callejero, tu nuez de Adán, es una manzana verde y ácida, y tu aliento a tierra reseca, delata los vicios de una persona sin esperanzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mis ojos de gato callejero, alumbran más que la oscuridad de tus pupilas...mis fosas nasales sufren al olerte.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal fue la irreverencia con la que me habló, que sentí verguenza ajena...al menos creo que se decía así... hubiese querido reflexionar más tiempo pero me interrumpió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Cuando uno es lo más bajo de la evolución humana no tiene de qué sentir verguenza.&lt;br /&gt;- ¡No te entiendo!...&lt;br /&gt;.- ¿Acaso tu conoces el gusto de los cigarros que fuman en el palacio?&lt;br /&gt;.- Sé de su aroma a chocolate.&lt;br /&gt;- ¿Y como lo sabes ?...si no eres más que un vago.&lt;br /&gt;- Si no te comportas respetuosamente, introduciré todos los cigarros del mundo en los orificios de tu cuerpo.&lt;br /&gt;- ¡Deja de hablar tonterías!...finalmente, para ti la princesa no es más que un espejismo... lo tuyo no es más que un sueño a punto de terminar...mírate en el reflejo de algún charco y no verás más que un anciano prematuro, mírate la boca y cuenta tus dientes, mírate las&lt;br /&gt;costillas a punto de romper tu piel...&lt;br /&gt;- ¡Di lo que quieras, nunca podrás satisfacer a la princesa como yo lo haré!...(grité con lo que me quedaba de voz).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di un paso al costado, y con la parsimonia característica de un jefe, desenvainé mi sacacorchos de acero, lo alineé con su nariz, y se la descorché haciéndola desaparecer como por arte de magia.&lt;br /&gt;Reconfortado con mi actitud, sentí la necesidad de la compañía de "Hazme Feliz".... simplemente para observarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUATRO Y TREINTA DE LA MADRUGADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resplandeciente mes de febrero, evaporaba la sangre de mi víctima que humedecía mis pies..... temí por mi elefante, su pereza me exasperaba, ¡ese sería el motivo por el que no salía del templo!. Por eliminar dudas, atravesé el jardín para llegar a su sombreado refugio; el aire se volvió fresco y escaso en la paz de la siesta. En vano revisé el piso, tratando de descubrir sus huellas en la oscuridad. No había nada... "Hazme Feliz" no estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con serenidad, salí a la intemperie intentando comprender. Recorrí cada rincón de la fortaleza;... no había puertas ni murallas, era difícil diferenciar el interior del exterior. Dudé, estar dentro o fuera.... ¡ tal vez se habría escapado!&lt;br /&gt;Su ausencia sería el sin sentido.&lt;br /&gt;¿Qué sería de Suchitra? ...¿qué sería de mi?&lt;br /&gt;Sentí vergüenza y me consumí como un perro que encuentra su rincón, al comprobar que ni el mayor de los esfuerzos traería a mi memoria, el rostro de la criatura que se me había perdido en los laberintos del inconsciente.&lt;br /&gt;Aunque no lo quisiese, estaba despertando.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;EL AÑOSO CUERPO DE PRAKASH&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con hambre acumulada por generaciones, di un salto y me incorporé, estirando los músculos, que como secas y abandonadas plantas trepadoras se me enredaban en los huesos. Había sido una larga noche, el sol comenzaba a teñir las nubes que ocultaban las últimas estrellas, respiré refrescando mi cuerpo aún adormecido, arrancándole el néctar a las diminutas gotas del rocío. Me moví con discreción para no despertar a quienes dormían sobre el suelo... Caminé unos pasos hacía la parte más alta de la colina, desde allí, solo vi el cielo rosado por los pétalos de las amapolas, no había rastros de palacios, ni templos ni animal alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aroma de las masas de arroz quemándose sobre una piedra ardiente, me ubicó en el preciso espacio cósmico de mi pertenencia. Me apresuré a tapar el pozo en el cual había defecado, rellenándolo con lo que quedaba de mis sueños; confié en enterrarlos por última vez, en lo más profundo de mi pueblo sin tiempo, esperando convencido, que algún día, alguien vendría a rescatarme.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-7745626016938498710?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/7745626016938498710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=7745626016938498710' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/7745626016938498710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/7745626016938498710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/los-plantadores-de-amapolas-tienen.html' title='El plantador de amapolas.'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-798474849858371246</id><published>2007-03-12T08:34:00.000-04:00</published><updated>2007-03-12T08:53:58.746-04:00</updated><title type='text'>La importancia de llamarse Jean Baptiste Pororó</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Antonio, 17 de diciembre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi querido Coco: No sabés lo contenta que me puso tener noticias tuyas, ¡estaba tan preocupada mi hijo!...pero bueno eso ya pasó, ....y no te voy a regañar, voy a respetar tu pedido "¡no me reproches abuela!"... ahora estoy tranquila y aunque no estés aquí, voy a poder pasar las fiestas en paz. ¡Demasiado mucho me preocupé!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coquito, me gustaría que me cuentes como estás, y si comés bien....no quiero que te alimentes solo con galletas. Quiero que sepas que Rintintin, está muy bien, siempre le doy albondigas con arroz....claro, desde que no estás aca, sobra la comida... aunque el jaguá-i este viejito, me sirve de compañía, todavía sigue corriendo a los gatos de la modista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Gregorio le pedí que pinte tu pieza (ya trajo la cal), así va a estar linda para cuando vuelvas, lo que pasa es que estando vacia se llenó de humedad, lamentablemente se arruinaron los poster de Olimpia Campeón, y de esas chicas del taller mecánico (los tuve que sacar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabés Coquito, tía Gladis y Ña Porota, se pusieron verdes de envidia cuando les conté lo bien que te va allá en Mambolasi. Pero quiero que me cuentes más de allí, y de ese señor Comandante...debe ser muy bueno para tenerte como a su hijo. No quiero que pienses que tu abuelita es boba, pero miré en el mapa y no encontré el país donde estás...¿es al lado de Brasil?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la que no veo desde que te fuiste es a María, creo que el padre estuvo mal del corazón y le llevaron a internar en el adventista, pero no sé, ellos son medio "chuchis". Para cuando vuelvas, tenés dos cartas (bien cerradas) de un tal Marcio, las guardé debajo de tu colchón, junto con tus figuritas y el albúm de los artístas de la televisión...no creas que abuelita Virginia se va a olvidar de cuidar tus cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno mi hijo, yo estoy bien dentro de lo posible, aunque la humedad siempre me quebranta el reuma, necesito que vengas porque me faltan las cataplasmas. ¡Coco, contale todo a tu abuela!...yo no te voy a decir nada...y mi amor, ¡que no pasen dos años hasta volver a tener noticias tuyas!...acordate que ya no soy una nena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo muy grande para Coquito, de su abuelita Virginia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las miradas curiosas de pequeños y noctámbulos animales, espesaban y sometían el aire hasta hacerlo irrespirable. Mi pecho sonaba musicalmente, henchido de aromas bestiales que adormecían la blancura de mi cuerpo; ciento dos kilos de carne fresca, reposando sobre una caja de madera que hundía sus clavos en mis nalgas planetarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche del puerto de Mambolasi, se asemejaba a pesados cortinados teatrales, que empañaban mis negros y solitarios ojos, titilantes de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encontraba solo, ¿y como no estarlo luego de una vida tan ligera? Después de haber invertido porciones de eternidad en tardes de cines de barrio, refugios oscuros, cómplices de mis apetencias juveniles. ¿Pero para qué condenar mi pasado?... no todo, podría ser reproches, ya que yo mismo tuve la dicha de transformar mi realidad al adoptar el hábito de mirar el suelo en busca de objetos perdidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía catorce años y trabajaba en el Ministerio de Industria, cuando inicié la frenética recolección de tarjetas personales, cigarrillos y monedas. Fue pura casualidad, ya que por ese entonces mi solo interés estaba en aplastar pequeñas arañas, que ese verano llegaron a Asunción en compañía de miles de inmigrantes amarillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Ministerio parecía ser el nido de los insectos y yo estaba dispuesto a liberarlo. Lo intentaba con un zapato en la mano, aprovechando las siestas y la soledad del salón de recepciones. las aplastaba con el taco gastado y pronunciando a cada golpe....¡muere Riquelme!!!....¡¡muere Zaracho!!! (mis jefes); los restos se iban esparciendo en las baldosas romanas, como si fuesen peones de una partida de ajedréz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una oportunidad me agaché a inspeccionar bajo el sofá donde Gladis la recepcionista y Rubén el cafetero fueron atrapados infraganti, allí mismo encontré una tarjeta de color rosa que pertenecía a un "tal" "Marcio de los Olivos Albuquerque", en cuya línea inferior figuraba su profesión: "Amante Discreto"... pegado a la tarjeta, un cheque del banco Central, de 50.000 guaraníes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcio jamás pensó que yo tocaría el timbre de su pequeño departamento, para devolverle la alegría (el cheque)...&lt;br /&gt;El vivía en los alrededores de la Iglesia de la Encarnación; en un altillo desde donde se podía ver la cúpula bañada en el celestial color del medio día. En ese nido de picaflores, aprendí a devorar los ñoquis que él cocinaba para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Sos muy pillo para tus catorce!...¡ojalá no cambies nunca!... (eran las frases preferidas de Marcio, quien gesticulaba con su mirada de encantador de serpientes, mientras sus largos dedos enroscaban mi flequillo como si fuese un plato de spagettis). A mi no me gustaba, ni terminaba de entenderlo, pero me atraía la cantidad de mujeres fáciles que lo rodeaban. A él, lo recuerdo por sus delicados gestos y por sus dientes limados y adornados con turquesas incrustadas.&lt;br /&gt;Una vez me dijo "estoy de paso nomás... yo no soy de aquí".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hubiese gustado decirle que no me interesaba su vida... que las visitas gastronómicas a su casa no significaban más que un buen partido Soó, o que un tereré helado en la gradería del "Defensores";...y mucho menos, nada de eso podría compararse con María; de quien muchos decían, "es medio culona...y tiene manos de arquero".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Imbéciles!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella era la fiel imagen de la mujer virtuosa, por su gracia me transformé en habitué de las funciones dominicales de la Iglesia de San Roque. Era mayor que yo, mucho más culta y mucho más tímida; le encantaba que le dijese piropos al oído, hasta llenarle la cabeza de tibios pecados, que la obligaban a largas horas de confesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya estaba grandecito para limitarme a recibir un evasivo beso semanal. Marcio comprendía mi ansiedad, a punto tal, que un día me confesó su "secreto imposible".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;-¡Tenés mucho futuro conmigo!... ¡serás el sol de mis mañanas!...y yo...un meteoro dormido en tus axilas!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No Marcio!,..¡no digas boludeces!!...nosotros nunca ...¡escuchame!!!,...nunca seremos más que dos oportunistas sin el placer del amor; mi futuro estará colmado de viajes y aventuras. Síno, pregúntale a Ursula, la adivina de la kermese de barrio Jara. (Le dije con la soberbia propia del alumno que supera al maestro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue fácil destrabar la puerta de su pequeña casa, mucho me costó alejarme y olvidar la confusión que creó en mi, el orgiástico mundo de la mariquita, en el cual yo me limitaba a servir bebidas y a producir testosterona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me aferré a las misas dominicales, ilusionado en experimentar con María, lo aprendido de las malas compañías; vanos resultaron mis intentos ante la disciplina monacal que ella imponía. A consecuencia de esto y por resentimiento, decidí acompañar a Carlo Magno Cañete, jefe de la sección administrativa del Ministerio de Industria, a una de sus frecuentes visitas al "Club de la Serpiente", en ese cabaret me deleitaba toqueteando mujeres brillantes que parecían escapadas de una vidriera de la galería "Santo Domingo"... me encantaba dirigirme a ellas con obscena ternura....¡hola mi linda putita! o ¡¡como anda la más bella de las mierditas.....!!!, trataba de compensar los desequilibrios hormonales producidos por la incomprensión de María... mi novia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, sentado mirando a través de las paredes, descubrí una mujer que me sacaba de las casillas; sus labios carnosos parecían esquivos...como si fuese una princesa, o una respetable señora de la fundación de la Candelaria,....le tuve que recordar su condición laboral, para que me deje besarla...&lt;br /&gt;Mis labios se secaron con el fuego de su aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Geraldine Sauvignon Blanc, era indiferente, aunque lo disimulaba para lograr sus caprichos. Tenía corazón pétreo y una personalidad chispeante cuando engatusaba a maridos extraviados, a quienes decía ser francesa de una familia de Borgogna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noches enteras, escondido en el humo de largos cigarros, la contemplé mojándome hasta los pies; soñaba con tener la oportunidad de un amor sincero, aunque temía a los impulsos de mi propia excitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traté de ser paciente, pero la ceguera del amor, me dio valor para arrinconarla en el depósito del cabaret; la tiré sobre una bolsas de cebolla, y la sujeté con mi abdomen hasta sacarle gemidos de placer.&lt;br /&gt;-¡Coco... Coco, por favor no!&lt;br /&gt;Su voz parecía familiar, y llegue a pensar que sería una mujer para toda la vida.&lt;br /&gt;-¡Coco, Coco, pará... soy yo!&lt;br /&gt;-¡No Geraldine... ahora es la hora!&lt;br /&gt;-¡Coco, soy yo!... ¡Marcio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ursula...vieja estafadora!!..(fue lo único que se me ocurrió decir).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque esa experiencia me condujo a una crisis gástrica, no dejé de relacionarme con gente, y amplié mis posibilidades, gracias al sutil método de dejar escrito mis datos en las puertas de los baños públicos. Por otro lado, a Carlo Magno Cañete, le saqué cincuenta mil guaranies semanales, a cambio de callar, acerca del destino que éste le daba a sus cheques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL RENACIMIENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me había tomado ocho otoños e inviernos, terminar el último curso de Perito Mercantil, buscaba una oportunidad para romper con los fantasmas de mi pasado, quería escapar a la indiferencia, ser al fin y al cabo independiente. Durante años intenté salir del círculo vicioso, pero sistemáticamente fui rechazando las posibilidades que tuve para empleos formales. Mis expectativas no cavían en la pequeña casa de mi abuela..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las concreté gracias a un amigo noctámbulo, chofer dedicado a viajes de excursión, quien me ayudó a colmar mis ideales, haciéndome viajar gratis en un bus cinco estrellas, con el único costo de mantenerle despierto, mediante mis kilométricas conversaciones, adornadas con exuberantes y graciosas ocurrencias. Finalmente, el expreso Sirena del Paraná, me depositó en la ciudad de Santos, donde conseguí trabajo como limpiador del Río Mamoré, barco de 16.000 toneladas con el cual pensaba dar la vuelta al mundo...&lt;br /&gt;¡Cómo mareaban las sirenas de los barcos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el temor y la satisfacción y no me interesaba mucho eso de ser el de la cucheta sin sábanas, o el que limpiaba los retretes. ¡ Para eso nacemos los hombres!, decía entre dientes aguantando los pesados caprichos del capitán, mientras recordaba la cara de María, el día que le confesé mi decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Té pensas ir nomás?. ¿Te querrás ir sin mí? (Me había dicho con la esperanza, que le contestaría que no), pero en el sufrimiento hay algo de libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las interminables jornadas en alta mar, no me habían dado más descanso que unos minutos para fumar un cigarrillo en la cubierta; lo hacía en los momentos cuando nadie podía observarme, ya que mi espíritu me abandonaba y me transformaba en un ser imperceptible e insignificante. Por momentos tenía temor de alejarme del Mamoré, y en esas circunstancias recordaba lo que me había dicho Marcio, "El valor de la transmutación personal es puesta de relieve con la entrada del neófito en una vía de perfeccionamiento, reservado a una élite elegida en función de cualidades precisas". ...¿porqué temer si yo era uno de ellos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MAMBOLASI, TIERRA DE PAZ Y TRABAJO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fuerza del destino, me encontraba en la Atlántica bahía de Mambolasi, donde no perdería la costumbre, ni dejaría pasar las posibilidades que a diario nos ofrece el suelo, como fuente inagotable de información para el conocimiento y la obtención de ventajas terrenales. Fue así, que levanté un papel blanco, rectangular y prolijo, con cierto aire petulante, que en letras negras y brillantes decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Señor Caballero de la Legión de Honor... Juan Do... (decía Juan Agustín Domec).&lt;br /&gt;Muy estimado Comandante de Legionarios de la República, tengo a bien recomendar a Jean Baptiste Pororó, ciudadano del mundo, exiliado y competente en las artes del buen vivir, apto y dispuesto a cubrir puestos exigentes dentro de su Unidad... condecorado en el Sahara en defensa de nuestra causa ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los ruegos de su servidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmado Jean Poulle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silenciosamente, para no molestar a dos portuarios dormidos, me arrimé al espejo retrovisor de un Citroën 2cv y me miré interminablemente, mientras apretaba la tarjeta como si fuese el número ganador de la lotería del gordo de Navidad. Estaba algo confundido por el cansancio acumulado, aunque no me costó mucho comprender las&lt;br /&gt;ventajas que podría traerme, adoptar la identidad del Señor Jean Baptiste Pororó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Mi nombre es Jean Baptiste!... , ¡Je suis monsieur Pororó!, (recitaba en voz baja, mientras me peinaba con prolijidad, aplastando con las palmas mi aromática cabellera). Estaba dispuesto a aprovechar la "paz y el trabajo" ofrecidos por el Gobierno y pueblo de esta lejana nación... al menos eso decía un enorme y carnavalesco cartel con letras de neón ubicado sobre el tinglado de la Aduana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi única documentación era un salvoconducto, que en su momento me libró del servicio militar por ser hijo único de madre viuda; ... eso nada tenía que ver con Jean Baptiste Pororó, por lo que decidí hacer un bollo y tirarlo en una montaña de basura, cuyas formas se asemejaban increíblemente al monte Fují... durante la prolongada búsqueda de la Unidad del Comandante Juan Agustín Domec, me encontré con muchas montañas de formas y olores parecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias horas me llevó llegar al edificio, cuya pequeña entrada se destacaba gracias a las letras de bronce clavadas sobre una chapa celeste que identificaban el sitio. La construcción era "el sobrante" de un crédito japonés para el desarrollo.... no había alcanzado para azulejar todo el frente y así poder tapar los negros agujeros de metralla revolucionaria. Sus pocas ventanas, aparecían como lunares en la cara de un beduino; a los costados se esparcían panteones multicolores de un cementerio militar, que tenía la característica de estar habitado tanto por vivos como por muertos. La escasez de viviendas era la explicación, así como el alivio refrescante que proporcionaban las lápidas de mármol a los amantes tropicales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No resultaba fácil el hecho de cambiar de identidad, después de veintisiete años, ya me había acostumbrado a mi nombre; Osilón de la Cruz Gamarra,... Garmendia por apellido materno, y "Coco" para los conocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reflexionando, acerca de mi condición de hombre promedio de la clase media, a la cual había renunciado por descubrir los secretos que encerraba mi mundo de telenovelas; dejé pasar el tiempo y me senté para hamacarme en una cadena de ancla que rodeaba la Plaza Anacundo Homar Al Sharif... perdí mi mirada sobre el piso de adoquín, que como paila hirviendo, fritaba los pies de los transeúntes y los restos de comida que habían escapado a la voracidad de los roedores... todo olía a colesterol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí dedos fríos en mi espalda... simples gotas de lluvia, el cielo estaba poblado de sonidos estremecedores, ¡claro!, un país nuevo, rociado de sangre e inestabilidad política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era de tarde, serían las cuatro o más, cuando atravesé la puerta y el hall que me llevaron hasta el mostrador de informes, donde descansaba un portero, vestido con dorados esplendores de mariscal. Me sentía naturalmente cómodo, ya que mi ropa olía bien y mi aspecto resaltaba entre los negros del país. Uno de ellos me preguntó cordialmente y sin dejar de escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Necesita algo?&lt;br /&gt;¡Sí! (Le dije en mi tímido francés)&lt;br /&gt;¿Si qué? (respondió secándose la frente en la manga de pelo de camello)&lt;br /&gt;Tengo una recomendación para ver al Comandante de la Quinta División...&lt;br /&gt;¡Permítame! (Dijo extendiendo su mano, y le entregué mis temerosas esperanzas). Miró la tarjeta en silencio y la sujetó con ambas manos para estudiarla como si fuera una estampilla de colección. Ponía sus ojos en foco acercándola y alejándola de su cara, y sin dejar de respirar me ordenó.&lt;br /&gt;Siéntese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( Era cuestión de esperar... toda mi vida había esperado).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No, no... no, aguarde! (Le alcancé a decir, pero ya no estaba, se había esfumado y&lt;br /&gt;Solo me quedaba obedecer). El tiempo transcurrido hubiese sido interminable, de no ser por el borroso recuerdo de María copando mis pensamientos. Vi su cara bondadosa, y sentí con nostalgia su aliento a bizcochos de maicena mojados en café con leche. María Inocencia de los Angeles Cubilla, había sido mi obsesión, y hasta ahora no lograba dar sepultura a nuestra relación; ella me daba la fortaleza, vital para sobrevivir ante la angustia generada por la certeza de ser un extraño con futuro incierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedé con mis recuerdos y con una mujer que rítmicamente se acercaba bailando su danza tribal, sujetando con firmeza el palo con el que repasaba el piso. El silencio del trapo húmedo lamiendo las baldosas... el trapo de piso y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sucede a menudo, cuando se agotaba mi valentía, apareció el mismo ordenanza, mostrándome su blanca sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pase por aquí por favor!, El Comandante le espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi no pude creer en mi suerte y en la cortesía de esta gente; me levanté esforzándome por despegar mi espalda empapada del banco de madera. Sentí la alfombra bajo mis polvorientos zapatos, y hasta me hice de tiempo para observar las paredes, cubiertas con fotos de calendarios, prolijamente enmarcados como si de Picassos se tratara... hacía mucho que no me sentía importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cerró la puerta detrás de mí, y pude ver al comandante bañándose en la luz que torrencialmente se colaba entre las cortinas del ventanal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Agustín Domec irradiaba tanta autoridad, que el polvo y pequeños trozos de papel que flotaban en el ambiente, eran imantados por su cuerpo... se mantenía casi inmóvil, como si fuese el astro rey. Sus manos gruesas y peludas, acariciaban suavemente la tapa de vidrio de su escritorio, como si estuviese repartiendo cartas en una mesa de póker. No podría precisar su edad, aunque no sería mas joven que las pirámides de Egipto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siéntese amigo.&lt;br /&gt;¡Estoy complacido de conocerle!, (Le dije tratando de disimular el temblor de mi mentón).&lt;br /&gt;Yo también señor Pororó... ¡pero vayamos al grano!... cuénteme algo de usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así, que inventé hazañas militares, las hazañas de Jean Baptiste Pororó, le conté todo al respecto, y él parecía entretenido... hasta me ofreció un cigarrillo.&lt;br /&gt;-¿Qué más me puede contar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Más? (le pregunté)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué más?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En un tiempo colaboré con un asiático... (le dije)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...Se llamaba Freddy Chu... Freddy, había nacido en Shanghai, pero tenía intereses comerciales en Taipei, al principio no entendía su ambigüedad, ya que por un lado era viajero frecuente a Taipei, y por el otro se emborrachaba dos días por semana en el restaurante Formosa, el cual era conocido como refugio de "chinos rojos". Con él, aprendí a simular hurras a las cinco estrellas de la bandera y a beber de nuestras sangres entremezcladas, como parte del juramento fraternal comunitario que nos hermanaba en la Orden del Gallo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero fue eso lo que lo trajo hasta acá señor Pororó?&lt;br /&gt;-.....¿Eso?...(dije por no saber que decir)....¡Nó eso no!!...¡es que yo!...¡es que yó!....yo nunca pude dejar de amar a María de los Angeles!. ¡Sabe Señor!, hay cosas inalcansables... yo toqué el cielo con las manos pero no lo pude sujetar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Le pasa algo Pororó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡...Se me escapó, lo aprisioné con todas mis fuerzas y se me escapó!!!...todavía&lt;br /&gt;recuerdo el día que volvíamos del cine...estaba agotado de tanto esfuerzo por contener mi amor....¡pero ella parecía no darse cuenta!, entonces le dije...¡mi abuela asegura que tu aroma a madrugada sale de tus entrañas y se entibia en tus labios!. María de los Angeles me miró y me dijo...-¿desde cuando escribís poesías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es una poesía, ¡solamente quiero que me béses!&lt;br /&gt;María de los Angeles cerró los ojos con fuerza, pero no pudo evitar que se le escaparan unas lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-" Me siento agobiada!!" (dijo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo ya estaba pegado a ella, y cuando levantó sus brazos para alejarme, los enlazó alrededor de mi cuello y abrió su boca como cuando se despiertan las flores por las mañanas....en ese beso tembloroso descubrí el aliento a café con leche con galletitas de maicena...me di cuenta que era la más vírgen de las virgenes....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasó con el chino Freddy?&lt;br /&gt;-¿Qué qué?&lt;br /&gt;El Comandante se quedó mirándome, como lo hacía el profesor Tambone durante las examinaciones de "Contabilidad". --¿Dónde conoció a Freddy Chu?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Freddy... Freddy era el coreano del barrio!&lt;br /&gt;-¡En qué quedamos!, ¿Era coreano o chino?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nooo!, Lo que pasa, es que en mi país los coreanos son almaceneros... él era uno de los pocos almaceneros chinos. (Le expliqué como si se tratara de un teorema de lógica matemática)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Muy sorprendente!... ¿Qué le parecería trabajar y alojarse en el regimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su voz era inconfundiblemente paternal, espontáneamente me acerqué a él y le di la mano con afecto, mirándole a los ojos le dije: -¡Sabía que lo encontraría!&lt;br /&gt;-Todos dicen lo mismo.&lt;br /&gt;-¿Todos quienes?&lt;br /&gt;-La totalidad, ese todo que es uno, el mismo uno que es todos. (Terminó de decir y yendo hacia las afueras del dormitorio... (era dormitorio y oficina), la ambientación fue cambiando y las paredes se volvieron "hospitalarias")&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL SANTO PROTECTOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no supe si pensar por mí o por él, sentí temor ante la presencia de los asistentes del Comandante, cada uno de ellos, exactamente igual al resto. Cada uno más oscuro que el otro, cada uno, parecido a aquellos que hicieron desaparecer a Freddy Chu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dejé acostar sobre una mesa de acero inoxidable... ignorante, como las vacas que entran en la manga que las conducen al matadero. Allí, abrumado por las indecencias, tomé conciencia de la atracción que ejercía, sobre los cuadrúpedos que respiraban en mi nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como resultado de esto, a lo que yo llamaría confusión (que otro nombre podría darle), rechazaba la comida por temor a evacuar, aunque día tras día, la experiencia ocurrida le dió más sentido a mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tirado en el piso de la pocilga circular, divisaba en las alturas una claraboya por la que entraba silenciosamente el as de luz del amanecer, en la misma forma que entra el dedo gentil de una novia en su anillo de bodas. Juraría que en esas alturas, habitaba un santo como los que aparecen dibujados en las estampas de primera comunión; muchas veces me desperté sobresaltado al ver nítidamente al virtuoso varón, que en voz baja me decía, "no temas, hoy te liberaré".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un feriado, ya hace unos meses, recibí la visita de mi Comandante, aquel que había conocido gracias a mi afición por juntar papeles del piso. Su presencia me empachó, me volvió a convidar sus cigarrillos y me abrazó para dar una vuelta alrededor de la celda. El se relajaba respirando de mis pulmones y diciéndome que no me preocupe y otras tonterías ininteligibles que parecían frases opulentas, de las cuales rescato algunas pocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El valor de la transmutación personal es puesta de relieve con la entrada del neófito en una vía de perfeccionamiento, reservado a una élite elegida en función de cualidades precisas". (Dijo mirándome abrumadamente), pensé que eso significaba el fin del sufrimiento, creido de estar oyendo al santo que habitaba mi celda y había venido a rescatarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Usted no vive en las alturas? (le dije mirando en dirección a la claraboya)&lt;br /&gt;- No,... mi esposa Makeba y yo, vivimos en el complejo habitacional "Aeropuerto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La porosidad de su rostro, surcado por arroyuelos cristalinos, resaltaba el fertil resplandor de su frente... marco propicio para su mirada sin tiempo ni espacio, en la cual me vi reflejado con nitidez. Al parecer, el Comandante y yo compartimos las mismas creencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él mismo, parecía apesadumbrado por sus palabras y me abrazó aprisionando suavemente mis brazos, caminé a su lado como un aprendiz inseguro que da sus primeros pasos de tango y sin dejar de recorrer la pocilga circular, me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No te preocupes Jean Baptiste, estas cosas no ocurren en la realidad... no te mortifiques!.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-798474849858371246?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/798474849858371246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=798474849858371246' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/798474849858371246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/798474849858371246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/san-antonio-17-de-diciembre-mi-querido.html' title='La importancia de llamarse Jean Baptiste Pororó'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-5850675827518885081</id><published>2007-03-12T08:30:00.000-04:00</published><updated>2007-03-12T08:31:30.921-04:00</updated><title type='text'>Amor en una noche de verano</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;El viento entibiaba los maizales y el cielo se partía en miles de pedazos con formas de nubes violetas. Era silencio de “domingo temprano”, apenas cortado por truenos vigorosos, producto de las combustiones estomacales de Juan Yupanqui, él, contemplaba la naturaleza con  incredulidad...le costaba aceptar ser parte de una creación Divina. Con las manos entrelazadas bajo su cabeza, respiraba  profundamente la libertad de respirar. Sus ojos rebosaban satisfacción y su boca amplia decía caricias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Sooo....Rosario, Soo!!...¡te estás durmiendo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era su voz, simplemente su voz, y la indiferencia de Rosario acurrucada sobre la tierra seca, con su cabeza entibiando el inmenso estómago de Juan.  El le cepillaba el pelaje animal, con sus dedos callosos y morenos; una , dos, tres caricias y volver a soñar .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Rosario!, tu no habías nacido, cuando yo corría sobre las piedras de la fortaleza;.... una vez me resbalé y caí sobre pasto crecido....de cara al sol, ¡creo que fue allí  cuando lo descubrí! , me quedé horas contemplándolo con los ojos cerrados. ¡Claro, es Dios y nadie lo puede ver con nitidez!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Rosario!...dormí, yo te cuido.  ¡Si pudiese volver a ser niño!, ..aunque me falte la&lt;br /&gt;leche, aunque me falten juguetes ...¡pero que importaría todo eso!, sí yo pudiera recuperar  a mi padre y a mis hermanos......recuerdo a Felipe y Manuel, ¿porqué se habrán ido? ¡Acaso se olvidaron de nuestros juegos! ¡Sí fueron ellos los que me enseñaron a querer!. Fue Felipe el que me llevó de la mano al corral, yo tenía unos pocos años, y él me dijo, “ya eres grande, ¿haber como te las arreglas con la Teresita?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;....Y quedé solo frente a ella; la cabrita no hacía más que agacharse a recoger alfalfa  para dormirla en la boca… sus gestos eran los de una quinceañera malcriada e indiferente. Le silbé una cueca para entusiasmarla, y así …de a poquito, logré entreverarle la mirada,…¡me volví loco!, …¡Qué linda putita!.&lt;br /&gt; A un rincón arrojé mi infancia y mi pantalón azul, luego me acerqué decididamente, para no dejar escapar la oportunidad. Con mis brazos en pinza atrapé sus costillas y me hundí profundamente en ella, oliendo y mordiendo su piel aceitosa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pero bueno, ahora te tengo a ti!...siempre y cuando el patroncito no nos separe.&lt;br /&gt;¡Dormí Rosario!, ¡dormí!, no escuches mis estupideces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde pasó al atardecer, el atardecer a la noche, y Juan seguía tendido aprovechando el  veinticuatro de diciembre. Pensó en la  pequeñez de las hormigas; en los insectos y en el canto de las aves migrantes.... contempló las verdes ortigas, como al preciado tesoro de esa tierra estéril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por suerte te tengo a ti! (le susurró en la oreja, y como si recién la descubriese, calentó sus manos en las tetas de Rosario), lenta y parsimoniosamente, Rosario respondió con su mirada de vaca pastando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mi linda cabrita!, ¡si eres lo único que tengo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosario no decía nada, aunque en su respiración se escuchase la lujuria . (Juan era vaqueano y la montaba muy bien, nunca recibía reproches, y aunque él no lo supiera, trataba a su pareja, como si ésta fuera la joya del harén).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanta animalidad terminó por derrotarlo; se lo vio dormido en un campo ondulado, en un verano montañoso, descansando su satisfacción, y seguramente soñando con Felipe y Manuel...con las cosas que habrían contado en las cartas que nunca mandaron. Los grandes edificios, los cines, las rubias, la música y las propinas de los bares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hubiese dormido por siglos, de no ser por el hambre y el olor a asado.&lt;br /&gt;Sintió necesidad de comer para seguir amando, ¡Despiértate! le dijo ansiosamente a Rosario,... pero ella no estaba allí; apenas quedaba la silueta de su cuerpo dibujada  en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - ¡Rosarioo!, ¡Rosariooo! (gritó sobresaltado), ¡estás hembras hijas de puta!, ¿ se habrá ido a pasear?....¿como va a hacer con los cuatreros y el hambre que andan sueltos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Se puso de pie sobre su desprolijo metro con cincuenta centímetros, y se vistió para ir a buscarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Animal!. ¿ a donde habrá ido? (reflexionaba en voz alta), ¡para eso la cuido!&lt;br /&gt;recorrió las ondulaciones olfateando a su amor, con su machete se hizo camino cortando la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lejos llegaban aullidos de fiesta pastoril, se detuvo a escucharlos, comprobó la dirección del viento y caminó haciéndole frente. De apoco fue percibiendo la alegría del pobre, las borracheras  con chicha, y el chisporrotear de una fogata que iluminaba a los integrantes de una familia satisfecha con carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se les acercó con temor.&lt;br /&gt;- ¡tal vez ellos la habrán visto!...¡Dios mío! (decía Juan con devoción religiosa)&lt;br /&gt;- ¡Ave María Purísima! (recitó un anciano momificado).&lt;br /&gt;Juan no contestó y se limitó a observar la ronda, ..viejos y niños satisfechos..., miradas cándidas desbordantes de  privaciones, caras redondas, bocas repletas, labios encerados por la grasa del animal sacrificado, ¡cabra de las montañas! . Animal, en el que los ojos de Juan se paralizaron para recomponerle los pedazos ausentes ...las costillas, una, dos...el cuello...la cabeza..¡ sí, la cabeza!, los ojos marrones, deshinchados y opacos....su piel suave colgando en un alambre....piel de hembra...¡moscas de mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan bajó la vista, descansando la tristeza sobre los hombros; apretando el machete gritó con desconsuelo irreversible....¡Rosarioooo!!!  &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-5850675827518885081?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/5850675827518885081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=5850675827518885081' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/5850675827518885081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/5850675827518885081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/amor-en-una-noche-de-verano.html' title='Amor en una noche de verano'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-5617455717888727431</id><published>2007-03-12T08:09:00.000-04:00</published><updated>2007-03-12T08:18:14.349-04:00</updated><title type='text'>Mi hijo es un ángel.</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introducción al Tiempo cuando las religiones quedaron vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado 53 años, desde que las arenas cubrieron una inmensa franja central en el Africa, abarcando lo que fuera Libia, hasta Sudáfrica, sepultando las culturas y las pobrezas del continente de las desesperanzas. No fue un simple proceso de desertización, fue una avalancha de sedimentos, provocado por la incomprensión y la insatisfacción de las masas. Un desastre ecológico que modificó el ecosistema de todo el planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fatalismo invadió los espíritus, ciertas regiones quedaron vacías y otras superpobladas, el Cono Sur Sudamericano se convirtió en una torre de babel, donde las mayorías no tenían voz  y las minorías eran invisibles. La herencia postcapitalista, era una versión grotesca de la sociedad industrial... una cultura desprovista  del sentido estético. Los celos y la impaciencia hicieron estragos en lo más profundo del corazón de la gente,  que actuaba impulsivamente para escapar de la libertad.&lt;br /&gt;Las personas de fortaleza media que vivían encerradas y tenían objetivos inalcanzables por sus cualidades, eran las más resentidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nueva escuela de psicoanálisis impuso su pensamiento con un Tratado denominado  “la comprensión de la psicología de las masas que funcionan debajo de la superficie”. Sus propulsores se auto definían los teólogos de la “selva espesa”, quienes aspiraban en última instancia,   reemplazar a los profetas que habían quedado atrapados en la amnesia colectiva. Adherían a esa filosofía, profesando su fe en silencio, rezando oraciones a Ñamandú&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; con el anhelo secreto e incontenible de llegar a observar el primer destello… la luz que redime, allí donde crece el vegetal astral de cabellera solar, que como lava ardiente cae en cascadas de flores celestiales...en el espacio sin espacio y en el tiempo sin tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cosmonautas y sus familias se convirtieron en una casta, con privilegios en la educación y alimentación. A algunos, la distancia los volvió ajenos a su propia tierra, en ciertos casos, regresaron a ella, cuando especies animales, como los camellos y las serpientes  habían desaparecido. Lo mismo que ocurrió con los esquimales, los polinesios y con varias minorías indoamericanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La época correspondía al año 2070 de lo que fue la era cristiana, se estaba llevando con éxito la tarea de colonización del espacio extraterrestre. La Confederación Atlántico Pacífico, La Unión Fraternal Eslavo-Germánica, y la República Popular China, habían experimentado la colonización de Venus, Marte y las lunas de Jupiter; por su parte, los neoyorquinos, habían logrado superar los límites de su propia modestia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Una nave de plásticos y metales se encontraba en ruta de regreso al planeta tierra....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL REGRESO DE LA NAVE MADRE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tripulantes de la nave carguero “María Cristina”, eran perfecta y desgraciadamente anónimos; de todas formas eso no les restaba la fortuna de haber sido los pioneros en transitar la legendaria  ruta, Ganímedes-Europa . Se caracterizaban por ser indiferentes a los sucesos ocurridos en su planeta... nunca se habían sentido pertenecientes a nación alguna, aunque de acuerdo a la documentación de rigor, eran ciudadanos de la Confederación Atlántico-Pacífico, con capital Administrativa en Brasilia, pero bajo la fiscalización del Gobierno de los Estados Libres-Asociados de las Tres Américas, con sede en Sarasota, Florida.&lt;br /&gt;Ajenos a las trivialidades terrenales; habían tenido la oportunidad de rozar los labios superiores de un agujero negro y ser invadidos por seres reencarnados que se encontraban entre el limbo y el paraíso..... El mundo de los sueños y el de la realidad transitaban en la misma dimensión.  Era el pan de cada día, y estaban conscientes que para subsistir en ese ámbito caleidoscópico presurizado, el único requisito  consistía en aceptar los rigores de la autoridad, representada en un cerebro cibernético protegido por una aleación de titanio y carbono...  La resistencia pasiva de los intelectuales bajo el poder, era solo un recuerdo transmitido de boca en boca... eran excelentes soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellos guerreros espartanos, tenían como único trofeo, una araña de caireles rescatada de una estación rusa que fuera destruida a fines de la era de Acuario, durante el ataque suicida de una nave robot inteligente. Ellos pasaban los tiempos de invernación en una sala semi vacía, medianamente iluminada; su estructura había perdido el brillo de platería recién lustrada. Los rayos y meteoros del cosmos la llenaron de recuerdos y visiones que enturbiaban sus formas aerodinámicas.  El silencio acompañaba la tibia oscuridad, apenas sobresaltada por difusos  sonidos de naves espaciales sin destino. (Una simple anécdota en la incomprensible inmensidad del universo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                               ---*----&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 27 de marzo de 1939, (corregido del calendario Gregoriano)  a las once p.m., mientras la tripulación disfrutaba bife de atún sintético, la comandante de la nave tuvo ganas de parir. El equipo médico la asesoró, sugiriéndole cruzar las manos sobre el pecho y respirar armónicamente para expulsar los malos pensamientos.- ¡Es ridículo, medítelo!.... no se deje llevar por  emociones compulsivas,  ¡contrólese!, relájese y piense en un brillante futuro...(Capítulo 3, artículo 5, del manual de abordo).&lt;br /&gt;Algunos compañeros de viaje, sobre todo aquellos que habían tenido oportunidad de compartir la cucheta con la comandante, comentaban con las manos transpiradas. - ¡Así son las hembras... tienen capacidad para simular o disimular embarazos !... ella que todo lo sabía, restaba interés a las opiniones asexuadas, causadas por la soledad y por la radioactividad. Su integridad en cambio, estaba protegida gracias a una epidermis de condom-latex lubricado, a través de la cual se apreciaba el estómago, deformado por los dolorosos movimientos de alguien intentando nacer..... sus ojos parecían dos cerezas  congeladas  por el miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                            II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El milagro, se produjo durante el parto... el niño nació siendo la réplica perfecta de un juguete... la boca, el pelo y las piernas. Ella, María Von Lumpen de Garcete, pudo conocer al hijo que hasta hacía una hora no estaba en sus planes.&lt;br /&gt;De acuerdo a confusos informes remitidos desde la sala de prensa del centro espacial, era un varón, que parecía haber nacido vestido de marinero, es decir, traje azul con rayas blancas, moño y un solo zapato... demás está decir que tenía los genitales bien implantados, y el ritmo cardíaco normal.&lt;br /&gt;En la  memoria de la nave quedó registrado con el número 127-AW-39 y con el nombre “Alejandro”, no en honor al tío Alejandro Garcete, sino porque pensaron que su futuro estaría relacionado con el Alejandro Magno de las enciclopedias. Pesó tres kilos cien gramos y desde un primer momento, su piel fue tan clara, como negros su pelo y sus ojos. Miles de imágenes tridimensionales lo mostraron con su vestimenta original. La nave que lo cobijó pasó a llamarse “Nave Madre” y está en proceso de restauración para ser expuesta en el Museo del Espacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus padres, personas seleccionadas, (como se entenderá,  no era usual viajar en misiones de descarga de basura tóxica, en las lunas de Júpiter)  se habían conocido en forma epistolar, por recomendación del consejero espiritual de la Institución de Enseñanza Media de la Región Oriental, quien finalmente, por considerarlos cultural y genéticamente compatibles, programó una serie de encuentros en las funciones de realidad virtual de la Asociación Cristiana de Jóvenes. Casualmente ese consejero se llamaba Alejandro, aunque le gustaba que lo llamasen  “Marangona”, en recuerdo de un futbolista del siglo de la abundancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CON LOS PIES SOBRE LA TIERRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los claustros docentes, las academias, los edificios  histéricos, profesores perfumados, la historia en CD Rom; toda la sabiduría encerrada en la rígida disciplina de los colegios privativos, elaboraron trabajos, hipótesis, y exposiciones relativas al truco utilizado por el matrimonio Garcete, para hacer parecer mágico el embarazo repentino de la comandante de la nave, así como el nacimiento de su hijo sin ombligo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los magos no encontraron respuestas a preguntas sencillas,... “sería mucho más simple que un lactante explique el proceso de desintegración del átomo de uranio”, sentenció el nieto del recordado Cachito, (Cachito fue el muñeco de un ilusionista llamado Nisugan) ....&lt;br /&gt;La sabiduría popular difundió una versión más creíble, la cual atribuía la maternidad de Alejandro, a su tía Beatriz Von Lumpen, algo menor que María y devota admiradora de las largas piernas de su cuñado Marciano Garcete. Ni los agrios reclamos familiares impidieron que Beatriz y Marciano, se prodigaran desesperadas miradas de insatisfacción. Esa relación morbosa, (según la definían los más allegados) terminó gracias a la profesional intervención del Ministerio de Bienestar Humano, que por medio de la lectura selectiva de correos, detectó una larga carta de Beatriz a Marciano,  en cuya parte final reproducía una frase de Anatole France, “La peor perversión sexual, es la castidad”. Beatriz fue enviada a la Ciudad de México, donde la están asistiendo en una terapia de reinserción comunitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro no tenía conciencia de la similitud de sus ojos con los de su tía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos se creyeron con derecho a preguntar y a averiguar los antecedentes de María Von Lumpen de Garcete. Pero María no hacía más que crecer  en felicidad y en volumen. Los opinantes más lúcidos, atribuyeron su sobrepeso al milagroso acto de la transferencia de leche del hijo a la madre. Ese fenómeno no era más extraño que otros tales como el amor o el odio. En vano, la comandante se plantearía un problema de difícil  respuesta, estaba perfectamente mentalizada para lograr sus objetivos sin desviar sus pensamientos.&lt;br /&gt;Planchando... y mirando tras la ventana, vio crecer las plantas  y las nubes y los días y las noches y los llantos y sonrisas de Alejandro.&lt;br /&gt;No se creyó merecedora de semejante bien, le agradeció a Ñamandú y aprendió a mirar a su esposo con respeto, a éste, Marciano Garcete, parecía no sobresaltarle el hecho de tener un hijo sin haber necesitado eyacular... sus desayunos  duraron como de costumbre y sus oraciones, nunca más que un domingo cualquiera .&lt;br /&gt;Los días pasaron llenándose de caricias, calor, muecas y orín.&lt;br /&gt;Una mañana de sol, María se vistió con todas las flores del jardín y algunos frutos fuera de estación. Sobre su cuerpo ideal cargó el de su niño, quien escondía sus brazos en  la  cabellera cobriza de la madre. Confundidos en los olores y la brisa de las diez de la mañana, fueron haciendo un camino lleno de preguntas sin respuestas, y siguieron caminando hasta el punto preciso donde se juntan el  mediodía con la siesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mamá ¿donde quedó mi traje de marinero?&lt;br /&gt;¿Cual traje?&lt;br /&gt;¿Con el que nací!&lt;br /&gt;¡Nadie nace vestido!, ...Hijo, no creas todo lo que escuchas, ¡cuándo crezcas entenderás cómo se puede transformar la realidad!.&lt;br /&gt;¿Donde lo guardaste?&lt;br /&gt;¿Pero porqué ese capricho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pubertad, Adolescencia y Madurez, Etapas Forzadas para el Crecimiento del Pez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una suave fragancia a hormigón impregnaba los cimientos del barrio los “Pioneros de la Galaxia”, en cuya parte más visible se elevaba imponente, un arco de brillante mármol verde, sobre cuya superficie estamparon en oro la frase de San Pablo “Nuestra ciudadanía está en el cielo”. Nada más cierto, ya que lo que de in mundo tiene la tierra, sólo desde la lejanía del cielo se sublima, al descubrir que “nuestra morada es una joya azul, con la que no pueden competir ni los zafiros, aguamarinas y el lapislazuli de Afganistán” (al menos eso afirmaba Marciano Garcete).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún rincón de esa urbanización, donde los hierros se oxidaban a la interperie como si fuesen encías gastadas de un anciano moribundo, Alejandro encontró refugio, para crecer en silencio y formar parte de una historieta que nunca llegó a ser leyenda... creció con miedo a entender su verdadero origen, a quedarse dormido, a no envejecer, a sus genes... Trataba de escapar de sus angustias  por medio del tibio recuerdo  de los órganos que alguna vez lo protegieron, o sentado frente a  ramos artificiales de cerezos, donde practicaba el  “Hanamí”, consistente en el arte de contemplar las flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de su capacidad de abstracción, sentía necesidad de expresarse y comunicarse con sus iguales,  pensaba y repensaba en las posibilidades,  mientras observaba la lucha de las hormigas rojas intentando tragar una cigarra de aluminio,... recuerdo de los viajes de su madre, como becaria de la Fundación Aristóteles Cantero. Taipei, Tokio, Manila o Iquique, quedaban en la memoria materna, como experiencias apenas comparables con las visiones que había tenido en sus viajes estelares, a la constelación del toro, de Acuario y a las periferias de los agujeros negros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro evitaba a los vecinos, zambulléndose en la oscuridad de los corredores de los arrabales. Desde la lejanía espiaba el área destinada a los inmigrantes, cuyos movimientos estaban perfectamente controlados por el Ministerio de Promoción Humana,  institución que imponía un límite máximo de 15% de extranjeros en el subsuelo de las áreas urbanizadas. El grupo convivía caótica y contradictoriamente en lo que antiguamente se denominaba “El Mercado Cuatro o Mercado Persa”; donde prestaban servicio a los llamados “Osos Blancos”; ancianos terminales autorizados a usufructuar una hora de evasión semanal, durante la cual sus rostros angustiados adquirían muecas infantiles, gracias a las simpáticas ocurrencias de los marginales, incansables oradores de un hilarante dialecto, mezcla de mandarín, castellano y guaraní.  Alejandro parecía asimilar sin esfuerzo lo que  contemplaba piadosamente, hinchando el pecho con el aroma de las chimeneas industriales... como si pudiese oler el pasado y descubrir el aroma de los naranjos en flor.&lt;br /&gt;                                                             ---*---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado varios años desde que dejaron de utilizarse los centros colectivos de “formación”, no era necesario socializarse por medio de la escuela y tener que compartir piojos y juegos con niños de la misma serie. La tecnología  y la escasez de recursos se impuso y el crecimiento de los humanos se dio en forma, puramente individual  y económica,  ese fue el motivo para que los diálogos se perfeccionaran por medio de audífonos  y micrófonos  de alta definición, evitando en esa forma los contactos prematuros entre sexos opuestos, colaborando eficientemente con la práctica de las buenas costumbres y con el control de la natalidad.&lt;br /&gt;En ese contexto, fue muy traumático chocar con Carlota, mujercita florecida, quien todos los viernes, tenía el hábito de pasear un perro chihuahua que alquilaba con el dinero que su abuela le depositaba cada semana en el correo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CHOQUE FRONTAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Perdón!&lt;br /&gt;¡¡No Alejandro!, la culpa  es de la oscuridad!&lt;br /&gt;¡No fue mi intención! (repuso, mientras se retiraba iluminando el pasillo con la fosforescencia de su cara)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlota  no mediría más de un metro sesenta  centímetros, pesaría 48 kilos y calzaría 36; sus orejas aparentaban estar perfectamente implantadas, pero una de ellas parecía haber sido mordida por algún pariente impulsivo, de todas formas su melena rubia le tapaba gran parte de la cara, incluso algunos gestos rígidos, producto de una educación impersonal. Hasta hacía unos meses nadie la  había vuelto a ver, solo quedaba el recuerdo de sus años de kindergarten, época en la que sus padres la llevaron en un viaje estelar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;  III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro repetía las frases que su padre le confesó en sueños:&lt;br /&gt;“¡Hay tres mujeres importantes en la vida de un hombre!”; esa confesión involuntaria lo intranquilizaba, ya que el resultado de su carta astral afirmaba que viviría hasta los cincuenta y un años....( con sus dieciocho, ya debería haber tenido su primer mujer).....  Luego de unos minutos de angustia, pensaba reconfortado, - ¡talvez, las tres mujeres lleguen juntas un año antes de mi muerte! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Porqué un solo amor?&lt;br /&gt;¿Porqué no, cien amores?…cien sueños que me ayuden a transcurrir las noches solitarias, cien mujeres, cien coitos sin descanso, …y el amor, el amor… ¡a la mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el cansancio propio de un adolescente que pierde horas en el baño, se levantó y caminó  hacia  la ventana,  corrió la cortina y apoyó la nariz en las miles de brillantes y diminutas gotas que enfriaban el vidrio. Con indiferencia escuchó las sirenas de las fábricas que anunciaban el fin de una jornada de trabajo. Levantó la vista y observó grandes carteles luminosos flotando en el espacio; las gotas de agua caían deformando las imágenes multicolores, para luego rebotar pesadamente contra las molduras doradas de los edificios más lujosos de la cuadra. El suyo era gris y se perdía en un laberinto de monoblocks enraizados en las calles, donde la muchedumbre se esparcía  amorfamente, desafiando las leyes de la convivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Desafío de internarse en la muchedumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca lo hubiese hecho, de no haber descubierto a Carlota, mezclada entre fotografías publicitarias de una campaña en favor de la clonación del último indio Maká... Ella  parecía observarlo sonriente, afectuosamente.  Su actitud le recordó que estaban en plena temporada de apareamiento de ballenas, época, en la que los humanos se acercaban al muelle del Club de Pescadores, para ver el espectáculo y para excitarse en silencio... hacía mucho tiempo, una implacable censura regía el comportamiento de los libertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro decidió invitar a Carlota, a visitar el templo de los Caballeros del Santo Sepulcro, un edificio que podría haber sido de la baja Edad Media, pero que no fue otra cosa más que una fábrica de heladeras. Los disidentes que lo frecuentaban, lo enaltecieron, adornándolo con el fuego de antorchas, logrando imponerlo en la negrura del paisaje; allí como si fuese arcilla, los marginales moldeaban las palabras en la búsqueda de la armonía entre los valores seculares y trascendentales, con el objeto de salir de la oscuridad y las supersticiones. En ese mismo recinto se intentaba rescatar al hombre llamado Cristo, a quién muchos confundían con el Che Guevara.&lt;br /&gt;Una vez en el templo caminaron sin hablarse, y luego de superar la barrera de prejuicios que los separaba, se siguieron mutuamente en un laberinto brumoso, donde el eco de los debates filosóficos se infiltraba entre las grietas de las piedras. Alejandro corría como un arroyuelo de montaña, con la duda de estar siguiendo a Carlota, o a un recuerdo de su infancia. Poco a poco la noche se volvió fresca y el caos de sensaciones fue quedando atrás. La luz de las estrellas brillaba en los ojos de su amiga, quien sin dejar de mirar a Alejandro, se acariciaba los pechos, apenas perceptibles tras la campera de cuero negra con cuello de piel de lobo.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro se sintió poderoso y con derecho a  preguntar.&lt;br /&gt;-  ¿Dejarías a tu esposo?&lt;br /&gt;-  ¡Yo no estoy casada!....apenas me planificaron una entrevista, con un tal “Andrea   Dapuetto”.&lt;br /&gt;-  ¡eso es lo correcto!.&lt;br /&gt;-  No lo conozco..... tiene 43 años, y labios muy gruesos.&lt;br /&gt;- ....¿ Cuándo volviste?&lt;br /&gt;-  ¡No recuerdo!......lo único que tengo presente son tus hábitos felinos; te veo lamiéndote las manos, los codos y rodillas, mientras yo deseaba con locura, que tu lengua de gato mojara mi espalda. (Carlota hablaba y parecía no escucharse más que a sí misma).&lt;br /&gt;-  ¡Me duelen!&lt;br /&gt;¿Qué te duele? (preguntó Alejandro con gesto de preocupación).&lt;br /&gt;¡Tal vez  me lo puedas explicar! (Dijo Carlota sin dejar de masajearse los pechos).&lt;br /&gt;¡No sé... yo no entiendo de medicina!&lt;br /&gt;¿No te parece importante compartir este dolor conmigo?, ¿Acaso crees que podría decírselo a alguien más?&lt;br /&gt;¡Pero Carlota ...yo apenas te conozco!&lt;br /&gt;¡Siempre estuvimos juntos!... mis años de soledad en el espacio, se llenaban de alegría con la fantasía de imaginar tu cuerpo de kindergarten, transformándose en el hombre de Cromagnon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro se sentó pesadamente sobre un montón de basura plástica reciclada, y observó a la rubia en el reflejo de un charco de agua que cubría sus botas. Su preocupación estaba en la imposibilidad de ocultar su erección,  y en el descontrol emocional provocado por las ocurrencias y los olores de Carlota.&lt;br /&gt;¡No sé que debo hacer!&lt;br /&gt;No importa, no importa tontito... ¡yo te enseño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero le enseñó con la boca, después con las manos. Alejandro estaba atrapado en deseos elementales&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;, recuperando el hambre de carne y jugos femeninos… allí estaba ella, a quién hacía unos instantes no se había animado a mirarle a los ojos. Turbado, recordó imágenes de revistas obscenas, y le mordió los labios desesperadamente, hasta  humedecerle la cara entera... sus dedos huesudos encontraron calor en los senos dulces, y se durmieron respirando el uno del otro.&lt;br /&gt;Un día volvieron a sus  casas, el aire estaba más pesado que de costumbre, una fina lluvia de hollín y humedad, bañaba todo lo visible. Tuvieron que hablar entrecortados, emocionados ante la sospecha de no volver a encontrarse.&lt;br /&gt;Alejandro!&lt;br /&gt;¿Qué? (dijo acercándola a su cuerpo)&lt;br /&gt;Se dicen tantas cosas, ¡la gente habló tanto!&lt;br /&gt;¿y..?&lt;br /&gt;Bueno...¡quiero estar con vos!...pero sufro enormemente...&lt;br /&gt;Hay gente que dice que eres el hijo de una de las reencarnaciones que visitaba la nave en la que naciste ... se sabe que tu padre es solo el marido de tu madre.&lt;br /&gt;…cuando éramos niños no me decías estas cosas.&lt;br /&gt;¡Es cierto!...No confío en Rebecca.&lt;br /&gt;¿Quién es ella?&lt;br /&gt;Mi consejera espiritual, la que me prepara para el amor.&lt;br /&gt;¿Para que me ames?&lt;br /&gt;¡Vos no existís para ella!&lt;br /&gt;¿Y que hay de vos?&lt;br /&gt;Es el olor de tu piel... no parece tuyo.... ¡me confundís!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                ---*---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días pasaron como de costumbre y en la misma forma crecieron y se marchitaron las personas; el sol caliente desteñía las paredes grises y atravesaba las persianas rayando de luz, el cuarto de Alejandro.&lt;br /&gt;Se sintió inútil y sin hambre.  Se durmió para soñar a Carlota,&lt;br /&gt;Como si fuese profecía la recordó junto a él, tendida dentro de un enorme caño de desagüe…la idea había sido de ella, ahí estarían seguros, tenían nueve años y ganas de estar juntos, se exploraron con la misma pasión que sus padres lo hacían con las cartas astrales. Alejandro adoraba acariciar los labios lampiños de Carlota, darla vuelta y  besarle las nalgas, morderla suavemente con el último colmillo de leche… aspirarla y disfrutar del pequeño culo mal lavado.&lt;br /&gt;Alejandro soñaba en paz, con la certeza que el amanecer la traería a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidió  despertarse cuando llegaba el otoño. La ciudad se ensuciaba de color beige, un olor dulzón y levemente a podrido, invadió las calles y solamente en las grandes avenidas, donde el viento del sur gasta las paredes, el aroma de la costa marina se hacía perceptible.  En los barrios deprimidos, a cincuenta metros “debajo del nivel de lo aceptable”, nunca llegaba el alivio de una brisa refrescante;  la muchedumbre no guardaba la distancia establecida y los choques de las miradas eran  permanentes. La fermentación de esos contactos físicos llegaba a su máximo esplendor, entre el&lt;br /&gt;veinticuatro y veinticinco de abril; ni un pájaro se atrevía a volar sobre esa olla en ebullición. Los techos de los grandes monoblocks parecían contorsionarse, y solo durante las horas de oscuridad, el inmenso conglomerado dejaba de ser una mezcla de diferentes mundos, para ser una gran mancha penetrando y ensuciando la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún día  de claridad, junto a la escollera, las personas almorzaban con las hormigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí, el sol daba de lleno y algunos aprovechaban para revolcarse en la poca hierba que quedaba, respirándola sin dejar de observar los blancos senos de las mujeres castas.  Entre teleteatros y revistas, Alejandro aprendía a desear, lo que los humanos más vulgares requieren con histeria.&lt;br /&gt;Sus ojos negros descansan suavemente sobre un mantel a cuadros colorados, sin importarle las migas del bizcochuelo, que caen desde lo alto y rebotan haciendo ruidos...y así, en la espuma de la cerveza y nuevamente en los senos blancos de una mujer llamada Carlota.&lt;br /&gt;Poco a poco y multiplicándose infinitamente, sus ganas lo dominaron  haciendo desaparecer sus miedos. El la desea por sobre todas las cosas, y no se  conforma con sentir la aspereza de su campera negra y con mirarla sin descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                           ---*---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día de marzo de ese año, Carlota tuvo ganas de parir.&lt;br /&gt;fue repentino, aunque no sorprendente.&lt;br /&gt;En su cuerpo alguien trataba de nacer.&lt;br /&gt;Como la tradición lo indicaba, el niño llevaría un nombre de familia;&lt;br /&gt;de haber sido mujer se hubiera llamado Carlota.&lt;br /&gt;Alejandro pesó 4 kilos.&lt;br /&gt;A partir de ese día... los días simplemente pasaron, la gente no tuvo que ocuparse de cosas  que parecieron nunca haber sucedido.&lt;br /&gt;El frío y el cansancio guardaron los pensamientos dentro de cajas de cartón prolijamente antiestéticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alejandro parecía satisfecho de sentirse colmado por una sola mujer, aunque eso significase desconocer la sabiduría paterna que le hablaba de tres. Una siesta llena de paz, dormido con el hijo sobre su pecho, tuvo un sueño en el cual la vida se le representó total e instantáneamente... llegó hasta el vientre materno que tanto había buscado en sus años de desconcierto, allí, en reunión solemne, seis ángeles (tal vez acólitos de Ñamandú) le hablaron de la necesidad de germinar una nueva raza, una cultura del Bien, en la que él sería el virus transmisor... un ángel sin alas, que llegaría a la tierra habitando el cuerpo de una mujer de caderas anchas.&lt;br /&gt;Fue la revelación que le permitió comprender y superar sus miedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando despertó, no sintió ganas de vaciar su vejiga, tampoco tuvo hambre, pero tuvo la angustiosa necesidad de encontrar a Carlota para abrazarla y olvidar su sueño.&lt;br /&gt;Alejandro parece no recordar el mensaje recibido;  por sobre todas las cosas, se deleita viendo crecer los dientes y las alas de su niño de rostro angelical... casi en la misma medida, disfruta del puesto de galletitas dulces que tiene en la cooperativa de inmigrantes, a la cual llega a trabajar todas las mañanas, chocando su cuerpo y transpirándolo como lo haría cualquier marginal que camina confundiéndose en la masa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Ñamandú:  ...”en medio de las tinieblas primigenias, Ñamandú, nuestro Padre último, último primero, se creó, a partir de una luz que se encuentra en el sitio donde va a estar su futuro corazón”. (De la cosmogonía guaraní).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Deseos elementales, esa era la definición que daban en las instituciones federales de socialización, al proceso normal de maduración psico física.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-5617455717888727431?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/5617455717888727431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=5617455717888727431' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/5617455717888727431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/5617455717888727431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/mi-hijo-es-un-ngel.html' title='Mi hijo es un ángel.'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-7518223729454336376</id><published>2007-03-12T07:59:00.000-04:00</published><updated>2007-03-12T08:03:24.712-04:00</updated><title type='text'>Adán, el exterminador de serpientes y su pacto con la muerte</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El venerable cura Pío adoptaba niños como si estos fuesen suyos. Pequeños brotes vegetales, retoños tiernos que crecían como hongos después de la lluvia espesa del Trópico de Capricornio. El, les daba protección.- "Soy un simple intermediario del Señor" (decía) y donde él, los abandonados recibían una comida, ducha y cama a temperaturas adecuadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las criaturas vivían en la casa del Señor; y entre ellas, una que luchaba con sus ruidosos huesos, cuidadosamente envueltos por su piel atigrada, a consecuencia del vitiligo. Curiosidad natural que le permitía mimetizarse sobre el cubrecama de brocados y damascos, que tan gentilmente las damas creyentes habían bordado para su pastor. Allí, el padre encargaba a Dios los hijos para las devotas mujeres. Pío les enseñaba a despojarse del pecado, "dando muerte a la serpiente que llevan dentro". Con gestos clementes les guiaba   a un estado de armonía, en el cual las adolescentes aprendían a convivir con las calenturas que ardían terca e insistentemente. Los feligreses consideraban que "nadie más adecuado que el pastor del rebaño", para fiscalizar la virginidad. Era un sello de garantía para las futuras casaderas, quienes en muchos casos dieron al cura una robusta e indisimulable descendencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de ese ambiente caritativo, el niño fue partícipe de los rituales, donde de tanto en tanto, cuando el calor sofocaba, llevaba alivio a los penitentes, apantallándoles enérgicamente con un abanico que más que apagar el fuego, parecía alimentarlo, "hasta chispas salieron" contó alguna vez el niño a sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, Adán tuvo necesidad de exterminar el pecado matando serpientes, para lo cual abandonó el hogar donde tan bien había servido.&lt;br /&gt;                     &lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy el exterminador de serpientes.  Maté más de las que  puedo imaginar. Una mañana de escaso apetito ejecuté a la primera.&lt;br /&gt;Una gran piedra rebotó en la cabeza puntiaguda y azul, desprendiendo uno de sus ojos que rodó sobre la hierba seca, hasta hundirse en un hoyo para espiarme despiadadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grité y marché arrastrando la boa, asfixiándola con largos besos,  para convencerla de una muerte  decorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una enorme distancia, en la cual hallé un naranjal, bajo cuyas sombras me detuve a rezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ave serpiente, cabeza de papel...!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez haya sido eso lo que la despertó; sí, se despertó y a pesar de ser tuerta me dijo...&lt;br /&gt;-¡qué mal te ves!...pero no te entristezcas, después de todo, yo también estoy mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Ekirirí nde rova tavy!!, (¡cállese bruto!) me gritó un pequeño hombre de la ley, que se me acercaba corriendo descontrolado como un vehículo sin frenos - “ché la autoridad” (yo soy el que manda), me amenazó con su cachiporra golpeándose los muslos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ejupi nde tembó¡  (venga acá “infeliz”). ¡No vaya qué tentá tu suerte!, ¿o queré pudrirte en el mismo pozo que tu parientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡Nó mi capitán!!  (le dije aterrorizado al observar sus profundas cavidades oculares, parecidas a los faros rotos de un camión).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Vo pió no sos de la Liga Agrarias?... ¿Qué e eso de andá matando serpiente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mi escasa altura  le permitía pellizcarme una oreja, mientras con la otra mano, el borracho me pegaba tukes (golpes secos y enérgicos sobre la cabeza).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya vas a ver cientocho!&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;                                                                      &lt;br /&gt;                                               BREVE ENCUENTRO CON LA YARARA                    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, por casualidad llegué a la comisaría del pueblo, donde con el paso del tiempo, se me trató como a uno más de la casa. Era  una edificación vetusta, pesada y cuadrada como sus ocupantes. En ese lugar, dentro de una celda, debajo de una cucheta dormía una enorme víbora Yarará1que seguramente sería alguna de las Damas que el cura Pío no logró rescatar del pecado. Ella misma me contó, que las inundaciones del 68 la trajeron a Villa del Rosario.&lt;br /&gt;No sé si por mi proximidad con la Yarará o por pura desconfianza, la gente me llamaba "Sebo´i&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Sebo´i!, ¿terminaste de acomodar los huevos?&lt;br /&gt;-         ¡Adán!, ¡me llamo Adán! (respondía lacónicamente a la autoridad)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese era mi escarmiento, que me cambien el nombre y tener que recolectar los huevos del gallinero de la comisaría; el mismo sitio donde muchos presos purgaban sus condenas. Más de una vez llegué a pensar que serían ellos quienes fertilizaban  las gallinas.  - "Son huevos de serpientes...de allí van a nacer tus hermanos"; me respondió Benigno Saldivar, mientras chupaba frenéticamente las últimas gotas de su bombilla. Pero como a mi eso no me importaba, me limitaba a acomodarlos en las hueveras, ... hasta que se acordaban de enviarme al patio, allí parado descalzo sobre la tierra hirviendo, esperaba al pelotón de fusilamiento "el que no tardaría en llegar". Finalmente como lo bueno y lo malo tienen un fin, nunca me fusilaron... ¿A quién se le hubiese ocurrido fusilar a un niño, por el sólo hecho de exterminar serpientes? por el contrario, me destinaron a la cárcel de menores. El cabo Cañete fue quién me llevó a internar. -¡Cuídense de éste!, (le dijo al Oficial de Guardia) ¡...ni siquiera sirve para regar las plantas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿De dónde salió?&lt;br /&gt;-         ¡De la parroquia!... el cura lo agarró comiendo hostias! y robando el dinero de la limosna.&lt;br /&gt;-         ¿Otro árbol torcido?&lt;br /&gt;-         ¡Torcido y abusivo!...se llama Adán, ¡Adán a secas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cañete me despidió con suaves palmadas sobre la nuca, igual que cuando se acaricia a un animal; pero ya era tarde, yo prefería la prisión que tenía por delante, que seguir en el gallinero del pueblo, y eso solo, ya era una gran ilusión. ¡Claro! yo no era un preso, pero viviría con ellos con un título rimbombante que me habían enseñado a repetir..."estoy aquí sin expresión de causa", o sea, nadie sabía porqué estaba allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A decir verdad me encontraba feliz en el caos, saltando como una pulga, entre animales que luchaban por sobrevivir. Seguramente yo no hubiese hecho nada para salir del reformatorio, hubiese vivido allí toda la vida de no haber sido por una deuda de los guardia cárceles con la chipera...como no había dinero con que pagar, le pagaron con mi persona. A los pocos días la chipera ya no me soportaba porque decía que comía demasiado...y porque a los siete  se tiene el pito muy chico.&lt;br /&gt;Así llegué a lo de Catalina, una dama ilustre, que criaba amistades como se cultivan flores.&lt;br /&gt;                                                                 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                               MI VIDA CON CATALINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me bajaron del canasto, ella estaba esperando en la puerta de acceso al pequeño jardín de pastos crecidos, era como  una estatua de yeso recién moldeada; detrás suyo, como niños traviesos, los cardos, ortigas y zapallos crecían descontrolados, trepando y lamiendo la pared de la casa rosada, en cuya fachada aparecían salpicadas dos pequeñas ventanas mal cerradas; el único adorno de esa morada, era un letrero de metal que se mecía ruidoso con el viento del Norte. Chapa sedienta, en cuya superficie se podía leer "El Paraíso", y en el borde inferior, "Local de copas -habilitado- registro 275/3 RPI, Ministerio de Salud Pública, año 197..".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que cuando me vio, ella gritó ..."¡Adán llegó al Paraíso!&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Al predio bíblico de Catalina, donde creyentes y condenados, desarrollaron profundos vínculos amorosos... Ella era el néctar de los insectos (casa y corazón, abiertos como flor jugosa). Casamentera por naturaleza, logró incontables uniones de conveniencia…&lt;br /&gt;-¡El Doctor Raúl de la Vega te quiere conocer! (le dijo orgullosa a la inexperta Cristina Hermosilla, quién no pudo, ni quiso resistir a la engañosa propuesta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les preparó un pequeño salón, el mismo, donde años atrás se reunían las damas de la parroquia a bordar macramé. Té con macitas, limonada azucarada y un cuarto contiguo, con la cama cubierta de tibios deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Catalina no le parecía justo hacer el papel de celestina o damisela de honor …¡es para darle una alegría a la tontuela de Hermosilla!, (decía a fin de justificarse y asegurar la prosperidad). El Doctor de la Vega recompensó generosamente el eficiente servicio, aportando una vasta clientela, que con el tiempo construyó una sofisticada “casa de citas“; una mini empresa sustentada en los muchos machos cautivos de sus caprichos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un seno desnudo, el otro semi oculto por la seda salvaje del disminuido escote, y dos o tres adulones. -¡No es pecado ser bella! (les decía), ellos juraban estar en presencia de una gran Dama, nadie dudaba de sus palabras, linaje, nobleza de raza y corazón.&lt;br /&gt;Así, Catalina no tuvo obstáculos para crear un show unipersonal, para desgracia de sus pupilas, quienes se alejaron en silencio, por temor a la verborragia de la madama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue esa  señora mundana, quien me acogió y me enseñó a diferenciar lo estable  de lo inestable, lo dulce de lo amargo, y la verdad de la falsedad. Si bien ella era muy sabia, yo no prestaba mucho interés a sus relatos.&lt;br /&gt;Raras veces lograba llamar mi atención, y una de las pocas, era cuando me hablaba de Rigoberto Torales, ....-¡Qué hombre tan bello!... Era toda caballerosidad y energía, nada que ver con el salvajismo de los parientes...¡El nikó era un príncipe azul!;  ¡Sí me mojaba toda cuando me miraba a los ojos!...¡nada más que una simple mirada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡barre bien Sebo´i...allá en el rincón!&lt;br /&gt;-         ¡Adán, Señora...Adán..!&lt;br /&gt;-         Si, sí, Adán... algún día vas a ser el dueño de todo esto (me decía Catalina, para continuar con mímica emocionada sus historias con Rigoberto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El muy cretino me dijo, ¡No creas que te voy a olvidar!, y me sujetó la cara inclinándola levemente a un costado, para poder acomodar sus labios sobre los míos... me absorbió la carne como si fuese un mango maduro, y después...después, me apretó contra su pene que en medio de la oscuridad del zaguán parecía un salame de Milán... ¡Ayyy mi Dios!!.&lt;br /&gt;¡Aullaba de hambre el animal! ... Era una bestia sedienta e infernal, sus ruidos me aturdieron hasta dejarme inmóvil,  desequilibrada, apenas sostenida por una de sus manos, que me hamacaba rítmicamente, acompañando sus latidos... todavía recuerdo la rigidez de su cabeza áspera como papel de lija... luego, me acostó sobre las baldosas frías, quedé inconsciente y nada pude hacer, más que observar como se alejaba en la penumbra, mientras me decía. -¡Catalina, no seas ingrata con Rigoberto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Rigoberto te quería?&lt;br /&gt;-         ...Y claro... idiota, ¿por qué crees que me cogió?&lt;br /&gt;-         ¿Pero madrina?, ¿donde está Rigoberto? (le dije, aunque lo que sentía era preguntarle si todos los que la cogían era porque la querían).&lt;br /&gt;-         ... ¡No sé, qué se yo!...andará por ahí...con alguna otra mujer.&lt;br /&gt;-         ¿Por qué no te casaste con él madrina?&lt;br /&gt;-         ... ¡Es que se iba a casar con mi hermana el muy desgraciado!...¡yo apenas tenía doce años! y Eugenia catorce recién cumplidos... La pobre lo esperó nueve años...y hasta su último aliento de vida, cuando la enfermedad ya la estaba llevando, ella pronunciaba el nombre del muy cobarde. ..¡Pero todavía le quiero!... Yo sé que va a regresar (decía con aparente optimismo, pero no podía evitar transmitir una tristeza profunda, angustiosa, al extremo de quedar sin voz, hasta desvanecerse entre sollozos entrecortados).&lt;br /&gt;-         ¡Dios lo quiso así!...¡Dios lo quiso así! (Insistió, acariciando una inmensa Biblia de cuero, tan grande como el espejo frente al cual se hablaba en las mañanas). Y siguiendo           con sus sollozos dijo, - ¡Siempre la leo!...¡A veces recito el Génesis!... ¡A los cuates!&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; (acotó) Es bueno que sepan de donde venimos y a donde vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo conocía mucho de angustias y prefería no escuchar las de Catalina, solo quería evitar esa situación y descansar de ella y sus amigos, quienes no perdían oportunidad para hablarme en vos baja intentando ocultar sus delitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Escucháme Sebo´i!, ¿te gustaría ir los domingos al estadio... y reventarte la panza comiendo bollos de guayaba?... Ehhh¡, ¿que pensás de tener a alguien como yo?...¡un ángel de la guardia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me esforzaba por imaginar al obeso señor Crespo, volando como un ángel, pero a lo sumo se me representaba una de esas uras negras que depositan sus huevos sobre el ganado enfermo. Crespo me acariciaba la cara, sujetándomela contra el gran abdomen, púdicamente cubierto por una camisilla de algodón que olía a jazmín mañanero, mientras me hacía escuchar los ruidos cloacales de sus infatigables intestinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pensálo "Adanito"!...los tres seríamos muy felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los visitantes "al local de copas" (el quilombo, como le decían los compañeros de la escuela), había de la más amplia variedad, Fulgencio Martinez, Clodomiro Ramirez y otros, pero los más notorios eran Rafael Acuña Leiva y el “Lekayá”. Acuña Leiva era egresado de la Pontificia Universidad Católica; “Egresado” decía él, no sé que significaba eso, lo que más impresionaba era su forma pausada, casi melódica de hablar y sus modales refinados, casi siempre utilizados para propagar las ideas de un “tal” Hernando de Soto; ese pequeño libro, “el mamotreto” como le llamaba Catalina, lo narcotizaba, igual que cuando fumaba marihuana. De vez en cuando nos leía en vos alta: -“Hasta en los países menos desarrollados, los pobres ahorran. El volumen juntado por ellos es inmenso: 40 veces toda la ayuda exterior del mundo desde 1945”....(decía Rafael con voz firme y académica) A decir verdad no le entendí, nunca le entendía y seguramente porque yo no era egresado como él. Finalmente, cerraba su libro, como hacía el cura con el misal, para luego ingresar con paso marcial en la pieza  de la madama. &lt;br /&gt;-          “Imagináte Catalina, ¡la fortuna muerta que tienes entre estos ladrillos!!” (se seguía escuchando, hasta que ella cerraba la puerta)... sin lugar a dudas, ese cliente era un genio). Contrastando con la admiración a Rafael Acuña Leiva, había un visitante que me causaba temor, tal vez, no por su apariencia descuidada, seguramente producto de malos tiempos pasados o por causa de alguna enfermedad típica de los ancianos; sino por las descripciones de Catalina acerca de ese cliente a quien nunca atendía. - ¡Tené cuidado con el lekayá... es de los que roban criaturas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el viejo tenía un encanto particular que se apreciaba no solo en sus grandes manos rugosas, sino en la mirada tierna de su perro. Yo me decía, ¿cómo un señor malo, puede tener un perro tan bueno? Fue por eso que me animé a preguntarle, -¿Cómo se llama?&lt;br /&gt;- Rigoberto...¡es más fácil hablar con un perro que tiene nombre de persona, que hablar con una persona!&lt;br /&gt;-         ¿Porqué?&lt;br /&gt;-         ¿Porqué no le preguntás a la putona&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; de tu patrona?... (Dijo sobresaltado, sorprendiéndome, como si me hubiese dado una cuchillada por la espalda)&lt;br /&gt;-         ¡Señor ...eso es pecado!&lt;br /&gt;-         ¡Ella es el pecado!...¿O no le viste las tetas?...¡Algún día vas a tener que pagar por ellas!, ¡vieja víbora! (dijo destilando aroma a caña blanca).&lt;br /&gt; Mas lo escuchaba y más me desesperaba el trato que le daba a mi madrina.&lt;br /&gt;-         ¿Y vos quien sós?&lt;br /&gt;-         Adán... el criado de la señora, (dije apretando temblorosamente mis puños ...¡Y si este viejo tiene razón!, se me ocurrió pensar, ¿será que algún día tendré que pagarle?... Esa posibilidad me inquietaba, pero a la vez me producía una suave corriente eléctrica entre el pene y la nuca... Algo así como comer mangos fríos, desnudo en el borde del arroyo).&lt;br /&gt;-         ¡Y Rigoberto!... ¿cómo perdió la pata?...(le pregunté para cambiar de tema)&lt;br /&gt;-         ... Se la cortaron para acompañar la mandioca; ¡sí!, recuerdo que llegó llorando como un niño al que le robaron su juguete... rengueaba el infeliz, dando vueltas en círculo, buscando un rincón donde morir,... le tuve que hablar mucho para hacerle olvidar.&lt;br /&gt;(El viejo hablaba, pero yo solo pensaba en Catalina)&lt;br /&gt;-         ¿Y usted viene hasta aquí para ver a .... a la putona?&lt;br /&gt;-         ¡Pero que decís cretino!,  ¿pero vos quién te crees que sós para usar ese lenguaje? (dijo rojo de furia), luego respiró profundo un par de veces, para perdonarme.... - Yo la sigo esperando... Ella vendrá a vivir a mi casa de sueños ...junto con su cachorro.&lt;br /&gt;-         ¿Otro animalito?&lt;br /&gt;-         ¡Si! (dijo mirándome con los ojos plomizos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de la confesión del viejo, comprendí porqué Catalina me había mantenido alejado de él, de "el Lekayá", así le llamaba .&lt;br /&gt;                                              &lt;br /&gt;                                                                       V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gripe o la anemia, me afectaban menos que el contacto con personas como el "Lekayá" . Los días como las caras de los clientes, transcurrían idénticos, nada o nadie había cambiado en los últimos años, el pasado era el presente y el presente se diluía en los olores que manaban de la madama y sus amigos que reposaban en la cama almidonada. Alguna vez, Catalina se levantaba para recitar en voz alta y gesticular bajo una lámpara que flotaba como una boya en un mar negro e infinito...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Ámense como yo me amo!&lt;br /&gt;                               &lt;br /&gt;Oculto en el ojo de la cerradura, la veía practicar  movimientos estomacales, rítmicas ondulaciones que le ayudaban a digerir las carnes grasas de la clientela. Mi información no era mucha como para entender sus rituales, pero sospechaba de las influencias de  las revistas dominicales... Yo la espiaba, para luego imitarla frente a un espejo enmohecido por el aliento de mis besos.  La putona  me observaba desde lejos, controlando mi mirada acuosa, plena de tristezas ante la certeza de no poder acariciar sus tetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Qué finura Catalina!! (se decía a ella misma), mientras hundía su meñique en un cilindro de lata, manchando sus dedos con el colorete que le pintaría los cachetes; entre pausa y maquillaje me dedicaba un comentario.&lt;br /&gt;-         ¿Estás calentito...?&lt;br /&gt;-         ¡Catalina!, ... ¿vos solo pensás en eso?.... ¿Es que nadie te sacó las ganas? (Le dije tibiamente, para ocultar mis propias faltas).       &lt;br /&gt;-         Pero que decís insensato!!, ¿vos crees que sacarse las ganas es como sacarse una muela? (gritó, para luego cantar con melodía afiebrada)&lt;br /&gt;-         ¡Fumando espero... al hombre que yo quiero...!  -Mirá mita-í&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;, vos tenés que estar agradecido conmigo, yo te saqué del reformatorio, a vos ni el cura te aguantó en la parroquia... así que no me hagas preguntas pelotudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                       VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                               CATALINA CUMPLE AÑOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un dieciséis de junio festejó su cumpleaños, inmejorable ocasión para justificar sus  bailes de disfraces;  allí los elegidos se mostraban tal cual querían;  así, el Presidente de seccionalse vestía con largos tacones rojos y vestido de tul, y el gerente del Banco de Fomento se disfrazaba de gala con casco de bombero, imagen lustrosa y poderosa que arrancaba suspiros al hijo del despachante de Aduanas, un tal...Miguelito Von Tetta. El onomástico era una simple y repetida excusa para recibir clientes. Si no era el 16 de junio, era el 7 de mayo, o el 23 de octubre, 10 de agosto, o 4 de julio.... Catalina era de tauro, Géminis y Escorpio, según su estado de ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El Paraíso", cuya existencia era cada día más difícil, se volvía señorial con los festejos; para los cuales Catalina, (respetando su estricto protocolo) se vestía con un traje de "madama cortesana". Así, apropiadamente enfundada, disfrutaba el curativo aroma de la marihuana; no había rincón en la casa que no haya sido impregnado con el vaho de la infusión, que desde una pava eléctrica trepaba hasta el inalcanzable techo; rememorando aquella siesta cuando la desvirgaron en playa Purificación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mimetizado entre los cortinados, yo como los otros, escuchábamos a Rafael esforzándose por ilustrarnos con estrofas de su libro “sagrado”...-“En medio de sus propios barrios populares y barriadas, hay, ya no hectáreas de diamantes, sí millones de dólares”, (leía en voz alta y salivando agua enjabonada) Mientras tanto, me deleitaba con rítmicas caricias al miembro, como si fuese un cocinero que extiende la masa cruda del pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         “¿Cómo dijiste que se llama el autor? (le preguntó con sorna, el Señor Diógenes Alterio)&lt;br /&gt;-         “¡Hernando De Soto!...quien además, es la admiración de gente como...Fridman, Coase, y Margaret Thatcher”. (Dijo orgulloso Rafael).&lt;br /&gt;-         “¡Koa la nde tarová...!” (gritó Diógenes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, sin embargo sentía respeto por los dichos de Rafael, y si bien no tenía ni idea de quienes serían Friman, o Margare Tacher, me imaginaba a la tal Margare como a una mujer blanca, hermosa y con tetas enormes... como las que aparecen en el cine. Y así, entre disquisiciones y sobadas, espiaba a los otros que iban llegando en cuenta gotas; hombrecillos éticamente neutros, aunque esposos cariñosos. Hacía tiempo que había dejado de creer en ellos y en el cuento de Catalina, quien me aseguraba que las visitas nocturnas eran de los reyes magos, así, justificaba los regalos que recibía. Años más tarde  me enteré que el negro Baltazar, era un tal Jerónimo De los Santos, que Melchor era un ferretero de apellido Candia, y que Gaspar era un próspero abogado de apellido Galarza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;                                                               &lt;br /&gt;El salón olía al  perfume de ácidas manzanas verdes.  La noche se presagiaba violenta, como una más de las epopeyas vividas durante las batallas carnales. Como una actriz, ella aguardaba "tras bambalinas" el momento preciso para dar inicio a la obra, retocando cuidadosamente tres peludos lunares pintados para la ocasión. Detrás suyo, yacía aturdido de tanta exaltación, mi cuerpo vencido de niño en adopción. Cuando la puerta se abría como una pesada concha de nácar, aparecía la joya más preciada ...Catalina Esculapia, Pikova, ante la mirada embobada de los amigos (como ella les llamaba).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Pero esto no es erótico! (Gritó y se paró para discursear agarrándome de un brazo)&lt;br /&gt;-         ¡Ninguno de ustedes podría aguantar uno de mis movimientos estomacales!&lt;br /&gt;-         ¿Acaso vos Rafael? (le dijo mirándole con sus ojos de nubes de tormenta)&lt;br /&gt;-         ¡Creo que no! (Respondió apretando los labios para no perder la dentadura)...Yo Soy un hombre mutilado en el proceso de la fe, la vida obscena y pública me atemoriza. (Sentenció, mientras unas lágrimas fáciles mojaban sus mejillas, para regocijo de los demás excitados concurrentes quienes nunca habían logrado comprender las debilidades de Rafael).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Quiero expresarle Catalina...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡¡María Antonieta!! (gritó Catalina interrumpiéndolo bruscamente)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Ciertoo!!, Quiero expresarle María Antonieta...¡como nunca antes lo hice!, ...yo soy un anárquico religioso, un ser dudoso de la propia existencia; no sé ¡tal vez un existencialista!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Catalina lo miraba a través de sus dedos que ocultaban su sonrisa de Monalisa, mientras pensaba en las ridiculeces que debía escuchar para poder pagarle las deudas al farmacéutico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡María Antonieta!,  yo soy un hombre de súplica...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿En qué quedamos Rafael?, ¿sos un hombre de súplica o un mutilado de la fe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡No, nó!...¡escucháme Catalina!... Construyamos un hogar, hagamos de él, una capilla sagrada...las condiciones están dadas, discúlpame que vuelva a mencionar a Don Hernando (dijo sacando el libro del bolsillo de su saco a rayas, verdes y marrones...acá está, pagina 70...acá,... “Así como Einstein nos enseño que a través de un ladrillo de uranio se puede liberar una inmensa cantidad de energía, en forma de explosión atómica. Por analogía...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Pero Rafael...! ¿qué van a pensar nuestros amigos? (dijo Catalina con tono benévolo)&lt;br /&gt;-         ¡Nó, nó!... Escúchame Catalina... Déjame terminar...”por analogía, el capital resulta de descubrir y desencadenar la energía potencial de los millones y millones de ladrillos que los pobres han amontonado en sus edificaciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Terminaste ya?...(le preguntó con indisimulado fastidio).&lt;br /&gt;¡Catalina, María Antonieta!, (Rafael se arrodilló, más que por suplicar convincentemente, por lo difícil que le resultaba contener la orina) Catalina, María Antonieta ¡quiero ser un hombre puro... convertirme en tu refugio y salvarte del cruel destino!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-         No creo que lo consigas leyendo pelotudeces. (Sentenció Catalina, quien dando un largo paso de baile, se alejó del aguafiestas Rafael, para asirse de la corbata negra de Joaquín).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Y vos Joaquín?, ¿hasta cuando el luto?... todos recordamos tu fama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Eso era antes del recalentamiento de la tierra, ahora prefiero ir al cine con alguna de las señoritas, que veo pasar todas las mañanas frente a mi balcón de la calle Ayolas.... son muy lindas y les gusta ir al matiné.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dedo índice de Catalina, levantó el mentón de Joaquín y reventó sus labios con un beso,&lt;br /&gt;-         ¡Me encantan los hombres románticos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un rincón del salón, Rafael se estaba debatiendo en una lucha atroz contra la orina. Lo contemplaron moderadamente, y luego se tomaron las manos e hicieron una ronda hermética, mientras del tocadiscos se escuchaba...."galopera...baila tu danza hechicera...!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esa altura, los pensamientos y los deseos nadaban en alcohol – "allí se conservan mejor" (decía Catalina), quien como casi siempre ocurría, terminaba la noche irremediablemente reconfortada por los choferes de sus dormilones clientes, a quienes ella les llamaba "los ángeles custodios".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             LA LLEGADA DEL FRÍO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vísperas de acontecimientos religiosos  llegaba  la tregua, ¡por eso adoro al Patrón Señor San Blás&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;!, ... ese fue el tiempo cuando Catalina me adoptó, previa entrega de una docena de vestidos de fiesta; lo que causó gran satisfacción a la chipera, quien como muestra del acuerdo me "obsequió" en una típica canasta navideña, repleta de melones y mamones. Ahora tengo la cuarta parte de los años de Catalina, soy inmenso, opulento, ya no recuerdo mis primeros tiempos, salvo los picantes que me daba de comer, para hacerme fuerte y disfrutar el  papel de hijo por encargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos últimos años fui sufriendo transformaciones, -¡es natural! (me decía Catalina).&lt;br /&gt;Para mi no era muy natural haberle dejado de temer, y a cambio, solo sentir necesidad de recibir el trato de sus clientes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Pero eso no se puede!...¡es solo por cuestiones profesionales! (Me dijo ella, sin saber lo que escuché de su conversación con Don Ramiro Acosta);&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-          “¡Así que lo querés desvirgar al nene!”, -¡Y si..., ya va a cumplir los trece, y nadie mejor que vos para iniciarlo!(le respondió Don Ramiro)...-“Bañálo bien que yo voy a tu casa a hacerle un regalito” (Le dijo ella con tono maternal).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mayor desgracia, el hijo de Acosta (le decíamos Kure hú&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;), era mi compañero de banco en la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ¡Tarde o temprano tendré ese culo grandote! (Le dije cargado de resentimiento y sintiéndome el más infeliz de todos los infelices)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Enfermo!...¡degenerado!... ¡si en realidad me quisieses, serías dulce y cariñoso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contemplé extrañándome de que hubiese podido vivir con ella tanto tiempo; su pelo rubio se aplastaba como pasto quemado bajo los largos rulos rojos de su peluca, tenía naricita de "poroto manteca", toda ella se estaba reblandeciendo pero lo disimulaba con maestría gracias a sus altos tacones y a las fajas magistralmente aplicadas. ¡Un montón de ruinas! que ni siquiera me daba resquicios de esperanzas. La decepción y los rechazos reflejaban lo inaceptable... Ella nunca sería mía, y a pesar de eso, el sabor en mi garganta era dulce como un merengue de vainilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mujer insensata!, ¡ingrata!... ¡te mueres antes que traicionarme! (repetía y repetía dándome golpes en el pecho mientras aprovechaba a llorar bajo la ducha del vestuario del club "El Progreso”; allí podía disimular mi tristeza mezclada con el agua, sin que nadie lo note, no podía darme ese lujo, menos donde todos admiraban mis “notables condiciones de futbolista”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el paso de los días, los deseos de asesinarla se convirtieron en una idea recurrente, obsesiva... Serían muchas las posibilidades, la primera, quemar sus ropas y pelucas, matándola de angustia (eso sería insoportable hasta para mi)...¡o talvez!, inducir a algunos de sus clientes a que lo haga, inventando alguna historia que justifique semejante acción. Por último, matarla yo mismo y preparar evidencias que inculpen a alguno de sus leales... Me quedaba por pensar, la no fácil tarea de elegir al cliente con más debilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las noches, a pesar del agotamiento físico que me causaba desempolvar la casa y repasarla, me hacía de tiempo para dar forma al plan que me liberaría definitivamente de Catalina. ¡Es que con la vejes se está poniendo arrogante!,... Es una vieja con las carnes fofas (me decía tratando de alimentar mi rencor y desprecio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡El gordo Gomez!... ¡Nó!, ¡ése no sería capaz de matarla!.... Todo el mundo sabe de su bondad y devoción hacia Catalina....el abogado Galarza, ese podría ser... ya que cuando se emborracha se vuelve agresivo, además podría matarla con un golpe de llave inglesa. La misma que utilizaron contra nuestro país los de la triple alianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día, como quien no quiere la cosa, le pregunté a Catalina, ¿qué era del Señor Galarza que hace tiempo que no le veo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Námbrena...Adán..."Papucho Galarza se murió de un ataque al corazón, cuando le estaban operando de los riñones...¡pobre angá!...demasiado bueno nikó era".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal fue la decepción al escuchar la noticia, que me bajó la presión y quedé pálido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Vos le querías!...¿verdad?  (me dijo Catalina, seguramente pensando que la decepción se debía a motivos más nobles).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día pasó como todos los otros, y cuando ya nadie quedaba, busqué refugio saliendo al patio, donde me dispuse a tomar  mi quinto plato de Borí-Borí. Entre cucharada y cucharada, observaba la casa de color rosa, que con la noche azul se volvía ligeramente púrpura. Un silencio pesado se abatía sobre los techos, dejando caer sollozos desde las tejas. Era una noche aromática como la boca enorme de la serpiente; bajo su guía maternal pensé en mis planes plagados de dudas... aunque finalmente decidí mantenerme firme, como la única forma de lograr la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba y pensaba sin dejar de mirar la casa y los helechos colgando de macetas sostenidas con alambres a las vigas del corredor.  ¿y si Rafael tuviera razón?... ¿Si de uno de los miles de ladrillos de la modesta construcción se pudiese producir una montaña de dólares? ¡Talvez yo podría escaparme con algunos ladrillos de uranio, que seguramente se encuentran en los cimientos de éste quilombo! (Me repetía rítmicamente sin dejar de pensar en la muerte de Catalina).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Rafael!!... sí, Rafael es el candidato, él es quien públicamente sufre las burlas de Catalina, él es quien tiene motivos para vengarse y asesinarla.(Me sentí eufórico y atribuí la brillante idea, a la evidente influencia de la yarara). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                       IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente modifiqué mi camino de rutina, para tocar el timbre de su casa... Allí estaba él, arreglando una de sus cajitas de música, pegándole una pequeña bailarina de cerámica .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-... El viento del jueves pasado la tiró del aparador... ¡Pasá, pasá, no te quedes en la puerta!.(Dijo sin descuidar su tarea)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé mi bolsa de los mandados sobre una banqueta de mimbre, y me serví agua de la jarra del tereré&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn9" name="_ftnref9"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;; tragué lentamente, con la esperanza de recuperar las palabras que me habían quedado pegoteadas en la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael se adelantó diciéndome, - !!Mi querido.. ¡, ¿Te entusiasmo el libro?.&lt;br /&gt;-         ¡Sí! (Le respondí al instante).&lt;br /&gt;-         ¿Sabés que pasa Adán, estamos inmersos, no en la miseria material, sino en la espiritual, no querría parafrasear a Hans Gert Braum...un periodísta (dijo Rafael con suficiencia)...¡un muy buen periodista! (acotó)...este libro mi estimado Adán, “ es un libro revolucionario que muestra que la mayoría de los pobres no son realmente pobres, sino que simplemente están discapacitados”...¿A vos te parece que el gordo Gomez, o Diogenes Ramirez se escapan a la regla?... ¡Son unos brutos!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael hablaba tan convincentemente que no dudé en apostar a favor de su teoría, la que me permitiría con algunos ladrillos de uranio, decir “chau”  a la pobreza y a la incomprensión de Catalina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Hasta acá estamos de acuerdo!... ¡Pero no me pidas torcer la verdad!...Yo no podría reemplazar el amor a una mujer por la traición... mis solos deseos son los de compartir algunos buenos momentos con ella... Simplemente añoro darle un beso tierno... ¡Pensar que se está opacando por la ingratitud de un oscuro miserable!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         -¿Quién es el miserable de la oscuridad? (Atiné a decir)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Quién más que vos Sebo´í?, acaso no te diste cuenta que todo lo que ella hace es para cultivarte, para redimirte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Pero...!, ¡Yo soy su víctima!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿Porqué tanto rencor jovencito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Porque todo fue una mentira!.&lt;br /&gt;-         ¡Y si yo te digo que vos sos la mentira!...&lt;br /&gt;-         ¡Yo soy el hijo de la serpiente!, (imploré desesperado sabiendo la autoridad moral del egresado de la Universidad Pontificia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¿ Matarías a quien amas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡ He matado cientos de víboras! (dije con la firmeza de una columna)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         No eres el único que la quiere para sí; el Lekayá, no es otro que la mismísima muerte que desde hace tiempo la viene a buscar.&lt;br /&gt;-         ¿El Lekayá? (le pregunté incrédulo)-...¡el Lekayá no podría ser la muerte!&lt;br /&gt;-         ¡Ahh nó!, ¿y quién podría ser tan persistente?, no le viste los ojos, las manos sin piel, su vos de ultratumba, su olor a  cementerio? &lt;br /&gt;-         ¿Y porqué todavía no la llevó? (Le pregunté con la vos temblorosa) &lt;br /&gt;-         Por el  cariño del perro Rigoberto a Catalina. Es confianza mutua entre ambos, ella dice que el perro es la reencarnación de su primer amor... por eso lleva el mismo nombre que el prófugo Torales, además, gracias a sus encantos le exigió tiempo para terminar con la misión de rescatarte.&lt;br /&gt;-         ¡A mi!... (Dije incrédulo).&lt;br /&gt;-         Ella tiene la certeza que cuando lo consiga, habrá expiado sus culpas y afrontará la muerte con la tranquilidad de quién sabe, tiene como seguro de vida, la eterna morada del paraíso. .... Así que imagínate muchachito... ¡Si ni la propia muerte la pudo matar!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron sus últimas frases, luego enmudeció y descansó bajo sus párpados blandos. De ahí en más, me hundí en su mismo silencio y me limité a cumplir las tareas domésticas que imponía la patrona. No podía tomar a la ligera las historias de Rafael, por lo que empecé a mirar a Catalina como a una amenaza para mi futuro. Finalmente, ¿no tendría yo el valor de matarla en soledad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los días comprendí quién era yo para ella, y teniendo en cuenta el relato de Rafael, vi la conveniencia de aliarme con el Lekayá,  . ... ¡La perfecta venganza sería depositarla en los brazos de la muerte, la que a cambio me daría la libertad. ... Al fin y al cabo, alguien como ella, no podría satisfacer los deseos de alguien como yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                       X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Lekayá tenía un hábito que cumplía con precisión de relojería, todos los jueves aparecía por el "Paraíso". Su perro Rigoberto le seguía  de cerca, apoyándose firmemente sobre sus tres patas. Sin decir palabra alguna, se sentaba en una silla ubicada en el pasillo, entre el salón principal y la habitación de los placeres. El hombre parecía aceptar resignado la espera impuesta por la madama. Aquel día había llovido sin parar, y las gruesas gotas  reventaban sobre la casa produciendo chispazos de agua contra la estructura que parecía a punto de ceder. Sin embargo, y a pesar de su aspecto enclenque, allí estaba el Lekayá...ni esta tormenta lo detuvo me dije, y pensé en las palabras de Rafael  "y quién podría ser tan persistente?, no le viste los ojos, las manos sin piel, su vos de ultratumba, su olor a cementerio? " A esa altura ya no tenía dudas, él era la mismísima muerte. Con temor pero con esperanzas, le pregunté.- ¿Desea algo la muerte?&lt;br /&gt;(Se quedó mirándome un instante eterno, seguramente sorprendido ante mi conocimiento)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pásame una toalla, que tengo mojadas hasta las bolas!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre tan agresivo (murmuré), pero yo no pensaba enfrentarme a la parca... ¡A ver si cambiaba de idea y me llevaba a mi, en lugar de a la madama!, así que me esfumé para volver a aparecer con una toalla y con una copita de caña blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Para servirle! (le dije sabiendo que los dos teníamos el mismo objetivo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Lekayá aprisionó el vaso de vidrio entre sus dedos toscos como tenazas, "esas manos jamás habrán dado cariño" (pensé) y luego me avergoncé al darme cuenta, que la muerte no tiene sentimientos. Esta tenía las uñas crecidas y ligeramente curvas como las garras de un tigre, su nariz se apretaba contra el labio superior para sorber las últimas gotas de alcohol, y después pasar la lengua por el fondo opaco del vaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé parado ante ella, esperando alguna palabra, pero ésta no hacía más que acariciar el cuello de Rigoberto. Ese día llevaba un saco marrón como las hojas del tabaco, debajo del cual seguramente ocultaría una pistola o talvez una daga filosa... Como era temprano y Catalina jamás lo atendía, me hice de tiempo para acercar  un banquito de la cocina, luego, tomado las pocas fuerzas que quedaban en mis piernas, le conté todo lo que Rafael me confesó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         .....¡Entonces!... Como le dije, no quiero que Usted rompa su acuerdo con la Pikova,...¡eso no!, ¡de ninguna manera!, seré yo quién le de muerte, pero a cambio quiero "Larga vida, Fortuna y Libertad " (dije demostrándole que era un joven de "armas tomar").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ..."Eso es lo que necesito yo" dijo la muerte, mientras se alejaba hacia el baño, donde como siempre permanecía durante largos períodos... No pude evitar pensar en los ritos satánicos y los contactos con el más allá, desde el water de loza blanca, inmenso y florido como un trono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo más tarde, Catalina Pikova, salió de su habitación, seguida de cerca del perro Rigoberto, quien sin disimulo se lamía los testículos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como aprendí mucho más tarde, los sabios esperan sentados el paso del cadáver de su enemigo. La suerte estaba echada, mi destino estaba escrito... Yo no precipitaría lo inevitable. Y así fue... Vi la luz cuando todo era oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era lunes de madrugada, no más del primer amanecer, todavía quedaban gallos por cantar; el calor estaba aún adormecido, y yo caminaba a tientas entre las paredes y la penumbra. Cuando todo hacía pensar en la rutina, percibí en un rincón del salón, las pequeñas quince llamas de las velitas de una torta de confitería. Me había olvidado, ¡ya tenía quince!. Me sentí en falta con mi madrina, y con la vergüenza a cuestas me dirigí a su pieza. La puerta estaba entreabierta, tanto, como su robe de chambre negra con dragones rojos; ella me esperaba con los brazos abiertos, dejándome ver sus intimidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Feliz cumpleaños! (me dijo encendiendo el long play  preferido de Agustín Lara).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                       XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Puesto que ya muchos han intentado escribir la historia de lo sucedido entre Catalina y Sebo´ i, según lo que ha sido transmitido por los que desde el principio, fueron testigos oculares y partícipes de festividades, me ha parecido también a mi, después de informarme exactamente de todos los orígenes......&lt;br /&gt;                                          Lucas. (Alias, Kuré–hú  de Barrio Obrero, nó el apóstol)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                           XIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Adrían!...¿Te acordás del Lekayá,... ¡de su perro!... ¡Adán!, ¿me escuchás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No la escuché, porque sus palabras ya no me servían; simplemente recordé a los pequeños seres del reformatorio, y como parte de ese pasado, me escondí entre las ruinas para lamer la arcilla húmeda de Catalina; lentamente y con sigilo entré en ella... como alguien que vuelve a una casa que no visita desde la niñez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡No me arañes, no me asfixies por favor!! (susurraba en mi oído, mientras  yo disfrutaba anonadado el interminable verano de su aliento).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ella empezó a hablar: - "Esta vez sí, es hueso de mis huesos y carne de mi carne".&lt;br /&gt;-         Calláte...¡vieja loca!, ¡a mi no me vas a seducir como hiciste con la muerte!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ..."por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se adherirá a su mujer y serán una sola carne...."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ekiririna...guaimi-vaí!!&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn10" name="_ftnref10"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;, (le dije mordiéndole el cuello).&lt;br /&gt;- "...Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una jornada intensa que se fue apagando con las últimas luces, y antes que la noche se aleje definitivamente, perdí algunas lágrimas que se congelaron en su mirada.... Ella parecía dormir para siempre con los recuerdos esparcidos en el desorden de su cama. Ceremoniosamente logré colocarle la peluca de largos y caudalosos mechones y opté por contemplarla, sujetándola fuerte de las manos para darme valor, y repetirle la letra que sonaba del disco de Lara “...Porqué pretende odiarte quien te adora, porqué vuelve a quererte quién te odió... Porqué te hizo el destino pecadora, si no sabes vender el corazón...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por algunos instantes seguí girando sobre el disco rayado; después, respiré profundamente todos los secretos y vivencias celosamente guardados en la habitación, y descansé luego a su lado mi historia de enamorados. Enroscado entre sus brazos le hablé como quien conquista lo eternamente añorado; frases dulces, confituras exquisitas que resbalaban sobre su cuerpo enfriado. Volví a respirar profundo mientras abría el arcón de sus secretos, fotos borrosas de mujeres preciosas, una niña divina... seguramente Catalina, un hombre gacho... seguramente su abuelo, un bebé desnudo sonriendo descaradamente... seguramente algún amante, un diploma dorado de un curso de cocina, un papel rugoso, escrito con lápiz de punta gruesa.... Ya no tenía ganas de hurgar en su pasado; ella sabría perfectamente que jamás la hubiese estafado, por eso, y aunque me dolió, con los puños cerrados dejé sobre su mesa de noche, 32.000 guaraníes que era lo  tarifado.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con inconfundible desgano me terminé de poner el pantalón, y me hice de tiempo para absorber el resto del último cigarrillo apagado sobre el colchón. De pie, a su costado, tuve la sensación agónica de estar observando a un animal devorado por el hambre de una bestia infernal... le tuve lástima, pues vino a mi memoria su amarga historia con Rigoberto; sentí compasión por todo lo que perdió al haberme ignorado. Como aquella vez a la serpiente... le resé con respeto, apenas pudiendo tragar saliva por la emoción... Por lo sucedido y por suceder. Y con la sensación plena de haber cumplido mi pacto con la muerte, abrí lentamente la puerta que daba a la galería; y con gran exaltación observé detrás del revoque faltante de las paredes, a los ladrillos dorados de mi porvenir,...Allí estaban, perfectamente alineados aguardando mi salida; puse pues mis pies sobre sus baldosas y repentinamente escuché.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ¡Adán!, ¡gran carajo!... Repasá el piso de la galería... Y sacále  el olor a clericó, y después tráeme un cocido con leche... ¡Y cerrá la puerta que tengo sueño!!  (Gritó Catalina, sin darse cuenta que para mi ya estaba muerta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XIV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adán llegó a Lugano, de la mano de Orlando Alegre, próspero empresario paraguayo, que de músico de restaurantes suburbanos, se convirtió en promotor de futbolístas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adán Escurra era un joven  impetuoso, quién de no haberse roto los ligamentos de la pierna  izquierda, seguramente hubiese llegado a triunfar en las canchas de la Confederación.&lt;br /&gt;Cómo joven con buena estrella, recibió la ayuda y comprensión de una madura profesora de literatura, de la Universidad de Berna. A los sesenta años, Ursula Steiner estaba comenzando a pensar en la jubilación, pero eso no disminuía el interés que sentía por el joven latinoamericano, a quién acogió con mesurada pasión, en el cuarto de huéspedes de su casa.&lt;br /&gt;Ursula hablaba como las locutoras de la televisión, y como si con eso no bastase, realizaba con maestría, ejercicios de danza clásica, apenas vestida, lo que deleitaba y templaba el corazón de Adán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La profesora dedicó muchas horas al joven. –“Mi amigo paraguayo”, era su fórmula de presentación cuando se juntaba con colegas, quienes también se deleitaban con jóvenes parejas de mestizos americanos; todos ellos, sufridos, infantiles y agradecidos, (al menos, eso era lo que pensaban los universitarios europeos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvieron que pasar varios meses para que la Steiner lograse comprender el mensaje evangélico, oculto en el mundo de su huésped.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         “Adán, ¿Te sirvo más carne?”&lt;br /&gt;-         ¡Nó mi reina... ya estoy lleno!&lt;br /&gt;-         ¡Bueno!... ¡Seguí contándome de tu infancia y la forma como llegaste a lo de Catalina!...¿Sí?. (Dijo Ursula Steiner con tono comprensivo, bajando el volumen de la música que Adán le regaló después del primer encuentro amoroso entre ambos; a ella todavía le quedaba el gusto de la marihuana mezclada con los boleros de Agustin Lara)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ...Y...¡Y bueno!... ¿qué querés saber?&lt;br /&gt;-         ¡De vos!, ¡de tu vida! (Ursula prendió el grabador para registrar la voz nasal de su amigo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         ...¡Soy el exterminador de serpientes...!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[2] Sebo´i, (anquilostoma que penetra los pies de las personas descalzas de las regiones tropicales).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[3] Paraíso: Lugar en el que nadie cree, pero al que todos quieren llegar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Putona - la que todos querríamos gozar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Mita-í: niñito, en idioma guaraní.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; San Blás: patrono del Paraguay. &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Cerdo negro en guaraní.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref9" name="_ftn9"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Tereré, (o té paraguayo), preparado con yerba mate o  “ilex paraguariensis”, se bebe helada a todas horas del día.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref10" name="_ftn10"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Guaimí vaí: vieja fea en guarani.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-7518223729454336376?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/7518223729454336376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=7518223729454336376' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/7518223729454336376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/7518223729454336376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/adn-el-exterminador-de-serpientes-y-su.html' title='Adán, el exterminador de serpientes y su pacto con la muerte'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-6225964982612910086</id><published>2007-03-12T07:47:00.000-04:00</published><updated>2007-03-12T07:51:28.498-04:00</updated><title type='text'>Faustina, el padrino y yo.</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOSOTROS Y LOS OTROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de mis recuerdos del Barrio de Trinidad, olían a agua estancada.&lt;br /&gt;...Tal vez a causa de mis fluidos cerebrales, o a los líquidos vertidos desde la curtiembre de David Salomín. Recuerdo la arboleda de aquel país despoblado ... silenciosos y desnudos ejemplares que mezclaban su frondosidad con las nubes del cielo.&lt;br /&gt;¿Como olvidar el sol que bañaba las espaldas de los pecaminosos creyentes?..., almas aceitosas, apretadas como sardinas dentro del tinglado del templo evangélico.&lt;br /&gt;No existía calma tan honda, ¡las piedras dormían! ...en ese lugar jugábamos hasta que las sombras de la noche nos obligaban a volver....Yo tenía entre cuatro y ocho años, pertenecía a una familia de epopeyas e interminables metros de corredor yeré, allí en esa tierra de elegancia austera, donde el tiempo pasaba suave e imperceptiblemente, aprendimos a convivir con viajantes, nómadas, o talvez simplemente gente extraviada, una nueva clase de personas cuyos modales los ponían para siempre fuera de las preferencias de nuestra familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta casta, era el resultado del calor y la soledad experimentados por los jesuitas y sus indias. Nadie los terminaba de asimilar por completo. Los gringos, -(hijos de rubias hienas y mosquitos suburbanos)- quienes, a nosotros nos llamaban los paraguayos, a ellos los llamaban “los desalmados”, por no creerlos capaces de trascender más allá del entorno terrenal. Nosotros, simplemente les llamábamos “los extraviados”. Sus padres eran de clase incierta; sus madres, hembras nutricias con intensos olores a plantas medicinales. Yo era muy pequeño para comprender lo solitarias que esas mujeres debieron sentirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS EXTRAVIADOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los viajantes extraviados constituían nuestra extendida clase pobre. Se las ingeniaban para vivir, sin necesidad de alimentarse cotidianamente.&lt;br /&gt;Esas personas de pensamientos ausentes, estaban ansiosas de aprovechar cualquier oportunidad para abandonarse a la suerte y viajar sin rumbo. Seguramente alguien podría aceptarlos, o por lo menos creer que sus acentos carnívoros no eran de temer. Sin embargo, mientras estuvieran habitando algunas de las colinas de Asunción, se las rebuscaban para comerciar las naranjas que traían los trenes desde la cordillera.&lt;br /&gt;El expreso que marchaba durante horas cruzando terrenos vírgenes, hacía escala frente a mi casa, en Trinidad . Allí limpiaban los boogies, mientras que los fatigados pasajeros bajaban del tren para disfrutar de butifarras y tereré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones, se podía escuchar las locomotoras a vapor, silbando melodías, esperando que algún día alguien reconociese sus esfuerzos. El musical ritmo de las máquinas, inspiraba a los extraviados, quienes orinaban armónicamente contra las paredes de la estación, carcomiendo la pintura a la cal.&lt;br /&gt;El aspecto altivo de los orinadores me fascinaba; sentía atracción por sus pieles café con leche y sus melenas en forma de pan cañón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez y con cierta pompa, mi padre anunció que mi hermano menor y yo tendríamos una niñera “extraviada”, llamada Señorita Faustina. Decían que había tenido un esposo, que nunca fue su esposo,... un maquinista que había muerto por su débil corazón y por la impetuosidad de los dieciséis años de Faustina. Ella no disponía de ingresos ni hogar, pero en cambio ostentaba ojos amarillos y piel coralina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando mi padre se topó con la Señorita Faustina, se conmiseró de ella y le ofreció un empleo con nosotros; esto era un poco extraño, ya que hasta ahora nos las habíamos arreglado muy bien sin una niñera en nuestras vidas. En un principio mi madre y mi abuela se mostraron reticentes, pero al final hicieron una concesión ante lo que consideraron el blando corazón de mi padre, quien prestó especial atención a Faustina, llegando al punto de llevarla a su cama los períodos que mi madre y abuela Cornelia viajaban a Arroyos y Esteros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entonces mi padre, Francisco, Felix, Teodoro Valdovinos, ya era Director de Finanzas del Ministerio de Asuntos Económicos. Era muy amable y de hablar suave, sin posturas presumidas tras su uniforme almidonado. Sus dos cualidades más notables, tanto en casa como en el trabajo, eran su compasión y el ser muy distraído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En respuesta a la sociabilidad de Francisco, Felix, Teodoro, mi madre había adquirido el hábito de descolgar el teléfono a mitad de la noche, con el objeto de dormir sin interrupciones. De todas formas, no faltaba alguien que golpease la puerta. Entreabriéndola un poco, se podía ver el rostro preocupado y suplicante de alguna dama angustiada por no poder conciliar el sueño. Papá siempre aceptaba estas solicitudes de media noche, y al paso del tiempo, creo que muchas personas del barrio y alrededores, llegaron a sentir que tenerlo a su lado, y que les tomara de las manos al sentarse en su lecho, era suficiente para bajarles la temperatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él mismo, creía intensamente en estas medidas (como yo creo en ellas ahora). Tenía una mirada absorbente que estaba llena de pasión “Cerrista”. Era un atributo natural, y no existía ni la más remota duda, que él hubiera cultivado modales para estar junto a sus prójimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que no fue una sorpresa para mi madre, que Francisco Felix, se apiadara de la señorita Faustina. La única exigencia para ella, fue que no comiera el dulce de guayaba en cascos que tanto mezquinaba mi abuela, ni que cocinase con grasa de chancho. Además se esperaba que la niñera, que prácticamente no tenía nada que hacer con dos niños, ayudaría con la cocina y a alimentar el pavo navideño, dándole de beber licor de naranja. Abuela se encargaría de degollar al ave, y Faustina recogería la sangre aromática para hervirla con frutas abrillantadas. Hasta hoy, creo que el respeto que infundía Cornelia, mucho tenía que ver con su maestría para matar el pavo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----- * -----&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La Prometida” -(nuestra gran casa colonial portuguesa)-, tenía gusto a salsa de tamarindo y aires del sudeste asiático; en sus orígenes había sido instalada con habitaciones separadas para los sirvientes, las que nosotros conocíamos como el “palomar”. Poco tiempo después, la señorita Faustina se unió a los empleados que ya la habitaban. Recuerdo a mi abuela justificar su silencio diciendo....”es el trinar de los pájaros el que enmudece a los niños del palomar” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faustina se sintió agradecida por ser incorporada a nuestros juegos. Estabamos acostumbrados a las persecuciones solitarias, entre las sábanas que se secaban al sol. Ahora que éramos tres, formamos de inmediato un trío, que sin saberlo, se debatía en la duda, de disfrutar los rutinarios juegos infantiles, o las largas piernas de la joven viuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---- * -----&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasó mucho tiempo para que la señorita Faustina nos sorprendiera con un novio. Su nombre era señor Florencio Gomez... (la puta que lo parió). Era un criollo que no tenía ningún trabajo ni medios evidentes para mantenerse, solo tenía a nuestra señorita.&lt;br /&gt;Florencio Gomez, se presentó de mañana temprano, mi abuela le recibió sentada en su mecedora, sin dejarle trasponer el umbral de la puerta... no tendría más de cuarenta años, ni menos de cincuenta, apenas algunas arrugas que rasgaban sus ojos, y suficiente altura para disimular su calvicie. Según escuché de mi abuela, Gomez miraba a los ojos sin disimulo, con algo parecido a lo irreverente o a una adolescencia inconclusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las familias evangelizadas como la nuestra, no sabíamos de amores indecentes. Mi abuela y mi madre comenzaron a desconfiar de la pareja. Mi padre respiró profundo, y consideró que no valía la pena siquiera discutir el asunto; pero mi hermano de diez años y yo, en un principio nos sentimos abandonados por Faustina, aunque luego fuimos encantados por este hombre, a quien empezamos a llamar “padrino”; él nos explicó, como se ve la tierra desde la luna, y qué se siente, al pedalear en el espacio oscuro, fresco y silencioso, en viaje rumbo a Plutón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padrino no podía ocultar su condición de artista, sus manos moldeaban el aire y las piedras; esculpía el palo santo, como si fuese chocolate derretido entre los dedos.Tenía la especialidad de encontrar rasgos increíblemente dulces, en rostros amargos. En la casa quedaron dos bustos identificables con las facciones de las señoras. Ellas, de pronto comenzaron a tratar al padrino con amabilidad y tolerancia, encantadas por el sonido de su clarinete. Pero sobre todo, el padrino hablaba “aterciopeladamente”... como si estuviese cantando boleros... era un gran hipnotizador. Se sentaba cada noche con una copa de caña en la mano y nos recreaba sus largas y desesperadas caminatas. Ojalá pudiera recordar los detalles, solo recuerdo su convicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él podía hacer cualquier cosa, desde meternos en el cine sin pagar entrada, hasta hacernos entender las diferencias entre los insectos machos y hembras. (Hoy en día ni siquiera puedo pensar en mujeres, sin tenerlo presente). Nunca le faltó tiempo para nosotros, sin embargo, este mago desaparecía por completo durante largos períodos. Nadie parecía saber a donde iba o cuando regresaría; más tarde, los mayores ...///&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...///&lt;br /&gt;descubrieron que el padrino estaba organizando una logia. Después de uno de estos viajes, cuando supimos de sus asuntos, le preguntamos que era un “masonero”. “Masón “ respondió, es una persona que acumula respetabilidad, es alguien que cree en la igualdad y la fraternidad. Entonces, le pregunté si el era uno de esos .&lt;br /&gt;- Mi principal característica es ser un *ateo fornicador (respondió).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto no nos molestó, hasta que nos explicó que un ateo es una persona que no cree en Dios... Nos sentimos ofendidos. ¿No creer en la virgen de Caacupé?. Sin perder un instante, le contamos a las dos matronas de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del rezo de la cena, mi madre resolvió que le insinuaría con cortesía a la señorita Faustina, que buscara otra persona con quien “compartir”. El consomé quemó el paladar de mi abuela, y grito..”- ¡Échenlo!..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V (EL DESTIERRO )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ordenó trancar las puertas y no volver a verlo. Aunque nadie dudaba de la capacidad de sus saltos atigrados, para trepar los tres metros de muralla... a las dos de la tarde, los días pares, para empollar los huevos en el cuarto de Faustina....(así decía mamá).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las tardes quedamos consignados a estar con abuela, cuyas historias del Kurupí y el Yacyyateré, nada tenían que ver con sus modales afrancesados. Debo reconocer que no eran historias tediosas, tenían misterio. Las moralejas eran fáciles de comprender y se quedaban grabadas por siempre. Lo que era más notable, abuela explicaba que los poderes más increíbles, pertenecían a los seres más vulgares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso un niño de ocho años podría valorar esas historias o leer las mentes de las personas, como supuestamente lo hacía el yacyyateré? Mi madre respondía con firmeza que sí. Los niños de fe podían hacer esto y más. Alguna vez nosotros experimentaríamos la fe. Ella nunca nos dijo que se necesitaba para eso. Al parecer, se necesitaba de algo más que creer, porque ella misma, una creyente absoluta, no podía adelgazar aunque se lo pidiéramos durante todo el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo, mi hermano de diez años quedó muy impresionado con esas historias. Abuela Cornelia jamás le hubiese contado los detalles que Faustina llegó a explicarle una tarde lluviosa en el “Palomar”. Como casi todas sus historias, la historia épica del Kurupí era muy común, pero lo que Pablo no supo hasta ese instante, fue que Faustina había sido poseída por el señor de las sombras, sobre unas piedras calientes del arroyo de Piribebuy. Más golpeado quedó, cuando vio una ilustración en la que el Kurupí exhibía orgulloso su largo pene enroscado en la cintura. En ese preciso instante Faustina dejó de ser el ángel de las siestas y se transformó en la “Diosa del Palomar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia que tanto impresionó a Pablo tenía que ver, quiérase o no, con el interés de los varones de la casa en Faustina.... ella le hizo entender, los vicios de las mujeres viudas.&lt;br /&gt;-¡Papito!, no te asustes, no fue el Kurupí...fueron esos muchachos que mojan las paredes de la estación. (Dijo susurrando en tono de confesión, intentando tranquilizar a mi alterado hermano).&lt;br /&gt;· Aquel que difunde sus ideas por medio de la penetración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las puertas de “La Prometida” se cerraban herméticamente, creando un vacío sin tiempo en los corredores que rodeaban a sus habitantes; nadie podría internarse en ese refugio de dioses y gente ordinaria. Parecía que mientras durase el frío, duraría la desaparición del padrino, mi abuela no tuvo que recordarme que lo olvidase. Mi propio temor me había alejado de él, yo no querría mirarle a los ojos, de haber podido evitarle. Sin embargo, un día mientras lo recordaba, lo vi en un patio vecino, sentado sobre un cilindro de guayacán, con la mirada atravesando las intimidades de mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Donde has estado? - me preguntó sin esforzar su voz, mientras acariciaba la cabecita de su pequinés de paladar negro y largos bigotes -¡Te extrañé!...¡hay muchas historias que contarte!....¿verdad Pu-Yi ?. El animal cerró los ojos con indiferencia y gruñó en tono de desaprobación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estuve ocupado -murmuré-&lt;br /&gt;- ¿Negocios? - dijo el padrino con su voz cómica- ¡el niño creció!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escucharle, me sentí mejor. Yo quería al padrino. La idea que era ateo, me atemorizaba, pero fuera de eso todo estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Verdad que bromeabas cuando dijiste que eras ateo? - le pregunté-. Para entonces, los misioneros cristianos de la iglesia de Jesucristo de las últimas semanas, quienes administraban nuestros diezmos, nos informaron que el ateísmo era sinónimo de comunismo y representaba el mal absoluto. Los llamaban “sanguijuelas”, de modo que no dejaban dudas de su relación con la sangre .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡De ningún modo! (respondió el padrino con frialdad)&lt;br /&gt;¡Creo en lo que creo!....no, en el cura que toma el té con tu abuela los sábados por la tarde ... no te estoy pidiendo que aceptes mi opinión. No tienes porqué hacerlo. Pero tampoco tienes el deber de escuchar a los idiotas predicadores de la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era lógico y tenía un atractivo pecaminoso. Gracias a Dios que no había nadie más que lo escuchara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y entonces qué pasa cuando muere una persona? -le pregunté- ¿A donde vamos?&lt;br /&gt;-A ninguna parte....¿ acaso crees que estoy muerto?-dijo sin convicción-.&lt;br /&gt;- No no creo que estés muerto.&lt;br /&gt;-Tu vida es tuya y podrás hacer lo que puedas, tu muerte no te pertenecerá...pero tienes derecho a la fe....estoy seguro que disfrutarás con tus seres amados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia del padrino, mi realidad parecía tener la ventaja de no estar contaminada. No quiero decir que la única realidad no contaminada fuese la de los niños, ya que en mi caso, no podía hacer nada para purificar mis pensamientos, y lo que era peor, me dolía el estómago al imaginar a Faustina, agraviada por la ironía de Florencio Gomez, a quien una vez le escuché decir....”¡lo que más me gusta, es lamer su cuerpo luego de haberlo mojado con caña!”.&lt;br /&gt;De nada me servía recordar los consejos de los mayores para llegar a la adultés . ¡Yo ya era un adulto!, o como debía entender, que las precisas descripciones del Padrino, para explicarme su amor por ella, fuese algo de tanto interés para mi. ¿Como ser indiferente a sus senos, cuando el Padrino me dijo que eran más bellos que los cerros de Paraguarí?. No pude dejar de espiarla durante sus baños al anochecer, en medio del patio de servicio, ..¡.sola bajo la luna que plateaba sus formas duras.!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo amaba a la viudita (como le llamaba mi abuela), y detestaba oir al padrino cuando su aliento de caña barata, decía:&lt;br /&gt;- Faustina me desea con locura, ¡aún más que al cura que visita a tu abuela!.... ella misma, se arrodilló a confesarle, que....“Florencio Gomez es cien veces más hombre que ti”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en los fondos de la casa, en la pequeña pieza de Faustina, Florencio Gomez, me explicó los rituales de esa mujer tan cercana a mi familia, yo no entendía que se tratase de la misma persona, pues él, parecía poseído cuando hablaba de ella, entonces sacó una tela de mosquitero del rincón donde solía haber un cántaro, y señaló una escultura de formas pecaminosas, pronunciadas.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;-¡Es una nariz, ...es mi nariz!...dijo orgulloso .....es el maravilloso trabajo realizado por las manos de Faustina.&lt;br /&gt;Yo era pequeño y nunca había visto nada semejante, me sentí lánguido y con arcadas que me obligaron a confesarle.&lt;br /&gt;- !Yo también la deseo!....( salió del alma como un vómito liberador).&lt;br /&gt;- ¿Qué, qué?...&lt;br /&gt;- ¡Que también la deseo!&lt;br /&gt;- Eres muy pequeño para desear en esa forma...¡te puede hacer daño!&lt;br /&gt;Ignorando sus consejos, le dije:&lt;br /&gt;- ¡Quiero mirarle a los ojos durante siglos, quiero morder suavemente sus labios y apretar sus manos frescas, bajo las coloridas luces de su resplandor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padrino parecía contrariado y me recitó un renglón de poesía anglosajona.&lt;br /&gt;- ¡Te vi una vez ! - sólo una vez- hace años: Cuántos, no los diré; pero no muchos.:..........-¡estás loco pequeño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arroz con leche, me quiero casar...con una señorita de San Nicolás...&lt;br /&gt;Que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar...&lt;br /&gt;con ésta sí, con ésta no, con esta señorita me caso yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que se tiene un nuevo ángulo es muy difícil dar marcha atrás. Las cosas que vi a mi alrededor me confirmaron de modo absoluto mi incredulidad, así como mi dedicación a las artes, como el mejor modo de mantener mi sentido del humor en forma intacta..... Quizás algún día, alguien me pueda explicar porqué el padrino robaba las camisas de mi padre, y porqué le sacó una perla a la corona de la venerada imagen de la virgen del Rosario. Talvez, algún día podamos someter a mujeres como Faustina, talvez seamos los amos, pero la realidad es distinta.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señorita no vivió con nosotros para siempre. Un día recibió una carta en la que le avisaban que su hermana mayor, enfermó de gravedad y vomitaba discursos proselitistas todo el tiempo. La llevaron a la seccional número 666 de Ita Pita Punta, donde un grupo de ingenieros la examinó. Le tomaron una muestra de orina y resultó, ser liberal....¿pero quien la habrá embarazado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces mi padre se había opuesto a las sugerencias de mi madre y mi abuela, para que nuestros “viajantes extraviados” buscaran otro lugar para vivir. Ahora no tenía alternativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca los volvimos a ver, aunque muchos años después oí en forma vaga, que el padrino trabajaba como vendedor ambulante. Lo odié durante un tiempo, pero cuando desapareció al doblar la esquina, sentí angustia por haberlo perdido. Aún siendo un ateo sinvergüenza, había sido mi primer maestro. Me mostró, sin lugar a dudas, el camino por el cual transitaría, ya que yo y él, éramos dos líneas paralelas que a la larga se unirían en el infinito, lugar en el que confirmaríamos ser la misma persona.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-6225964982612910086?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/6225964982612910086/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=6225964982612910086' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/6225964982612910086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/6225964982612910086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/i-nosotros-y-los-otros-algunos-de-mis.html' title='Faustina, el padrino y yo.'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-4288424725020820</id><published>2007-03-11T20:20:00.000-04:00</published><updated>2007-03-11T20:21:24.556-04:00</updated><title type='text'>Treinta y tres grados seis décimas</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;Las baldosas traban el andar de Carmen, Carmen es mi bisabuela.&lt;br /&gt;Cada dos o tres pasos, uno de sus tacos se entierra entre ladrillos.&lt;br /&gt;Como una ceremonia interminable, esquiva las plantas, las sillas y las personas que quedaron durmiendo en la galería.&lt;br /&gt;Con delicadeza, acerca una lámpara a las distintas caras, y les recita en francés, antiguas canciones de cuna.&lt;br /&gt;Poco a poco va dominando la oscuridad y cuenta las lámparas que debe encender, la suma se mantiene en catorce desde hace treinta y ocho años.&lt;br /&gt;Es muy importante utilizar kerosene, porque aunque parezca mentira, todavía queda olor a muerto.&lt;br /&gt;Carmen es miedosa y piensa que la luz los alejará si se acercan.&lt;br /&gt;Antes que la luna esté en lo más alto del cielo, hay que iluminar los recuerdos. Ese es el motivo por el que corre angustiada.&lt;br /&gt;Hace equilibrio sobre macetas y va iluminando porciones de pared blanca.&lt;br /&gt;En ese momento siente un gran alivio, sólo quedan seis lámparas.&lt;br /&gt;A medida que la luz construye una casa inmensamente lejana, resalta la ropa negra de Carmen. Un rosario de plata se balancea lastimándole el cuello, hasta arrancarle grititos de placer. El placer aumenta  junto con los gritos.&lt;br /&gt;Sin saber porqué, trata de hacer silencio.&lt;br /&gt;A medida que lo logra, siente un peso delicado que masajea su espalda, la respiración se le corta y un aire tibio le calienta el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-         Carmen...&lt;br /&gt;-         ¿ Sos vos ? (Dijo tapándose la boca con ambas manos).&lt;br /&gt;-         Discúlpame el susto, pero es el único momento en que te puedo ver.&lt;br /&gt;-         ¿Cómo estás Sebastián?&lt;br /&gt;-         Muerto... como todo el mundo. Aparte, yo no me llamo Sebastián.&lt;br /&gt;-         ¡Entonces, saque sus manos, ¿para qué vino?&lt;br /&gt;-         Para lo que todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con suavidad de serpiente, el brazo derecho de Carmen se  escondió en un bolsillo. De la misma forma sacó un brillo plateado, ante la ignorante mirada del visitante; cortando el aire en cien pedazos, manchó las paredes con sangre. Lentamente, secó sus manos en la ropa del muerto, y arrastrándolo con maestría lo sentó en la galería junto con los que duermen.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-4288424725020820?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/4288424725020820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=4288424725020820' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/4288424725020820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/4288424725020820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/treinta-y-tres-grados-seis-dcimas.html' title='Treinta y tres grados seis décimas'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6923670748741265289.post-7402456201141048357</id><published>2007-03-11T17:06:00.000-04:00</published><updated>2007-03-11T17:11:12.281-04:00</updated><title type='text'>Introducción: Una invitación a la lectura.</title><content type='html'>&lt;span style="color:#990000;"&gt;Por Julio Peñate*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas líneas no pretenden ser un análisis pormenorizado del conjunto de cuentos que el lector tiene entre manos: la historia de la literatura, con la perspectiva que le dará el tiempo, dispondrá de recursos suficientes para esa tarea. Sí, ambicionan ofrecer una serie de observaciones que destaquen el interés de estos relatos, que orienten al receptor a través de sus páginas y que favorezcan una lectura  atenta de las mismas. Para ello, y teniendo en cuenta que una introducción no debe suplantar al texto que presenta ni retrasar el placer de la lectura, he concentrado la atención en una gavilla de aspectos, ciertamente breve pero representativa de las características textuales de los relatos que tengo el placer de introducir. Se trata de dimensiones capitales en el discurso narrativo como los actores o personajes de la historia, la estructura general del relato y los planos ficcionales en los que se sitúa. Concluiré deteniendomé unos instantes en el comentario de un texto representativo del conjunto pero que por su brevedad y asunto pudiera pasar desapercibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En cambio, no insistiré en las posibles homologías entre el mundo ficcional  y el medio histórico y real al que pertenece el autor: siguiendo en este punto la que me parece ser la intención del propio creador, confiando en la pericia del público para leer entre líneas las conexiones sugeridas por los relatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EN TORNO A LOS PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Con frecuencia el narrador se confunde con el protagonista de la historia y esto bajo dos aspectos, en primer lugar, porque el relato suele rememorar un acontecimiento (o una serie de ellos) decisivos en la vida del propio narrador; en segundo lugar, porque se intenta establecer una proximidad llamativa entre narrador y narrado. Veamos ambos puntos: en lo referente al primero y, como requieren los cánones del relato breve&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;, se opera una selección rigurosa de hechos especialmente significativos en la existencia del protagonista, hechos que justifican el ser narrados por esa misma significación y porque sugieren rasgos de la personalidad del personaje y de su mundo sin necesidad de explicitarnos,  con lo cual se logra otro principio narrativo básico del cuento literario: la capacidad de aludir  a contenidos eludiendo su exposición. En este sentido hay textos que destacan por su particular economía expositiva dando, no obstante, los elementos de información necesarios y suficientes, por ejemplo, Treinta y tres grados seis décimas y el Amor del gato y la mosca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En cuanto al segundo punto, la proximidad entre narrador y narrado, en los relatos de este volumen se logra romper con la distancia esperable entre el personaje tal y como era en el momento de los hechos contados y el narrador que cuenta tales hechos desde su vivencia actual: como suele aparecer claramente en la relación autobiográfica, esa distancia indica que ambos entes discursivos no son el mismo: los años pasados, la experiencia vital adquirida y el personaje que fue el narrador que hoy lo convierte en objeto de su atención. En cambio, aquí, con muy buen criterio, se ha intentado mantener la ilusión de esa conexión, de esa especial empatía para situar al lector en una atmósfera lo más próxima posible al momento y al personaje que vivió los acontecimientos narrados (tal proximidad es patente en relatos como, Adán el exterminador de serpientes, por ejemplo). De esa manera acompañamos mejor al protagonista en sus peripecias y particularmente en su descubrimiento de la vida social, del conflicto que le opone a los demás e incluso de la realidad de su propio cuerpo (pensemos, como por ejemplo, el entrañable Adán del cuento que acabamos de citar o en Coco, protagonista de La importancia de llamarse Jean Baptiste Pororó). Por su puesto, el lector no puede olvidar que el narrador de hoy no es idéntico al personaje de ayer y los cuentos así lo muestran al menos con dos estrategias discursivas, la misma selección de los hechos narrados (que son significativos para el narrador actual y por eso los ha seleccionado para contarlos) y el recurso a la ironía: los ejemplos no faltan a este respecto como la “conmiseración” de don Francisco en Faustina, el padrino y yo, cuya piedad para con una atractiva criada le impulsa a acogerla benévolamente en su propia cama…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ese narrador-personaje pone de relieve  un notable rasgo característico de buena parte de la narrativa de Esteban Bedoya: la persistente tensión entre unidad y ruptura. Por un lado, la tenemos en la entidad ya indicada del propio narrador, a un tiempo el mismo y distinto del protagonista de los hechos. Por otro, el cuestionamiento de la posibilidad de la harmonía en el momento mismo de realizarse (pensemos, por ejemplo, en El amor del gato y la mosca, de título ya bastante expresivo). Finalmente, la evolución de toda una serie de relaciones consideradas inicialmente como muy positivas pero que evolucionan hasta desembocar en la ruptura más terminante ya sea a través de la separación física o incluso mediante el proyecto de asesinato tal y como se manifiesta Adán, el exterminador de serpientes ( a este respecto, es significativo observar que la única relación armoniosa y estable aparezca en un relato situado en un hipotético futuro: Mi hijo es un angel).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo ello tendría acaso una importancia menor si no fuera porque en algunos relatos se insiste en lo positivo de la unión, de la continuidad, de la relación familiar como una forma o incluso como una base necesaria para la propia presencia del mundo.&lt;br /&gt;No es casual que el conjunto de relatos se abra con una historia protagonizada por un antepasado del narrador ficcional, su bisabuela Carmen, que permite vincularlo con la historia familiar y que, a pesar de su comportamiento algo ambiguo, parece retener la simpatía de dicho narrador: ya sabemos (la crítica literaria ha insistido bastante en ello) lo decisivo de las primeras páginas en la lectura de un texto literario; ellas nos introducen en el mundo de la ficción, nos delinean sus rasgos básicos y permanecen en la sensibilidad del lector como el punto de partida indispensable para situarlo en el universo narrativo que se abre ante él. Así, de una forma o de otra, este tipo de actante reaparece en la mayor parte de los textos pero baste ahora recordar a Virginia en La importancia de llamarse Jean Baptiste Pororó, a Catalina en Adán el exterminador de serpientes y a la madre en Faustina el padrino y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; SOBRE ESTRUCTURA Y AMBIENTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la necesaria brevedad de éstas páginas, debo mencionar por lo menos uno entre los múltiples rasgos llamativos en la configuración formal de los cuentos: éste bien puede ser su propia diversidad composicional, diversidad en la que es factible distinguir varios apartados. En primer lugar, conviene descartar la posible impresión de un matiz casi poemático aplicable a la generalidad de los relatos: si ello es perceptible por ejemplo en El plantador de amapolas o en Mi hijo es un ángel, que podrían incluso verse como extensos poemas narrativos, el tono es muy distinto en cuentos como Amor en una noche de verano y en el Amor del gato y la mosca. Si sobre el primero de ellos hemos de volver más tarde, notemos ahora, a propósito del segundo, la carga irónica incluso paródica que lo sostiene, su discurso entre culto y coloquial, el mismo asunto poco propicio para emanaciones líricas, todo ello destinado a dar un aire de aparente “cotidianidad” y a facilitar así la recepción de un asunto tan poco convencional como el allí tratado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En segundo lugar, se percibe un contraste muy marcado entre las “oberturas” de los distintos relatos. Resumiéndolas, diríamos que en una parte de ellos se entra en forma directa y casi coloquial, situándonos inmediatamente en un universo ficcional que luego puede resultar realmente familiar…o todo lo contrario (esto último sucede, por ejemplo, en la Importancia de llamarse Jean Baptiste Pororó). En otros, la apertura se realiza en un nivel de cierta solemnidad, para advertir de que el mundo en el cual entramos es diferente del nuestro, ya sea en el espacio (véase el ambiente exótico de El plantador de amapolas) o en el mismo plano de ajenidad, de extrañamiento y de tono narrativo y expositivo a lo largo del texto. Así, la obertura de El plantador de amapolas posee incluso una disposición tipográfica más bien propia del poema:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los plantadores de amapolas tienen sueños prolongados&lt;br /&gt;            Sueños en los que sus manos se liberan de las hojas aromáticas.&lt;br /&gt;            Sus cuerpos gachos se alimentan con la esperanza de flamear en libertad (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Y la narración propiamente dicha comienza en un nivel próximo al de la abertura, nivel que se mantendrá básicamente estable a lo largo del relato (lo cual no será uno de los menores méritos de un texto que se sitúa de entrada en semejante plano de expresión):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Libre de mi mismo y de Dios, di rienda suelta a mis instintos…(a algunos). No fue difícil descender entre los cañones montañosos del Himalaya, en cuyos pétreos murallones se concentran no sólo las aguas del otoño sino las energías positivas del tiempo(…).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En tercer lugar, esa variedad de registros se manifiesta también en un ingrediente tan fundamental del relato como es el diálogo: en los cuentos que acabo de citar encontramos un tipo de frase, un orden de contenidos, una extensión y un sistema léxico marcados por la pertenencia a un medio cultural relativamente elevado, mientras que en relatos como Adán el exterminador de serpientes, el intercambio verbal se vuelve chispeante, nervioso, entrecortado, jugando hábilmente con el doble sentido, combinando léxico y estructuras sintácticas del castellano y del guaraní, todo ello como corresponde al tipo de hablantes que componen dicho diálogo (hacia el final de estas páginas matizaremos algunos puntos a propósito de tales intercambios verbales). En mi opinión, la principal nota común que une a semejante riqueza discursiva es la correspondencia entre diálogo y situación, entre diálogo y asunto, entre diálogo y personajes: desde el habla campesina hasta la más culta, desde el asunto metafísico hasta el -aparentemente- más banal, desde la situación de tensión grave hasta la del “simple” juego amoroso. En un volumen de relatos de estas dimensiones, no era fácil encontrar tal variedad de circunstancias dialogales ni tanta adecuación entre situación escénica y expresión verbal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En cuarto lugar, lo que podríamos calificar como “escenografía narrativa” también se distingue por esa misma variedad de matices y situaciones: en lo que concierne a los actantes, relatos con uno o dos personajes y relatos con una auténtica galería de ellos: Si en Treinta y tres grados seis décimas, sólo hay un verdadero actante, la abuela Carmen (los demás no parecen superar el estadio de sombras), en Adán el exterminador de serpientes no cesan de aparecer hasta en a misma conclusión de la historia. En cuanto a los ambientes, con frecuencia estamos en el Paraguay del siglo XX (con notas y alusiones claras a la época de Stroessner) pero también nos podemos hallar en el extremo Oriente o en Europa Central y tan pronto en el tiempo actual como en el futuro. En lo relativo a los actores de la historia narrada, pueden ser tantos seres humanos en distintas circunstancias y condiciones como animales irracionales o incluso la mezcla de unos con otros (Amor en una noche de verano y La fosa de los osos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, la estructura temporal de la acción, puede abarcar períodos extensos de la vida humana, a veces hasta varias generaciones (tres en Mi hijo es un ángel) pero también puede limitarse a unos minutos en los que se condensa una acción particularmente reducida, precisa y con un mínimo de actores como en El amor entre el gato y la mosca. En cuanto a las peripecias, pueden ser mínimas como en el cuento ahora citado o revestir una complejidad que desafíe incluso las posibilidades del relato corto, como sucede precisamente en Mi hijo es un ángel y sobre todo en La fosa de los osos, el más extenso de todos&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;. Finalmente, en los cuentos de nuestro autor caben tantos desenlaces cerrados, historias perfectamente concluidas, como otras en la que el final permanece abierto dejando la resolución en las manos del lector, sin olvidar el relato que alude a una cierta circularidad como en Adán el exterminador de serpientes, cuyo final bien puede invitar a comenzar de nuevo la lectura de una historia que sin duda nos parecerá cada vez diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PLANOS  NARRATIVOS: REALISMO Y FANTASÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien, de acuerdo con la variedad mencionada, se dan en este volumen muy diferentes planos narrativos, encontramos una preferencia marcada por el nivel de lo fantástico o más bien de lo maravilloso. En efecto, en cuentos como Adán el exterminador de serpientes,  predomina un cierto realismo, una intensa preocupación por describir (y se logra con acierto) situaciones y personajes fácilmente relacionables con seres y circunstancias de la realidad extratextual, concretamente de la sociedad paraguaya del siglo XX. Sin embargo, aún en ese plano es difícil no percibir una cierta retención expositiva que no creemos producto de una incapacidad o temor de ir más allá sino que se ha introducido como una estrategia discursiva consciente para impulsar la búsqueda o la curiosidad del lector atento. Tal vez por este mismo motivo, se detecta en el libro una preferencia por la ambientación en el universo de lo fantástico-maravilloso &lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; : recuerde el lector lo que ya dijimos de animales irracionales como protagonistas o de la localización de la acción en tiempos futuros en uno de los relatos anteriormente citados (incluso en el relato de Adán…, que hemos presentado como ejemplo de cierto realismo, encontramos un breve diálogo entre la serpiente y el protagonista). Unas veces, la manifestación de esa otra dimensión de la existencia, de lo extraordinario, de lo inexplicable pero de todos modos presente, se impone por  sorpresa, cuando nos creíamos instalados en un mundo comprensible, idéntico o semejante al nuestro. Justo en ese momento puede surgir la frase definitiva que nos sitúa en el otro reverso de existencia. Es lo que sucede con Carmen y su interlocutor en Treinta y tres grados tres décimas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            -Discúlpame el susto pero es el único momento en que te puedo ver.&lt;br /&gt;            -¿Cómo estás Sebastián?&lt;br /&gt;            -Muerto…como todo el mundo. Aparte, yo no me llamo Sebastían.&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;            Otras veces la situación aparece delineada con claridad desde el principio y debemos aceptar temporalmente el mundo descrito como si fuera el nuestro: pensemos, por ejemplo, en El amor del gato y la mosca,  relato en el que la particular situación narrativa queda descrita desde el primer párrafo. Finalmente, en otras se mantiene, incluso se cultiva casi amorosamente, la duda respecto al estatuto ficcional del mundo descrito (ambientación más bien realista o fantástica), como sucede en Amor en una noche de verano y en La fosa de los osos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En este tipo de escenografía se explaya con especial soltura la pluma de nuestro autor, que muestra una gran habilidad en presentar ambientes y situaciones mediante contornos voluntariamente imprecisos, breves y como inacabados: lo que nosotros llamaríamos una “descripción con luz indirecta”, descripción que tiene la facultad de sugerir sin imponer, de amagar y no golpear y, en definitiva, de aludir a dimensiones muy concretas de la realidad humana, continental o nacional así como a una determinada visión del mundo que puede ser propia del autor o/y del medio sociocultural al que pertenece. Como suele suceder en numerosas creaciones de la literatura fantástica, el alejarse de la realidad en el argumento narrativo puede ser una de las maneras mas eficaces de incidir literariamente en ella: pensemos en tantos relatos de Horacio Quiroga, Alejo Carpentier, José Donoso, Julio Cortazar, Alvaro Mutis, Roberto Bolaño o Mempo Giardinelli, por citar solamente algunos escritores latinoamericanos de indiscutible valía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Notemos no obstante, que todo lo anterior no impide la existencia de descripciones que son, cuando el caso lo requiere, un auténtico festival de colorido y plasticidad pictórica, según lo demuestran diversas secuencias sobre todo de Adán, el exterminador de serpientes, acaso la más lograda en este aspecto. En nuestra opinión, estas secuencias sirven, de forma indirecta, para demostrar la competencia de nuestro autor en este campo, y sugerir que, si no la utiliza en otros momentos, no es por desidia sino por decisión de construir un discurso literario con otro tipo de herramientas: que ha apostado, en buena parte de sus textos, por el riesgo y el mérito literario consistente en preferir la alusión sugerente al retrato parcial y unívoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BREVE COMENTARIO DE UN CASO: AMOR EN UNA NOCHE DE VERANO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un modesto vaqueano no tiene otro amor que el de Rosario, a la que cuida y quiere como si fuera una Dama. Un día ella desaparece, Juan la busca desesperado y la encuentra descuartizada sirviendo de alimento a una familia de pobres campesinos. La cosa nada tiene de particular: para ellos sólo se trataba de una cabra de montaña como tantas otras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Al principio del texto nos hallábamos casi ante una idílica estampa campestre, un locus amoenus ciertamente degradado (por la intimidad de las relaciones entre Juan y Rosario), en el que no obstante se echaba de menos la presencia de los otros, de los amigos que habían iniciado al protagonista en los secretos del sexo y de la vida. La existencia es soportable sólo gracias a la compañía de Rosario, que para Juan es mucho más que un mero ser irracional. Esa armonía (probablemente insatisfactoria para el lector, que percibe sus límites) se quiebra de forma irreversible con la desaparición de la compañera, sumiendo al protagonista en la desesperación. El impacto de lo sucedido al personaje surge con singular fuerza por la rapidez del paso de un sentimiento a su contrario y por la misma brevedad de un texto que permite oponer, casi a vuelta de página, la relativa alegría a la total aflicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Densa, breve, de una sola pieza, la historia posee gran intensidad emotiva que se grava fácilmente en la sensibilidad del lector. Para ilustrarlo bastará recordar el  final del texto, el momento en que, frente al gozo de los campesinos satisfechos por el inesperado banquete, Juan descubre con horror lo sucedido a su compañera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan (…) se limitó a observar la ronda …, viejos y niños satisfechos…, miradas cándidas desbordantes de privaciones, caras redondas, bocas repletas, labios encerados por la grasa del animal sacrificado, ¡cabra de las montañas! Animal en el que los ojos, el cuello…, la cabeza…,¡sí la cabeza!, los ojos marrones deshinchados y opacos…, su piel suave colgando en un alambre…, piel de hembra…, ¡moscas de mierda! Juan bajó la vista, descansando la tristeza sobre los hombros; apretando el machete gritó con desconsuelo irreversible…, ¡Rosario!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Este relato importa no sólo por su especial eficacia discursiva (concisión, precisión, intensidad, final en el culmen de la tensión) sino también por la densidad de su posible significación: presenta de manera emblemática la oposición antes citada y característica de  los relatos aquí presentes, entre unidad y ruptura. Posiblemente la armonía inicial no sea todo lo satisfactoria que cabría desear pero es sin duda aún más lamentable que ni siquiera ella sea posible en el universo aquí descrito y que, además, no aparezca ninguna alternativa factible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La ruptura, la separación, la amputación de algo esencial parece ser el destino final del personaje. Ese desenlace, presente igualmente en buena parte de los otros textos, podría aludir  a peripecias biográficas del propio autor pero lo importante es la posibilidad de que su alcance sea mucho mayor, de que corresponda por ejemplo, a circunstancias significativas de la historia y la sociedad a las que él pertenece. Y no cabe duda de que éste y otros textos del volumen recogen y escenifican rasgos fundamentales de la historia paraguaya como son los conflictos que han provocado la pérdida (exilio, emigración, represión, muerte) de una parte indispensable de sus miembros y acaso de su propio ser en cuanto  colectividad social. Lo destacable aquí en el plano estético es que un relato aparentemente localista, breve, con unos protagonistas sin mayor relieve y con un asunto en apariencia casi intrascendente, posea tal capacidad de evocación. Algo semejante se podría rastrear en los demás textos, pero quizás baste con un ejemplo para llamar la atención del lector sobre lo que le espera en las páginas de este libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Anotemos también que lo dicho aquí a propósito del conjunto de un relato se puede percibir también a otros niveles quizás menos evidentes (pero no por ello menos reales) como puede ser la estructura y  situación de recursos discursivos tales como el diálogo&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;. En principio, el diálogo supone un acuerdo mutuo para llegar a algo de interés común, implica una cierta nivelación de los interlocutores (en el caso de una situación jerárquica  marcada, el diálogo tiene escasas posibilidades de fructificar) y supone también que todos ellos han de sacar provecho del intercambio verbal. Ahora bien, muy pocas de esas condiciones se producen en los textos aquí presentes; más bien predominan elementos con el doble sentido, la rivalidad, el interrogatorio, la orden, el rechazo de la colaboración y la ruptura inesperada del discurso. Así pues, esa tensión entre la necesidad de instaurar un intercambio diagonal y su frustración casi generalizada es una manifestación particular del fenómeno que hemos descrito a escala global, válida para la generalidad de los demás relatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EN RESUMEN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hay en el conjunto de cuentos de Esteban Bedoya un ingrediente de exploración de diversos recursos narrativos, hay además una prueba de su capacidad para dominarlos, hay también, bajo la diversidad, una básica de perspectiva, pero no se trata aquí sólo de ejercicios de estilo brillantemente logrados. En efecto, hay bastante más que todo eso: la puesta en escena de un estilo narrativo, de un universo ficcional propio, de una sensibilidad cultural que le permite conectar con la historia a la cual pertenece el autor y representarla con eficacia estética y ser al mismo tiempo parte significativa de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos textos valen ciertamente por lo que anuncian en futuros trabajos de su autor  pero también valen por sí mismos y están llamados a figurar dentro del patrimonio reducido pero muy brillante de las letras paraguayas y de la lengua española en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                       Julio Peñate Rivero *&lt;br /&gt;                                                           Universität Bern/ Université Fribourg&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; La literatura crítica en torno al cuento literario es muy amplia, sobre todo con las numerosas aportaciones que han tenido lugar a lo largo del siglo XX. Como ejemplo de la renovación pluridiscliplinar de los estudios en este campo, nos permitimos citar el volumen colectivo dirigido por Georges Günter y Peter Fröhlicher teoría e interpretación del cuento, Berna, Peter Lang, 1995.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Gracias a sus dimensiones se aprecia en este relato, una mayor individualización de los personajes principales, una notoria amplitud en el desarrollo de las peripecias y una mezcla o síntesis de diversas corrientes narrativas (relato policial, fantástico, de intriga), elementos todos que aluden a un universo fácilmente desarrollable en el espacio de una novela.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Sobre todo a partir del estudio, hoy clásico, de Tzvetan Todorov Introduction á la litterature fantastique (París Seuil, 1970), han proliferado las clasificaciones y matizaciones dentro del amplio campo de la literatura de lo extraordinario (nosotros mismos hemos participado en esa discusión con nuestro libro Benito Pérez Galdós y el cuento literario como sistema, Lausanne, Sociedad Suiza de Estudios Hispánicos, 2001) pero aquí nos limitaremos a seguir la terminología habitual, que engloba bajo “fantástico” categorias muy diversas y de difícil distinción.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;[4] Este breve fragmento merecería figurar en la estirpe de Un creyente, de George Loring Frost, uno de los textos clásicos de la literatura fantástica, que no nos resistimos a recordar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros.  Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:&lt;br /&gt;-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?&lt;br /&gt;-Yo no, respondió el otro -. ¿Y usted?&lt;br /&gt;-Yo sí –dijo el primero y desapareció.&lt;br /&gt;                               (Citado por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo en su antología de la literatura fantástica, Barcelona, Edhasa, 1991, pág. 188)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=6923670748741265289#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt; Sobre los componentes del diálogo,  tanto en el discurso cotidiano como en el literario, es muy útil la lectura atenta de las aportaciones presentes en el libro editado por Rolf Eberenz titulado Diálogo y oralidad en la narrativa hispánica moderna. Perspectivas literarias y lingüísticas, Madrid, Verbum, 2001. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;*&lt;/span&gt; Julio Peñate, nació en 1951, en Tejada, Gran Canaria.&lt;br /&gt; Es licenciado en Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona; Licenciado en Sociología y Antropología en la Universidad de Lausanne. Su tesis doctoral por la Universidad de Neuchatel, fue publicada en 1982 y titulada “Dependencia y Literatura Canarias”, su último libro se titula “Benito Pérez Galdós y el cuento literario como sistema”.&lt;br /&gt;Su especialización es la literatura latinoamericana y el siglo XIX español; en la actualidad se encuentra dando un seminario sobre la literatura policíaca latinoamericana.&lt;br /&gt;Es profesor en la cátedra de literatura española e hispanoamericana de la Universidad de Neuchatel, y profesor de la misma cátedra en la Universidad de Berna.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6923670748741265289-7402456201141048357?l=estebanbedoya-literatura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/feeds/7402456201141048357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6923670748741265289&amp;postID=7402456201141048357' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/7402456201141048357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6923670748741265289/posts/default/7402456201141048357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estebanbedoya-literatura.blogspot.com/2007/03/introduccin-una-invitacin-la-lectura_11.html' title='Introducción: Una invitación a la lectura.'/><author><name>Esteban</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09381772680293593377</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
